lunes, 15 de diciembre de 2008

Estados poco obsoletos

En los momentos más eufóricos del globalblabla se llegó a hablar de la obsolescencia de la institución estatal. Bajo la "globalización" el Estado no era la solución: era el problema y había que resolverlo reduciéndolo al mínimo en la mejor de las hipótesis o, simplemente, arrinconándolo en el baúl de los recuerdos decimonónicos. Había algunos pequeños detalles que hacían pensar que no era tan claro: los nacionalistas sub-estatales querían tener su Estado, luego algo debía de tener que lo hacía deseable y perdurable. Los del globalblabla latinoamericano contraatacaban poniendo como ejemplo del futuro la Unión Europea, institución en la que los Estados se diluían. Cierto que se diluían para formar un super-Estado, una superpotencia como algunos noruegos temían que acabase siendo. Pero la historia es cruel con las ideologías. Hace un par de días Le Monde  hacía una crónica de lo que ha sido la presidencia francesa (y avanzaba hipótesis sobre lo que podrá ser la presidencia checa, euroescéptica al fin y al cabo) que no encajan mucho con las hipótesis del globalblabla. 
Por un lado, las divergencias de políticas para afrontar la crisis. Por ejemplo, el Reino Unido y España preocupados por resolver el problema desde la demanda y Francia y Alemania (por supuesto, me refiero a sus gobiernos en los cuatro casos) desde la oferta y sin que, realmente, se llegue a una coordinación práctica. Otra cosa es el reino de las bellas declaraciones de intenciones (como las referentes al medio ambiente). Esas son gratuitas y pueden ser excelentes brindis al sol. Lo que importan son las prácticas observables. Visto lo que sucedió con el 0,7, lo que está sucediendo con los Objetivos del Milenio y las prácticas respecto a Kioto, no hay motivo para pensar que estos acuerdos del 20 por ciento vayan a ser cumplidos a diferencia de los recién citados que NO han sido cumplidos.
Pero, sobre todo (prosigue Le Monde), porque la presidencia de la Francia de Sarkozy ha supuesto el retorno triunfal de la "Europa de los Estados" (no de la "Europa de las naciones" o "de los ciudadanos", ni siquiera "de los comerciantes"; no: "de los Estados"). Y hay motivos para pensar que tiene razón.
Así que si eso es así para el modelo de la obsolescencia del Estado, qué no será para los que nunca han pensado que su Estado fuese a quedar obsoleto, los Estados Unidos. 
Los que se creyeron lo del "Estado mínimo" (obsoleto), colaboraron en el debilitamiento del propio (normalmente en país periférico) y el fortalecimiento de los explotadores (normalmente en país central, aunque no siempre).

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