miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cuitas de "progres" gringos

El gráfico forma parte de un estudio de Gallup a partir de sus encuestas diarias que pueden verse allí. La confianza del conjunto de la sociedad estadounidense en lo que Obama pueda hacer permanece inalterada.


Sin embargo, hay un pequeño detalle que es mejor no pasar por alto: esa confianza no es la misma cuando se ven los encuestados por sus tendencias ideológicas (conservadores, moderados y progresistas -"liberal" en la parla estadounidense, que no se traduce como "liberal" en el sentido europeo-).
(Ya sé que no se ve la parte derecha de éste ni del anterior gráfico, pero no sé cómo reducirlos para que se vea. Así que me pongo a explicar lo que se tendría que ver. En todo caso, si se pincha sobre el gráfico, se puede ver completo)


Me refiero a que los conservadores mantienen una cierta confianza en Obama (un 46 por ciento es mucho, y más si han votado por McCain), los moderados también están sin alterarse (ese punto de diferencia no es significativo, pero sí es significativo los casi 30 puntos que les separan de los conservadores) y, finalmente, la confianza de los "progres" se ha reducido en 7 puntos.
Efectivamente, los "progres" estadounidenses (que, como las meigas, haberlos háylos), andan cabizbajos a medida que se acerca el 20 de enero y se van sabiendo los miembros de su gobierno y se dan cuenta de que no va a entrar a saco en el sistema fiscal que reforzó Bush, ni se va a ir tan rápido de Iraq ni se va a enfrentar a las petroleras y ya veremos qué hace con la sanidad. Se les dijo por activa y por pasiva: la única manera de no desilusionarse con Obama era no ilusionarse. Que se trataba del mal menor, no del bien contra el mal. Que la espléndida financiación de sus campañas no era gratis. Y que el sistema estadounidense no permite esos cambios a no ser que se trate de salvar el sistema destrozado por los que mandan para que estos puedan seguir mandando. No parece que sea el caso.
Ha sido importante que saliese elegido en un país que todavía tiene fuertes resabios racistas. Como fue importante que Mandela fuese elegido en Suráfrica o que Evo Morales lo fuese en Bolivia. Y por razones muy parecidas. El racismo en Suráfrica no ha desaparecido y, a pesar de ser un país rico, tiene índices de desigualdad de renta propios de países pobres. Y el racismo en Bolivia es más que evidente en las políticas puestas en marcha por la "Media Luna". Pero esta importancia no significa necesariamente que todo lo que hagan esté bien ni siquiera en el sentido de que vayan a cumplir (o hayan cumplido) con las expectativas depositadas en ellos y fomentadas por sus propias promesas electorales.
Algunos "progres" estadounidenses empiezan a no ver tantas diferencias entre Obama y su predecesor. Me refiero a sus políticas, claro. Porque en otros campos la diferencia es abismal. Por eso me interesa seguir cómo se va a convencer a los jóvenes que se entusiasmaron con Obama para que no se desalienten, se desencanten y se vuelvan demasiado "pasotas" (algo "pasotas" siempre es bueno para los políticos: algún rector de universidad española ha dicho que cuantos menos voten en las elecciones internas, mejor -obvio: así los pueden manipular mejor, suceda lo que suceda con la democracia-). Pero desencanto y crisis económica son malos compañeros. Pienso, por ejemplo, en los textos recogidos aquí sobre los "Wandervogel", pájaros errantes, nombre que se le dio a un movimiento juvenil en la Alemania pre-nazi. Quiero decir que no es un problema distinto y distante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario