miércoles, 3 de diciembre de 2008

Credulidad ciudadana

Los gobernantes han podido mentir sobre Iraq y, por lo que sabemos, lo han hecho. Algunos columnistas estadounidenses no se cansan de alertar sobre esas mentiras y sobre la necesidad de recordar que se produjeron. Es como una vacuna ante las posibles nuevas mentiras. Sin embargo, los ciudadanos cayeron en la campaña de esa desinformación y tienen ideas un tanto curiosas sobre el asunto según los datos de Harris Poll publicados el pasado 10 de noviembre, a partir de una encuesta llevada a cabo en los Estados Unidos entre el 16 y el 20 de octubre. En ella se preguntaba sobre la verdad o falsedad de algunas afirmaciones, siempre según la opinión del entrevistado.

La que recibe mayores porcentajes de opiniones de que es verdadera es la de que "los iraquíes están mejor ahora de lo que estaban bajo Sadam Husein": 70 por ciento. Es discutible que tengan razón. Sobre todo para los centenares de miles de muertos civiles y los millones de desplazados y exiliados, pero eso los encuestados no lo ven. Lo que ven es que el malo-malísimo ya no está y hay elecciones libres, luego están bien. Sea. 

La segunda opinión mayoritaria es que Sadam Husein tenía fuertes lazos con Al Qaeda: lo cree un 52 por ciento. Es mucho. Porque si lo anterior era discutible, esto es falso. Osama bin Laden no tenía muy buena opinión de este laico e izquierdoso que venía de una región de mayoría sunita y Sadam no tenía muy buena opinión del barbudo fundamentalista wahabita, derechoso y arcaico Bin Laden. Sin embargo esa “liaison dangereuse” formó parte de la propaganda lanzada desde el gobierno estadounidense (y afines) para así poder ligar lo difícilmente ligable: el 11-S y la invasión de Iraq. Es obvio que aquella campaña funcionó. 

Vayamos a la tercera que, creo, hay que relacionar con la primera: se pregunta ahora si es verdad que "la Historia pondrá en el haber de los Estados Unidos el llevar la libertad y la democracia a Iraq".  Ya no estamos ante mayorías absolutas, sino ante mayorías relativas: 48 por ciento piensa que es verdadero mientras que el 45 por ciento dice que es falso. Hay argumentos para ambas posturas, pero siempre se podrá decir que si tanto querían defender la libertad y la democracia podrían haberlas llevado “manu militari” a Arabia Saudita, Pakistán o los Emiratos. O se puede decir que liberar y democratizar a bombazos es como convertir al cristianismo a cristazos: no funciona. 

Y llegamos a la cuarta, que ya no da ni mayoría relativa a los que dicen que es verdad que "Iraq tenía armas de destrucción masiva antes de que los Estados Unidos la invadiera". 54 por ciento piensa que es falso, pero lo fantástico es que, a estas alturas de la película, un 27 por ciento todavía crea que fue cierto. Nada más falso. No sólo: ahora sabemos que los políticos que afirmaban tal cosa mentían, "cocinaban" la información para que encajara con sus designios y no es cierto que se equivocaran. Mintieron. 

Pero las opiniones cambian con el tiempo. Y, así, el que los iraquíes estén ahora mejor que antes es una opinión que pierde adeptos. No muchos, pero sí suficientes como para que en cuatro años (la primera vez que Harris Poll hace la pregunta es en octubre de 2004), pasara de 76 a 70. A medida que se ven fotos o videos de lo que sucede en la vida cotidiana, tiene un cierto fundamento que crezcan las dudas sobre lo mejor que están ahora. Aunque no sea más que por los cortes de electricidad, la falta de agua o la violencia. Lo de Al Qaeda ha bajado todavía más: de 62 por ciento a 52 por ciento. A veces la realidad se impone a la opinión pública, pero no siempre, como bien sabemos.

Y todavía ha bajado más el porcentaje de los que creen que Estados Unidos podrá apuntarse el tanto de haber llevado la democracia y la libertad a Iraq: de 63 por ciento a 48 por ciento. Es opinable, pero la tendencia es ésa. En cambio, el porcentaje de los que creen que Iraq tenía armas de destrucción masiva antes de la invasión es muy estable (aunque hay una curiosa anomalía en la encuesta de julio de 2006 que, probablemente, sea un error). Las otras tres encuestas vienen a coincidir en torno a 36-38 por ciento de inasequibles al desaliento y la información. No hay peor sordo que el que no quiere ver. 

La opinión pública no es un criterio de verdad, no se olvide. Y lo dicho es un buen ejemplo de ello. También es ejemplo de que la opinión pública es manipulable pero no indefinidamente (se puede engañar a alguna gente poco tiempo pero no a mucha gente mucho tiempo). Así que es lícito preguntarse qué tipo de engaños podrá ofrecer el gobierno de Obama. 

Como ha venido en los medios, el gobierno iraquí pretende que las tropas estadounidenses abandonen Iraq en diciembre de 2011. Con ello da legitimidad a la actual ocupación ya que Naciones Unidas, en uno de esos casos incomprensibles, supeditaba la legitimidad de la presencia (no de la invasión, que nunca fue legitimada) a la decisión del gobierno iraquí. Bueno, pues ya hay decisión. Por su parte, Obama dice que el problema es Afganistán, que hay que quitar tropas de Iraq y llevarlas a Afganistán. 2011 les pillará en campaña de la reelección y Afganistán es más dura de roer que Iraq, como bien supieron los soviéticos. Será la “guerra de Obama”, como Iraq fue la de los Bush. Así que preparémonos para nuevos engaños que, en el caso español, acompañarán al aumento de soldados españoles en Afganistán defendiendo la libertad, como ya ha empezado a decir la ministra de Defensa.

(Publicado hoy en el periódico Información de Alicante)

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