jueves, 11 de diciembre de 2008

Cosas del petróleo

Las ventas de coches están cayendo no sólo en España sino en todo el mundo, aunque la caída de España sea digna de señalar por su cuantía y rapidez. Pero eso no significa que el número de coches en funcionamiento vaya a disminuir. Significa que los nuevos modelos, más eficaces y eficientes, tendrán que esperar mientras los viejos, que consumen más, seguirán contaminando y colaborando con el “pico del petróleo”.
Esto del “pico” (a partir del “peak oil” en inglés) se refiere al momento en que el consumo se haga reduciendo las reservas conocidas y marca el momento del declive de la civilización del petróleo para trasporte, calefacción, energía y derivados (plásticos, por ejemplo). He visto más de una veintena de estimaciones muy variadas de cuándo se produciría tal “pico”. Van desde los que aseguran que ya estamos en tal situación a los que dicen que no se producirá hasta los años 60. Como es de suponer, no tengo ni idea de quién tiene razón, pero levanto acta de que se está calculando el tema y de que debe de tener más importancia de la que se le quiere reconocer. Los que hacen las estimaciones van desde analistas a gobiernos pasando por empresas automovilísticas y empresas petroleras, estas últimas las menos fiables y más si son, como sucede con las importantes del mundo, estatales y, por tanto, contaminadas por otro tipo de intereses.
Repsol fue estatal y se privatizó según la moda de aquella época que ahora parece terminada. Después se unió a la argentina YPF, no se olvide, y está tan contaminada por la política como lo están las estatales: es el sector, no la propiedad lo que cuenta. La tal empresa se encontraba en el puesto 25 del “Intelligence Weekly Top 50” de 2007 (el de 2008 ya se ha publicado, pero es de pago y mi salario no da para esas alegrías). Se trata de una publicación en la que, uniendo varios indicadores, se intenta presentar las empresas más importantes del ramo.
Del “ranking” de 2008 sé que la saudita Aramco sigue siendo la primera y es estatal. Y que el país que más empresas tiene en la lista es los Estados Unidos con 9, seguido de Rusia con 7 y del Reino Unido con 3. Es poco más lo que he conseguido saber, pero de la lista del año pasado hay un punto que hay que subrayar: de las 25 primeras empresas en este “ranking”, 16 eran estatales, además de Eni (Italia), participada por el Estado en un 30 por ciento. Las viejas “siete hermanas”, las estadounidenses Exxon, Gulf, Texaco, Mobil y Socal y las británicas BP y Shell, todas privadas, reducidas después a 4, llegaron a controlar el 10 % de la producción y el 3 de las reservas. Ahora la saudita Aramco, la rusa Gazprom, la china CNPC, la iraní NIOC, la venezolana PDVSA, la brasileña Petrobras y la malaisia Petronas, estatales todas, controlarían un tercio de la producción y de las reservas. Por cierto, Lukoil (privada según esta lista), está en el puesto 17.
Pero volvamos al “pico”. Hay un argumento para acelerar su llegada y es el aumento de consumo de petróleo por parte de los países “emergentes” y no petroleros: la India y, sobre todo, la China (los otros grandes emergentes que forman una peculiar “banda de los cuatro” son petroleros: Rusia y el Brasil). La China es el cuarto importador de petróleo y la India el noveno, según el “CIA Fact Book 2008”. Si, según el Asian Development Bank el número de coches en la China se multiplicaría por 15 en los próximos 30 años, la demanda de petróleo parece imparable en estas dos economías que ahora se encuentran con “problemas” ya que ¡”sólo”! van a crecer en torno al 9 por ciento mientras los países centrales se instalan en el crecimiento negativo.
Sin embargo, el “pico” se puede retardar gracias a los nuevos descubrimientos por más que técnicamente todavía sean difíciles de explotar. “Foreign Policy” da los cinco más importantes en este capítulo: Ferdows, Mound y Zageh en el Golfo Pérsico, al sur de Irán; el de Kashagan, costa de Kazajstán; el de Qurna, en Iraq; el Carioca, en la Costa del Brasil y el de Chicontepec, al Norte del Distrito Federal de México. Son reservas entre los 38.000 millones de barriles (el de Irán) y los entre 15.000 y 21.000 millones de barriles de Qurna lugar en el que, por cierto, Lukoil todavía no ha podido reanudar sus extracciones. Se trata del sitio en el que estuvo, según la tradición, el Paraíso Terrenal y donde, antes de la ocupación (no sé ahora), se encontraba el árbol con el que, según la tradición machista, la pérfida Eva habría tentado con éxito al ingenuo Adán.
No sabemos cuándo llegará el “pico”, pero sabemos que llegará. Mientras, hay un montón de cosas que están pasando desde Jos (Nigeria, 4º-5º proveedor de los Estados Unidos) a Mumbai (me resisto a poner Bombay) que adquieren una luz especial cuando se las ve desde este prisma. Lejos de mí la simpleza de achacar todo al petróleo. Pero sí la necesidad de mirar algunas cosas que pasan desde esa perspectiva que no necesariamente coincide con las manías partidistas de los partidos políticos, atados por sus fidelidades hacia sus socios empresariales y enfrascados en la noble tarea de ganar como sea las siguientes elecciones, con algunas empresas embrollando la cosa por su cuenta y más si poseen medios de comunicación. Si no teníamos bastante con Lukoil-Repsol, ha venido Guantánamo, donde no hay petróleo. Ni en toda Cuba. Pero en Iraq, sí.

(Publicado ayer en el periódico Información  -Alicante-)

2 comentarios:

  1. Hola José María,

    soy Jon, tu alumno de Doctorado, está interesante tu blog y veo que lo actualizas con asiduidad. Cuando pueda lo iré consultando.

    Respecto a esta entrada que te estoy comentando, hay un libro escrito en los setenta que a lo mejor conoces del sociólogo Ivan Illich sobre el automóvil, en la que se hace un estudio crítico sobre su coste y fundiconalidad "real". He leído fragmentos interesantes del mismo en internet, pero queda como tarea pendiente leérmelo o darle una oportunidad al menos.

    Sin duda, sin reducirlo todo a eso, pero sería muy interesante hallar un mapa-mundi combinado con los yacimientos petrolíferos probados y sospechados, las construicciones de holeoductos y gaseoductos en proceso y proyectadas y las reservas de agua, y si la proyección es de Peters, ya ni te cuento jeje.

    Un saludo.

    Jon

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  2. El mapa de las reservas existe, pero hay razones para pensar que es más falso de judas ya que unos prefieren exagerar (para aumentar su importancia) y otros prefieren ocultar (para pasar desapercibidos). "El País" publicó un bonito mapa en el que el tamaño de los países venía en función de sus reservas. Im-presionante.
    Lo de los oleoductos debe de existir, pero no lo conozco. Tengo algunos mapas regionales (los que publicó "Le Monde diplomatique" para algunas zonas) pero no consigo aclararme. Algunos colegas economistas se han dedicado a eso con más esfuerzo como especialistas que yo como generalistas, pero no consigo un mapa de conjunto.
    Y, ya que estamos, mi plan con el blog es "nulla die sine littera": que no pase día sin subir algún comentario, aunque sea largo.

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