lunes, 17 de noviembre de 2008

Obras son amores

El Financial Times comienza su crónica sobre la pachanga del G-20+3 diciendo:

World leaders pledged to shore up global growth, avoid protectionism and move quickly on regulatory reform at the conclusion in Washington at the weekend of the Group of 20 summit to address the economic crisis.

Nada. Que se van a dedicar a promover el crecimiento global, evitar el proteccionismo e introducir rápidamente las reformas regulatorias que se precisen. No han sido muy concretos, todo hay que decirlo. Y, encima, mienten.
Si la crisis es global, que no lo es (no afecta a todos los países, los que estaban muy mal siguen muy mal), la solución tendría que ser global, es decir, mundial. Y lo que estos dicen es que cada cual se arregle como pueda, eso sí, de manera sincronizada. Pero es que, además, cuando dicen que hay que evitar el proteccionismo, cada gobierno está pensando en el proteccionismo de los demás, no en el propio, que consideran legítimo. Es el proteccionismo de los demás, obvio, el que es malo-malísimo. Así que los que tengan dinero o, como Obama, estén dispuestos a tener un buen déficit -lo ha dicho tal cual-, se dedicarán a proteger a sus bancos (en primer lugar), a sus aseguradoras y reaseguradoras (en segundo lugar) y a sus empresas automovilísticas (en tercer lugar). Qué vaya a proteger el que quiera y pueda en cuarto lugar, se verá en su momento. Lo que sí se ve es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Dicen una cosa y hacen otra. Vaya novedad.

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