sábado, 29 de noviembre de 2008

Más sobre Mumbai

Sigo haciéndome preguntas a partir de los periódicos, en este caso Le Monde,  que, además, cita prensa india con sus correspondientes enlaces.
La primera es común con otros medios: quiénes son estos. Sigo con mis dudas de ayer.
La segunda es más maliciosa: por qué tanto hablar del Taj y del Oberoi y no se habla casi nada de hospitales, estaciones, restaurantes o centros judíos atacados igualmente hasta un total de diez objetivos. Puedo suponer que, una vez más, "los de arriba" son los importantes y los que merecen foto y reportaje. En esta misma dirección está la constatación de que entre los casi doscientos muertos, sólo hay 22 extranjeros y, de ellos, sólo 4 estadounidenses (dos de ellos supongo que son los judíos asesinados en el Centro Judío). Falso, pues, que los atacantes buscaban anglosajones en general y estadounidenses en particular. Ni siquiera subiendo la cifra de estadounidenses a 6. Y si es eso lo que buscaban, fueron unos chapuceros. En cambio, han matado a banqueros, allegados a estrellas de Bollywood, periodistas y altos cargos de la policía antiterrorista. Todos indios, por supuesto.
La tercera, unida a la anterior, es que si es verdad lo que dicen que dice el detenido "de origen paquistaní", es aún más difícil de entender el asunto. Según dicen que dice, querían un 11-S indio y por eso quería que el Taj Mahal y el Oberoi saltaran en pedazos convertidos en cenizas. Pero, entonces, ¿por qué atacaron los otros lugares de los que se habla menos? Hay algunos buenos reportajes, como este en el Washington Post de ayer que sitúan estos atentados en el contexto de la política india, las campañas electorales en curso, los riesgos (afortunadamente no producidos) de reacciones violentas entre comunidades religiosas, la posible manipulación (tampoco producida) por parte los los políticos del Partido del Congreso (más secular) frente al partido Bharatiya Janata (más nacionalista hindú) y, sobre todo, el riesgo de caer en la misma trampa en que cayó el gobierno de los Estados Unidos con el 11-S: aumentar las detenciones indiscriminadas e ilegales, producir limbos legales (como Guantánamo), incrementar la vigilancia y represión de los "disidentes" y demás violaciones de derechos humanos que entran en la dinámica acción-reacción bien conocida. De hecho, el gobierno indio ya estaba en esas con los atentados anteriores, pero el riesgo ahora sería mayor: la gente que pide (ley y) orden, puede pedirlo a cualquier coste, incluído el de saltarse la ley o hacer leyes "ad hoc" que sólo agravan el problema como una Ley de Partidos.
La cuarta, de nuevo, es la participación exterior. Se ha llegado a decir que entre los atacantes había ingleses (de Leeds y Bradford), pero se ha desmentido. Se ha dicho que había "paquistaníes" o, en todo caso y como ya he dicho, "de origen paquistaní" que hablaban inglés (esto último no es nada raro: indios y paquistaníes de clase media y alta presumen de la calidad de su inglés; las muy numerosas lenguas locales se dejan para "los de abajo"). Todavía no hay respuestas.
La quinta, es la "calidad" de los ataques frente a la mala calidad de la policía local, el excelente equipamiento de que disponían (hasta un blackberry, por lo que cuentan, que tampoco es para asombrarse: en mi universidad lo tienen todos los cargos de la misma y pagado por la universidad), la soltura con que manejaban las armas, el despliegue milimetrado (esto último es algo más discutible y la prueba es que el asunto ya se da por zanjado en este sábado), la preparación que demostraban y el conocimiento del terreno "superior al que tiene la policía india" (?). Es lo que más lo asemeja al 11-S: no son unos mindundis enloquecidos sino personas que ponen muy fríamente sus medios para lograr...
...Y esta es la sexta: sigo sin tener claro qué pretendían estos relativamente pocos atacantes. Los medios están claros, pero los fines no. Por eso es tan difícil, además de rechazar los medios por cuestiones morales, rechazarlos por cuestiones empíricas: ¿llevan esos medios a sus fines? Lo que se dice sobre los fines no me suena verosímil: que se trata de poner dificultades al turismo, que se trata de dificultar el crecimiento económico de la India, que se trata de... Sólo hay un fin que me encaja: aumentar las tensiones con Pakistán siempre que se dé como única versión posible el que fue hecho por paquistaníes (o de origen paquistaní, aunque no necesariamente sus servicios de espionaje ni su gobierno) y se relacione con la disputa sobre Cachemira, asunto este último que se presenta como cosa de musulmanes-hindúes como si la India fuese hindú (es mucho más pluralista), aunque en el Pakistán el Islam sea mayoritario. 
Soy de los que piensa que el mayor riesgo para una confrontación nuclear (peligrosa para la especie por producir un "invierno nuclear") es el de la zona: la bomba "musulmana" contra la bomba "hindú". No es, pues, un asunto que quede distinto y distante, con independencia de las anécdotas de los políticos y empresarios españoles que se encontraban en los hoteles de lujo centro de una parte de los ataques. De todos modos, parece que hay una clara voluntad por parte paquistaní de evitar cualquier escalada, pero ya ha avisado de que si la hubiese, quitarían sus tropas en la frontera con Afganistán, que tanto interesa en la ocupación occidental de la zona, y las movería a la frontera con la India. Por su parte, el gobierno indio propone leyes más duras y un sistema policial parecido al FBI. 
Sea como sea, se trata de un caso más en el que se han proyectado los propios fantasmas y se han manipulado los detalles en función de los propios intereses a partir de una matanza, que es el único hecho cierto. Los muertos entierran a sus muertos.
(P.S. En el caso de que todos los atacantes fuesen paquistaníes, como se afirma desde el gobierno de la India, tendría que ser un argumento de tanto peso como el de que la mayoría de atacantes del 11-S en los Estados Unidos fuesen de Arabia Saudita).

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