domingo, 9 de noviembre de 2008

La ideología no delinque

La Sala Penal del Tribunal Supremo ha calificado de "correcta" la investigación policial y judicial de la Operación Nova contra el terrorismo islamista, pero considera que un Estado democrático no puede penalizar "los desvaríos religiosos que prediquen el odio al diferente". "Es la acción y no el pensamiento lo que en principio podría ser incriminado", señala el Supremo, en la sentencia hecha pública ayer.
Así comienza la noticia de El País. He creído que una cosa era lo legal y otra lo legítimo. Lo legal es lo que marca la ley y la ley puede decir que el que diga que el número pi no vale 3,1416 será condenado a muerte, con lo que el que niegue tal cosa podrá ser legalmente condenado a muerte. Pero parece que la cosa no sería como muy legítima, de acuerdo a cuestiones que tienen que ver con lo razonable y no con la letra de la ley. Como bien se sabe (y algunos sufren), la ley no es tan clara como la que acabo de enunciar y, por tanto, es objeto de interpretaciones que pueden ser "in dubio pro reo" o "in dubio pro meos" (en caso de duda, fallar lo que más conviene al reo o, en caso de duda, fallar lo que más conviene a los míos -o cosas peores: en caso de duda, o incluso sin ella, fallar lo que más conviene a quien me paga-).
Por una vez (y, claro, no es la única), lo legal coincide con lo legítimo. Con lo que yo consideraría legítimo, que no soy el Papa que conoce los entresijos de una supuesta Ley Natural, es decir, la que a él le gusta. El comportamiento es lo punible, el pensamiento no. Ni la asociación tampoco si el individuo (que es el castigable) no ha hecho nada más que pensar una cosa y pertenecer a un grupo. Pues eso: "Es la acción y no el pensamiento lo que en principio podría ser incriminado".
Con lo que llegamos a la llamada Ley de Partidos y la ilegalización de "pertenencia a banda armada", a la mera pertenencia. O a la ilegalización de la negación del Holocausto o incluso a su puesta en duda o a la revisión de la mítica cifra de los 6 millones de víctimas judías por parte de los nazis. Es decir, que son cosas ilegales el pensar que Euzkadi debe ser libre y socialista y que para ello hace falta algo más que la confrontación electoral y, por ello, pertenecer a un partido como Batasuna (o cualquiera de sus avatares) porque se "sabe" que son el brazo político de la banda armada ETA. Es la acción terrorista, ilegal e ilegítima, no la pertenencia a un partido o incluso la pertenencia a ETA, lo que en principio podría ser incriminado. Pues no: lo legal es que no puedes pensar una cosa (que considero legítima en su primera parte y detestable en su segunda) ni, en consecuencia, militar en un partido... ilegalizado basándose en pensamientos ("no condenan la violencia") y no en comportamientos. 
ETA me resulta profundamente detestable. No comparto sus fines ni sus medios y estoy convencido de que sus medios no llevan a los fines que dicen perseguir. Pero creo que, aunque sea ilegal, esa ilegalidad de cualquiera de sus miembros o de los miembros de partidos afines es ilegítima. Como sería ilegítimo condenar a unas personas por creer que la yihad no sólo es la lucha por conseguir la propia perfección o el proselitismo sino que es también la violencia contra el infiel... que no se practica. El Sala del Tribunal Supremo ha dicho que, además, tampoco sería legal. Me parece muy bien. Pero ¿por qué no en los otros casos? En el caso de Israel, ya lo dijo el Abbé Pierre: Israel necesita esa legitimación para su existencia y no debe ser discutida. En el caso de ETA es más complicado, pero creo que se reduce a la ingenua creencia de que prohibiendo un pensamiento, ese pensamiento deja de existir. Pues existe. Es de locos, pero existe.

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