jueves, 20 de noviembre de 2008

Desglobalización jerárquica

He contado otras veces que la palabra "globalización" significa muchas cosas y que mezclarlas o dar por supuesto que se sabe lo que significa puede oler a intención de dar gato por liebre, es decir, a intención de trasmitir una ideología, una falsa conciencia sobre la realidad que lleve a decisiones o actitudes ante las cosas en la línea de los intereses de los que trasmiten tal ideología.
Una de las denotaciones de la palabra se refiere a un largo proceso que se inició en "el largo siglo XVI" (entre finales del XV y principios del XVII, que las cifras de los siglos no tienen por qué coincidir con los eventos). En ese proceso, ya descrito en el Manifiesto Comunista de 1848, se extendieron por todo el mundo las reglas de juego de un sistema que busca la acumulación incesante del capital (por eso se llama capitalismo, es decir, que supedita sus decisiones a los intereses del capital, o sea, de los que lo tienen, los capitalistas).
El Manifiesto reconoce que ese proceso no es igualitario sino jerárquico: están los burgueses y están los proletarios, cada uno con sus intereses y cada uno con sus posibilidades de influir en el conjunto. Algún "globalblabla" se ha hecho ocultando la desigualdad dentro del mundo "globalizado" y presentándolo de una homogeneidad e igualitarismo en las oportunidades que rayaba en el delirio. Porque creo que es evidente (por lo menos lo es para mí) que el mundo tal y como lo conocemos es profundamente desigual. No sólo por sus clases sociales, que es lo primero que creo que hay que considerar aunque después haya que añadir otras desigualdades como el género o la "raza" pero, a ser posible, desde aquella perspectiva y, ciertamente, sin que la oculte haciendo de ser mujer o ser indígena un absoluto que impida ver las diferencias de clase entre las mujeres o entre los indígenas. Pero también por sus territorios. 
La "globalización" que describe el Manifiesto tendría que verse también como jerarquía de países, no sólo de clases. Países del centro y países de la periferia. Debe de ser algo también evidente cuando George Soros utiliza esa jerarquía en su análisis de la presente crisis (se trata de un artículo en el New York Review of Books en el que aprovecha para hacer publicidad de su último libro). Además de hacer un diagnóstico de la crisis (mezcla de burbuja inmobiliaria y de super-burbuja financiera -que él debe de conocer bastante bien-) y de proporcionar algunas generalidades sobre su remedio (tan generalidades como las del G-20+3), indica el carácter desigual y jerarquizado que tiene esta crisis y que la hace tan peculiar.
Hasta ahora habíamos tenido crisis que se daban en la periferia o en la semiperiferia. Esta última palabrita la usan otros autores que creen que entre centro y periferia hay que situar algo intermedio, cosa que pone muy nerviosos a los marxistas ortodoxos que no creen que una mujer pueda tener un estado intermedio entre embarazada y no embarazada ni que un país pueda estar entre explotado y explotador, aunque sí se puede pensar que entre un hombre gordo y uno flaco pueda haber algo intermedio y que entre los que tienen mucho poder y los que no tienen poder pueda haber algo intermedio, con algo de poder, pero sin tanto como "los de arriba". Y no hace falta ser un rojo irredento para reconocer que esta "globalización" es desigual en sus efectos. Lo hacía Kissinger.
Pero, a lo que íbamos. La crisis actual ha mostrado con mucha claridad el carácter jerárquico del sistema en el que vivimos: se inició en los Estados Unidos. Eso sólo lo dudan, retóricamente, los partidos en la oposición en Europa, interesados en echar la culpa a sus respectivos gobiernos -el caso español raya en lo patético-. De ahí pasó al resto de países centrales. De ahí a los emergentes y de ahí comienza (y, a lo que dicen, va a continuar) "goteando" hacia los países periféricos ya no tanto como crisis financiera sino como crisis económica, como ya he contado aquí.
Una de las posibilidades de cara al futuro (ese futuro que, por definición, nadie conoce empíricamente) es que ese proceso de "globalización" jerárquica lleve a un proceso de fragmentación del sistema. No es la única posibilidad (también lo he comentado), ya que los Estados Unidos pueden seguir siendo la potencia hegemónica o puede ser sustituido por otro país (la China es una posibilidad como antes lo fue el Japón, pero si nos equivocamos pensando que sería el Japón, podemos estar equivocándonos ahora pensando que será la China). Pero la posibilidad de la fragmentación no es descartable y hay indicadores de que el centro (ya no sólo los Estados Unidos) ya no es lo que era y que tiene que tener en cuenta a las potencias "regionales" emergentes: básicamente BRIC (Brasil, Rusia, la India y la China).
Los procesos de regionalización latinoamericanos son visibles: UNASUR reuniéndose en Santiago para discutir la cuestión boliviana y haciéndolo sin los Estados Unidos o el Banco del Sur son dos detalles (político y económico respectivamente) que hacen pensar en una relativa "desconexión" frente a los Estados Unidos en particular pero también frente a los países centrales en general (no me extraña que Obama piense en Rodríguez Zapatero para evitar ese proceso de "desconexión"). Petróleo (más brasileño que venezolano), energía nuclear (brasileña), armas (brasileñas), diplomacia (brasileña, Itamaraty) y proyecto (brasileño también). ¿"Matrioshkas", muñecas rusas o cajas chinas? Lo parece. Pero eso es especular demasiado hacia el futuro aunque en la Argentina habrá más de uno que se esté planteando esa posibilidad (negativa para su nacionalismo) de caer "bajo" los brasileños. 
Parecería que un sistema jerárquico se puede fragmentar en "fractales", en estructuras semejantes pero a menor escala. No lo sé. Pero si así fuese, la situación de los actuales países centrales sería bastante problemática y habría que ver qué tipo de explotación interna se genera en las nuevas regiones, con una Unión Europea como "fortaleza Europa" pero con centro y periferia en su interior. 
Si el mundo se desglobaliza (en el sentido de que se fragmenta la jerarquía que la crisis ha puesto de manifiesto y puede llevarse por delante), puede hacerlo en términos de un mundo menos jerárquico (otro mundo es posible) o en términos fragmentados y fractales de igual (o mayor) jerarquía interna (otro mundo es probable). Aunque igual, como digo, no se desglobaliza. Se verá. Es cuestión de tiempo.

2 comentarios:

  1. Call me Ishmael. Some years ago -never mind how long precisely- having little or no money in my purse, and nothing particular to interest me on shore, I thought I would sail about a little and see the watery part of the world...

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  2. ¿Mande?
    Bueno, have the wellcome to the earthly part of the world...

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