miércoles, 12 de noviembre de 2008

Conspiraciones de la CIA

Si se va un par de posts más atrás, se encontrará, en el dedicado a la popularidad de algunos presidentes, un largo comentario de Anónimo que pretende desvelar la verdad sobre el triunfo del ex-obispo católico Lugo en el Paraguay.
Por supuesto, no tengo ni idea de si lo que allí se dice es cierto o no, pero estos son mis argumentos no para negar lo que dice (que, como digo, no puedo hacer), pero sí para dudar de lo que dice. Y lo que se dice es, básicamente, que dicho triunfo ha sido resultado de un ejercicio de "relaciones públicas" por parte del gobierno de los Estados Unidos, USAID, National Endowment for Democracy y, en general, la CIA.
De entrada, extraña que arremeta contra Lugo sin venir a cuento. Si se lee el post, lo único que en él se dice al respecto es que se encuentra el primero en la lista de presidentes con popularidad en América. Eso es todo. No parece que un dato así merezca un comentario tan extenso. 
Después, extraña que no se evalúen las otras opciones que tuvieron los paraguayos en las últimas elecciones presidenciales, quiénes perdieron y por qué, apoyados por quién. Los amigos paraguayos que han apoyado a Lugo no me trasmiten una versión tan simple, pero, repito y repetiré, no soy quien para evaluar lo que no conozco, pero sí para dudar de lo que no conozco antes de creérmelo. No tengo muy claro que el Partido Colorado, perdedor después de casi eternizarse en el poder, fuese la alternativa más anti-imperialista que podía producir el país.
En tercer lugar, no se cita una sola fuente. Acumular nombres, apellidos e instituciones (algunas de reconocida solera "colaboracionistas", otras de reconocida trayectoria "alternativa") no prueba nada. Querer probar algo por acumulación de afirmaciones no parece que pruebe mucho. Hay afirmaciones verosímiles, otras no tanto. Y afirmar es gratis. Por ejemplo: el Sol sale por el Norte y se pone por el Sur.
En cuarto lugar, si se prueba la financiación de todas esas organizaciones (o incluso de la mayoría, o incluso de bastantes de ellas) por parte estadounidenses, no se deduce que lo de Lugo también lo haya sido. Recuerdo las dificultades que ha habido en los Estados Unidos para saber a dónde iban exactamente sus apoyos financieros en la vecina Bolivia, y no se sabe. Si se sabe en el Paraguay, habrá que explicar cómo se sabe. Lo cual, dígase todo, no quiere decir que sea imposible ya que conocemos casos en los que se ha planificado esa "diplomacia pública": el caso de Iraq.
Ese mismo caso (en quinto lugar) lleva a pensar que no porque se conozca la fuente de una afirmación ya por eso es cierta, venga por internet o por la prensa convencional. Hay que evaluar la fuente y un Anónimo no es evaluable. Si es por las intenciones de tales comentarios, resultan poder ser de lo más variado e incluso, con apariencia muy antiimperialistas, ser profundamente conservadores del estatus quo (del estatus quo ante, para ser exactos).
El argumento mediante la presencia de oscuros personajes en determinados momentos tampoco tiene gran fuerza probatoria, aunque es un argumento frecuente en los análisis de las conspiraciones. Son afirmaciones del tipo "Fulano, que ya estuvo en tal y tal sitio cuando sucedía tal y tal cosa, apareció por el país". Lo que se implica es que también hizo tal y tal cosa, pero no hay modo de ver si es verosímil o no.
Son, pues, argumentos que convencen a los ya convencidos y hacen salir corriendo a los contrarios. Si mis amigos paraguayos pro-Lugo desde hace años lo leen, seguro que no les convence en nada. Como no soy ni de unos ni de otros (ni convencido ni anticonvencido), sólo me queda exponer mis dudas, que se aplican a muchos otros casos que circulan por la red y de los que uno se puede fiar cuando conoce la fuente. Si no, ante la duda, la más simpática.

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