jueves, 30 de octubre de 2008

Qué queda del derecho internacional

Se lo pregunta Dreyfuss en The Nation y con buenas razones.  Otros afirman que no se tiene en cuenta.
No sólo tenemos la "doctrina Bush" (antes "doctrina Wolfowitz"), es decir, el derecho de los Estados Unidos (y parece que sólo suyo) de llevar a cabo un ataque anticipatorio antes de que la amenaza se materialice y aunque sólo haya una sospecha remota de tal amenaza. Parece que la Carta de Naciones Unidas dice algo diferente: acepta el ataque preventivo -cuando la amenaza ya está en marcha-, pero no el anticipatorio. En inglés es la diferencia entre preventive y preemptive que solemos traducir ambos como preventivo y no es lo mismo. 
Ahora Bush ha añadido un elemento más a su contribución al derecho internacional (público, por supuesto): se arroga el derecho (dice que es para su país, pero obviamente se refiere a quien gobierne, es decir, de momento, a él) a cruzar la frontera que se le ocurra cuando se trate de una "persecución en caliente". Que otros lo han hecho, es bien sabido: Israel lo hizo contra Iraq y Siria, Colombia lo ha hecho hace menos tiempo contra el Ecuador. Pero que se arrogue el derecho (que, es de suponer, no reconoce a otros) es una novedad y asesta una nueva puñalada contra el derecho internacional.
Supongo que los especialistas en dicha materia acabarán haciendo sociología del sistema mundial y serán bienvenidos. Por lo menos no haré yo lo que un cátedro en dicho campo intentó hacer conmigo: después de fotocopiar apuntes de estudiantes míos y enviar "espías" a mi clase, pretendía, como chantajista, que accediese a sus intereses académicos bajo la acusación de que yo invadía sus competencias en... "relaciones internacionales", como si esa fuese una materia propiedad privada de los de derecho internacional, habiendo, como hay, un excelente plantel de politólogos en dicho campo y habiendo hasta secciones de las asociaciones internacionales o nacionales (estadounidenses) de sociólogos dedicados a ese estudio. 
Dejando de lado tan bochornoso suceso (acaecido hace ya muchos años), es evidente que un derecho que no tenga algún tipo de fuerza capaz de constreñir a su cumplimiento es papel mojado. Si, encima, los que más mandan, las potencias hegemónicas, se dedican a la doble moral de obligar al cumplimiento de la norma para los de abajo mientras que ellos se la saltan olímpicamente, los textos no tienen mucho interés: sólo obligan al débil y tendría que dar vergüenza referirse a ellos.
No digo que no pase en otras ramas del derecho. Pero en ésta es tan evidente que mejor sería llamarlo "derecho de la selva". El león hace la ley para los demás y se reserva el derecho a incumplirla. Así, por ejemplo, una votación en la Asamblea General de Naciones Unidas en la que la victoria es de 185 votos favorables sobre los 192 posibles es recibida con absoluta indiferencia por los Estados Unidos. Se trata del embargo contra Cuba, y los cubanos han ganado esa votación durante los últimos 17 años. Si el voto hubiese sido sobre temas diferenes, los Estados Unidos habría salido en defensa de la democracia practicada mediante el voto.

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