lunes, 20 de octubre de 2008

Problemas de la China

El Financial Times de hoy anuncia que, a pesar de las predicciones de los economistas más reputados, el crecimiento de la economía china en este trimestre va a ser más bajo que el previsto. Cierto que las exportaciones "todavía" no han bajado (el artículo lo explica: por el "efecto desfase", es decir, que se decidieron antes de la tormenta financiero-real de ahora, pero es de suponer que disminuyan por la contracción de la demanda en sus clientes como los Estados Unidos), pero lo de la baja del crecimiento se ve como un indicador de que las cosas también van mal para la potencia china. 
Ahora bien, ¿de qué crecimiento hablan? ¿Recesión, como en Francia, es decir consecutivos crecimientos negativos? ¿Desaceleración que se acerca al cero, como en España? ¿Intervenciones masivas para salvar bancos? No. Se trata de un crecimiento económico  del 9 por ciento, "muy" por debajo del previsto (9,7). Cierto que el trimestre anterior había visto un crecimiento del 10,1 por ciento, es decir, un punto más que el que ahora se conoce y, por tanto, mostrando una evidente desaceleración. Pero, primero, no parece tan espectacular y, segundo, ya quisieran para sí los países centrales (Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón) la mitad de dicho crecimiento.
No se niegan los problemas de la China (que son, como el país mismo, inmensos) ni sus logros (aunque con problemas, controlan buen parte de la industria de varios países en África). Lo que me parece es que se subrayan sus dificultades para, en este juego pirandeliano de "así es si así os parece", hacer ver que no se puede confiar en su ascenso (Otros informan mejor aunque sea en francés). Obviamente nadie puede garantizar que se vaya a producir y mantener. Las predicciones, en este campo, mejor hacerlas a posteriori (recuerden los más viejos de lugar cómo se veía al Japón como potencia alternativa a los Estados Unidos en los años 80 y cómo su propia burbuja inmobiliaria -¡sic!- acabó con sus posibilidades: con la explosión de su burbuja cayeron sus bancos y de tener la mayoría entre los diez primeros del mundo pasaron a tener un par, que es mucho). Pero sí se puede trabajar para evitarlo. Como ya indicó un trabajo publicado por la CIA y del que me he hice eco aquí, una "globalización" liderada por la China y la India (que es un escenario posible), supondría un cambio de las reglas del juego global, cambio que no se haría en función de los intereses de los países centrales.
El problema, como ha indicado Joseph Stiglitz recientemente, es que se ha evaporado (casi literalmente añadiría yo)  parte de los fondos de que disponían los bancos. Así fue en el Japón y así está siendo ahora en los países centrales. Luego el problema es de confianza. Una cuestión que poco tiene que ver con el homo oeconomicus y con los modelos econométricos mediante los cuales se predice el crecimiento económico futuro y que explica por qué los gobiernos corren en socorro de los bancos como ING en Holanda, por poner el más reciente, y por qué los banqueros de referencia españoles salen en tromba por la televisión para decir que "aquí no pasa nada" y que hay que tener confianza. 
El reventón japonés fue aprovechado para poner al Japón en su sitio, que dejó de ser alternativa. El problema ahora es que el reventó se ha producido en los países centrales comenzando por los Estados Unidos. Resulta complicado utilizarlo para poner a la China en su sitio, con sus 500.000 empresarios y comerciantes recorriendo África y con un banco ya entre los diez primeros del mundo. Pero se intenta: ya se ve que su crecimiento no es el que se esperaba, se está desacelerando (y se oculta que con la mitad de ese crecimiento ya se darían con un canto en los dientes los líderes y lideresas mundiales). 
Si siempre ha habido razones para dudar de las aviesas intenciones de las noticias, ahora más que nunca. Vivimos en momentos de intoxicación sistemática, tal vez a niveles un poco superiores a los habituales. Probablemente, la diferencia es el nivel de histeria que acompaña a estas armas de intoxicación masiva, con directores de oficinas bancarias propalando irresponsablemente rumores sobre la insolvencia de las oficinas de la competencia y con "Asalariados Sin Fronteras" proponiendo que saquemos nuestros fondos de los bancos para producir su caída, vista la irresponsabilidad y codicia con la que han actuado los banqueros. 
Razón de más para que los que quieran engañar, lo tengan más difícil. Aunque supongo que, siendo armas de intoxicación masiva,  tienen  todas las de ganar. Amén de que, tarde o temprano, lo de "que viene el lobo" puede producirse y el lobo se presente.

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