martes, 21 de octubre de 2008

Memoria histórica

Cuando hay enfrentamientos violentos sistemáticos en una sociedad, digamos una guerra civil, las heridas tardan en restañar si no se producen procesos de reconciliación. La última guerra civil española (ha habido varias, no sólo la de 1936-1939) es un caso de falsa reconciliación. Los próceres de la Patria creyeron que reconciliación consistía en declarar reconciliados a "los de abajo". El problema debió ser afrontado mucho antes (en los gobiernos mayoritarios de Felipe González, por ejemplo, o en los de José María Aznar si es cierto que hubiesen deseado tal cosa, cosa que dudo: su partido ha tenido siempre dificultades para condenar el franquismo al que sirvió su actual presidente, Fraga Iribarne). Se hizo en Sudáfrica y, con sus más y sus menos, se intentó hacer en Argentina. España tuvo el mismo modelo que Chile: mejor no hablar del asunto. Pero la gente tiene derecho a encontrar a sus muertos, cosa que, a estas alturas, nadie debería dudar.
Otra cosa es lo de "los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla". La Memoria Histórica consistiría en contar a las nuevas generaciones qué pasó entonces. A ser posible, con ecuanimidad y, a ser posible, intentando comprender a las partes (todas) y no iniciar el recuerdo condenando a una de ellas. Inútil decirlo: no se hará. 
Como tampoco se hará la revisión, en la Memoria Histórica, de las muertes producidas dentro de cada bando producidas por gente del mismo bando. Ignoro si sucedió en el lado insurgente/faccioso/nacionalista/fascista (táchese lo que no proceda). Franco lo solventó uniendo a todas las fuerzas bajo FET y de las JONS, después Movimiento Nacional. Pero sí sé que se hizo en el bando republicano. El soberbio Homenaje a Cataluña, de mi admirado George Orwell, debería ser de obligada lectura para los jóvenes izquierdistas de hoy: anarquistas, trostkistas y comunistas a balazo limpio por motivos nada claros. Y cómo se supeditaron las exigencias de la revolución a cuestiones ideológicas, geopolíticas y mucho más banales como que "el que paga, manda" (y la URSS pagaba, como en el lado franquista pagaban Alemania e Italia). Discutir de ideología es muy propio y optar por las potencias en liza también. Pero son cosas complicadas en sus detalles históricos y me extraña no escuchar absolutamente nada de la cosa cuando se habla de Memoria Histórica. Las peleas internas también forman parte del pasado y son antecedentes del presente.
Juzgar sobre intenciones siempre es arriesgado (quién quiso realmente al guerra, quién quería realmente la confrontación, quién intentaba defender qué). Pero los muertos (inútiles como los muertos en todas las guerras) son hechos onstatables.

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