jueves, 16 de octubre de 2008

Las otras crisis

George Monbiot nos recuerda en The Guardian que la que está cayendo es nada comparada con la que va a caer. Ocupados como estamos en salvar el sistema financiero (y si mejora el de la economía real, mejor, pero no es el objetivo prioritario), nos hemos olvidado que habría que salvar el Planeta y que para eso parece no sólo que no hay fondos sino, sobre todo, que no hay voluntad de hacerlo. Se refiere, como es de suponer, a la crisis medioambiental venga envuelta con la palabra "calentamiento global", "cambio climático" o "agotamiento". Que esa crisis existe, parece que no hay duda. En qué consiste exactamente, ya se puede discutir como se discute de la financiera. Dónde se origina, parece que está claro: los dos primeros emisores de C02 son, por este orden, los Estados Unidos y la China. En general, los países centrales junto con los países emergentes, ya que mejorar económicamente (economía real) suele suponer empeorar medioambientalmente (condiciones de supervivencia).
Se han hecho ironías sobre la monotarea estadounidense que olvida la "guerra contra el terror" para dedicarse al "salvataje" de sus bancos nacionalizándolos (temporalmente, claro, como todo en esta vida). Podemos hacer la misma ironía sobre los gobernantes de todo el mundo: finanzas, sí; medio ambiente, ya veremos: cuando ya sea tarde o cuando la situación sea desesperada o cuando sea tan dramática que llene las primeras páginas de los periódicos de referencia o las aperturas de los telediarios. 
También había una crisis alimentaria que iba a arrojar a millones de habitantes del Planeta al hambre más extremo (hoy es el Día Mundial de la Alimentación). Con 30.000 millones de dólares se podria solucionar el problema del hambre de 900 millones de personas en el mundo. Bastante menos que lo que está costando solucionar el problema financiero muncial. No me he puesto a sumar lo que cada gobierno de país central va a dedicar o ha dedicado ya a salvar bancos y aseguradoras, pero no me extrañaría que fuesen veinte veces más. Por otro lado, la mayor parte de personas que pasan hambre (tal vez el 75 por ciento) viven en el medio rural: son agricultores. Y en el mundo se produce más del doble de lo que haría falta para alimentar a todos los habitantes del Planeta de una manera decente. En otras palabras, que unos sobre-consumen (y desperdician) y otros sub-consumen, a veces desperdicios. No es un problema de producción, sino de distribución. 
Y no sé si recuerdan que había una crisis del petróleo cuyos precios se habían disparado... y que han caído. Ahí no sé si es que no hubo tal crisis o que esto es dos pasos adelante y uno atrás. Pero es obvio que no hay petróleo en cantidades infinitas a pesar de los nuevos descubrimientos brasileños.
Tal vez tenga razón Wallerstein: esto es el fin del principio. Lo que venga detrás, es un misterio. O, simplemente, es una caída más de una potencia hegemónica como cayó Inglaterra y, antes, Portugal y España.

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