martes, 7 de octubre de 2008

Enfrentamientos en que no se puede ganar

Si un enfrentamiento armado no puede ganarse por ninguna de las partes, las opciones son claras: o seguir matando y muriendo o negociar para terminar la sangría. No hay más.
Un general británico, volviendo de Afganistán, lo ha dicho, pero, añade, una de las partes, los talibán, no quieren negociar probablemente porque creen que la victoria es posible. No hay que avergonzarse, parece, de negociar, ni significa un desdoro para la virilidad que sólo quiere vencer, pero hay quien no quiere negociar bajo ninguna circunstancia. El militar de Naciones Unidas de más alto rango en Afganistán ha dicho lo mismo, esperando que los talibán por fin se decidan a dar el paso y entrar en diálogo. Hace ahora siete años que comenzó aquello y hay quien piensa que ya va siendo hora de un mayor empeño diplomático por parte del gobierno de los Estados Unidos. Y, añado, de los restantes de la OTAN.
La solución alternativa, dicen que dicen (The New York Times), sería un "dictador decente" (o un decente dictador, que, aquí, el orden de los factores sí altera el producto en castellano, que no en inglés). O sea, que hay más posibilidades: la de alterar los grupos enfrentados (descabezar al "enemigo", presentar otra cara, conseguir aumentar las propias posibilidades de victoria). O, como hace el gobierno británico, decir que no se trata de ganar sino de estabilizar y esas cosas.
El problema, como se ve, es el de saber si, efectivamente, no puede ganarse por ninguna de las partes. Lo otro es un caso de "no están maduras".  
He oído decir a militares y guardia civiles de alto rango (eso sí, en privado) que lo de ETA no se puede ganar. Por parte de ETA tendría que estar claro que tampoco pueden ganar. Quién tenga razón, si los militares o los políticos que siguen diciendo "vamos a ganar" es algo difícil de saber por mi parte. Pero temo que el "vamos a ganar" forma parte del síndrome de la continuidad. Se podrían cambiar las partes aunque el intento de "descabezar" a la hidra no parece que tenga mucho éxito, el cambiar el gobierno del PNV por el del PSE (¿en coalición?) tampoco parece que vaya a ir muy lejos y el estado de excepcióno la supresión de la autonomía sólo permitiría que ETA aumentase sus efectivos.
Conflictos no armados que parecía que iban a desembocar en violencia directa se han ido solucionando mediante la negociación. Es el caso del gobierno central boliviano y los prefectos de la "Media Luna". Cierto que no podía ganar ninguna de las dos partes. Pues han tomado (con la inestimable ayuda de Lula, que es quien compra el petróleo y el gas de la "media luna" a través de Petrobras, controlada por el gobierno) el camino de la negociación. El razonable. Eso sí, persiste la discusión sobre si la negociación ha fracasado o no. Lo digo porque los periódicos chapetones tienden a afirmar una cosa u otra según les dé. Véase Los Tiempos (Cochabamba), nada sospechoso de pro-gubernamental. que, de paso, me ha permitido ver en la foto a mi viejo amigo Rafael Puente a quien no había visto ni en foto desde hace cuarenta años. El Christian Science Monitor publica un artículo en el que se proponen cosas que podría hacer el gobierno de los Estados Unidos. No creo. Ya ha hecho bastante. Lo mejor que puede hacer es estarse quietecido, dedicarse al salvataje de bancos y dejar hacer a un buen mediador como Lula que no genera antipatías en ninguna de las partes y sí tiene en sus manos algunas herramientas disuasorias para que no se llegue, como sugiere el CSM, a la guerra civil. En ese caso, o ganaría uno o ganaría otro. Probablemente el gobierno central, aunque eso no es razón para que el gobierno central se haya puesto farruco y haya tirado p'alante por las buenas o por las malas. Si no pudiese ganar ninguno, volvemos a empezar el post.
De todos modos, y volviendo a Afganistán, parece claro por qué es tan difícil acabar con la violencia: la OTAN, desde 2005, es responsable de la muerte de 3.200 civiles afganos. Multiplíquese por el número medio que se calcule que tiene la familia extendida afgana, añádansele las lealtades locales y tendrán un motivo más que no entra en los cálculos que recoge France Presse.

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