martes, 28 de octubre de 2008

Efectos colaterales de la crisis

La crisis financiera y sus secuelas de crisis económica están teniendo dos efectos devastadores. Por un lado, el precio de los alimentos está aumentando con lo que los subnutridos (es decir, hambrientos) han crecido un millón de un año para otro. Si los precios de los alimentos aumentan y no aumentan los ingresos de los de abajo, el resultado tendría que ser obvio y la FAO se ha encargado de recordárnoslo. Lo contaba el Washington Post hace un par de días y todo hace pensar que 2008 será un año que proporcione datos todavía peores.

Como se ve, la FAO calcula que ha habido  923 millones de personas en tales circunstancias en 2007 y da los aumentos para cada una de las regiones.
También da los aumentos medios de los precios de los alimentos. Cierto que aumentan más en los países enriquecidos que en los empobrecidos, pero ese incremento en estos últimos es letal. 
Y, como digo, 2008 puede ser todavía más fuerte ya que las burbujas financieras podrían pasar a burbujas alimentarias con relativa facilidad. Y con efectos todavía más duros para los de abajo.

























El otro efecto es que con tal de salir relativamente bien parados de los embates de la crisis, los gobiernos están dispuestos a pagar lo que sea. Incluido, como ha pasado con los países recién ingresados en la Unión Europea, el pedir que se les dispense de los acuerdos medioambientales tomados por la UE, con independencia de que los restantes países no sean precisamente muy cumplidores. 
Cuando se toma algo de perspectiva, es fácil darse cuenta de que las cosas no pintan halagüeñas. Los intentos de "medir" la huella ecológica que la Humanidad deja en el Planeta muestran que ya estamos por encima de nuestras posibilidades (el Planeta necesitaría un año y tres meses para recuperarse de las agresiones que le propinamos en un año). Pero si las cosas siguen igual, va a necesitar dos años por cada año de agresión. El problema no es de gente peculiar como José María Aznar que, por un lado, firma el protocolo de Kyoto (que España nunca ha cumplido) y, por otro, critica al ecologismo como forma de comunismo (cosa que para él es negativa). El problema es que el escenario de "business as usual" no va a producirse: es previsible una aceleración de las agresiones al Planeta en términos de recursos no renovables y de basuras no reciclables. Así que este gráfico del World Footprint implica un cierto optimismo que no puedo compartir (por cierto, no dan datos de España ni de Marruecos, pero sí de Portugal, Francia, por citar a los vecinos):



Como no se den prisa en refundar el capitalismo (Sarkozy), aunque, eso sí, respetando todos sus componentes como el libre mercado para los débiles y el proteccionismo para los fuertes (Bush), no sé si la cosa va a ir muy bien. Y no creo que la presencia de Rodríguez Zapatero en la cumbre del día 14 de noviembre añada un torrente de ideas frescas, eficaces y eficientes. 

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