miércoles, 1 de octubre de 2008

Dos burbujas, no una

Un artículo de Hugh Gusterson en el Bulletin of the Atomic Scientists ("The bursting global security bubble") plantea algunas cuestiones interesantes al relacionar las dos burbujas que han estado funcionando en estos últimos años, sólo una de las cuales ha reventado, la financiera. La otra es la de la seguridad (militar, por supuesto).
El caso es que, antropólogo como es, se percata, primero, de que las sociedades que tienen crisis importantes toman precauciones mientras las recuerdan, pero se ponen alegres con los riesgos cuando empiezan a olvidarlas por evidente problema demográfico: los viejos se mueren más que los jóvenes. Y, segundo, pensando en la sociedad estadounidense, afirma que su cultura, al ser tan individualista, tiene dificultades para ver las conexiones entre fenómenos que, guste o no guste, sí que están relacionados: el sistema económico y el sistema militar. Y más en los Estados Unidos donde el sector del armamento juega el papel keynesiano (invertido y pervertido, pero keynesiano) que ha jugado siempre.
Un poco de historia le viene bien: la anterior Gran Depresión tuvo características muy parecidas a la actual (precedida por alegría en los préstamos, creencia en el crecimiento exponencial indefinido y cosas como esas), produjo profundos descontentos y, junto a la mala gestión de la I Guerra Mundial, llevó a la II Guerra Mundial porque, en medio, el nazismo y el fascismo habían conseguido movilizar a las clases medias en función de los intereses de las clases altas y, como suele suceder, contra los intereses de las clases bajas (esto último no es de Gusterson, no se crea). Una burbuja especulativa y una burbuja de violencia que reventaron sucesivamente.
Lo que sí hace Gusterson, después de describir brevemente la burbuja especulativa, es describir la burbuja militar que se está produciendo: aumento del armamento nuclear, saltarse a la torera el pacto que hicieron Papá Bush y Gorbachov sobre la no ampliación hacia el Este de la OTAN y que el primero en saltárselo fue Clinton, los tira y afloja con el ejército de Pakistán -potencia nuclear, cosa que ya se tendría que saber que entre dos potencias nucleares mejor que no pase nada-, las violaciones del Tratado de No-Proliferación Nuclear, las ocupaciones de Iraq y Afganistán (olvidando la experiencia de Vietnam) y así sucesivamente hasta conseguir una buena imagen de la otra burbuja.
La burbuja financiera de ahora también ha reventado. Queda por saber si (y, en su caso, cuándo) va a reventar la burbuja militar que daría paso a la verdadera III Guerra Mundial. Porque lo que se ha dicho sobre la Guerra Fría como guerra mundial y lo que se dice sobre el "terrorismo internacional" como IV Guerra Mundial es muy optimista. Para guerra-guerra, la que se armaría. Y no se olvide que una de las suertes que tuvo la Humanidad es que Alemania no llegara a tiempo a tener armas nucleares: las hubiera usado como las podrían usar gobiernos actuales.
Y no deja de ser una ironía histórica que Jim Lehrer, el moderador del debate entre candidatos a la presidencia, citara al general y presidente Eisenhower: "the foundation of military strength is economic strength", el poder (o la fuerza) militar se basa en el poder ( o la fuerza) económico. Si yo entiendo bien, el proyecto neoconservador ha sido exactamente el contrario y ambas fortalezas se les están yendo de las manos.
No conozco un buen texto sobre cómo han funcionado las anteriores burbujas militares, pero me permito trascribir un texto reciente del peruano Jürgen Schuldt (desgraciadamente no tengo la fuente porque me llega en un e-mail, confiable porque el remitente es un amigo común ecuatoriano) en el que cita a Minsky que ya describió en 1982 la posibilidad de que "esto" (el reventón de la burbuja financiera) ocurriese otra vez. Ahí va:
Hyman Minsky se planteó esta interrogante -pensando en el Crack de 1929- en un célebre texto olvidado, hasta que hace un año atrás comenzó a venderse el libro por Internet en varios miles de dólares al explotar la burbuja hipotecaria: “¿Can ‘It’ Happen Again? Essays on instability and finance” (1982). Ahí expuso su ‘hipótesis de la inestabilidad financiera’, la que sería inherente al sistema capitalista. Alumno de Schumpeter y Leontief en Harvard, donde se doctoró, tuvo el coraje de oponerse a la ortodoxia dominante, de acuerdo a la cual los  mercados financieros eran inherentemente eficaces (hipótesis de los ‘mercados eficientes’), por lo que no sería posible que se procese crisis financiera alguna en una economía de mercado moderna y que sirvió de base para elaborar las estrategias de cartera (y para obtener algún Premio Nóbel en Economía) que ahora volvieron a fracasar estrepitosamente.

 Planteó el paradigma de la “inestabilidad financiera”, que postula la existencia de tres fases de relaciones ingresos-financiamiento a lo largo del ciclo económico. La primera se da luego de una recesión; es el más sano y seguro por el hecho que las familias y las corporaciones se endeudan conservadoramente y sirven tranquilamente sus deudas con flujos de caja (‘hedge finance’). En una segunda etapa, cuando la economía y las ganancias comienzan a crecer a elevados ritmos y comienza la bonanza, se generaliza el optimismo; los deudores sobrevalúan su potencial de pago, con lo que solo pueden cubrir los intereses adeudados, pero no el capital (‘speculative finance’). A pesar de ello, los bancos siguen refinanciando las deudas, dado el ambiente de euforia y las presiones competitivas que enfrentan, lo que desemboca en la fase de la ‘Ponzi finance’, en la que los deudores ya no pueden cumplir, ni con los intereses, ni con el capital. Se cierra el ciclo con el “momento Minsky” porque se hace imposible el refinanciamiento, comienzan la morosidad de las familias y las quiebras de las corporaciones. Si el endeudamiento ha llegado a grandes proporciones, el pánico puede materializarse en una crisis como la que ocurrió en EEUU en los 1930s. ¿Será éste el proceso que estamos experimentando en estos momentos? No solo explotó la ‘burbuja hipotecaria’, sino que también acabó con la banca de inversión y se desinfló la relación precio/ganancias



Añado: Lo que dice hoy el New York Times parece indicar que el "momento Minsky" ya llegó: podrá subir la Bolsa en Wall Street con la aprobación esta tarde del paquete de los 700.000 millones con modificaciones, espero que no sólo cosméticas. Pero los Bancos prestan menos, las empresas tienen menor acceso al préstamo y la inversión de los Bancos se reduce, con lo que la crisis financiera se traslada a la económica y pondrá en dificultades a la militar. Queda por ver qué pasa con la burbuja militar y el geofascismo. Y cómo interviene en todo esto la estrategia del miedo.

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