jueves, 30 de octubre de 2008

Aritmética para una crisis

El salvataje estadounidense de sus bancos tendría un presupuesto de 700.000 millones de dólares, cifra inabarcable para mí. También sé que premios Nobel de economía como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos estadounidenses, dudan mucho de que sirva para algo. No es un gran argumento: otros premios Nobel de lo mismo se arruinaron aplicando a la economía real las teorías por las que les habían dado el premio. Pero indica que no debe de estar tan claro, aunque, ya se sabe, en campaña electoral vale todo. En la última española se pudo hasta negar la crisis... para después dedicar 30.000 millones de euros a apoyar a los Bancos y Cajas, que equivaldrían a unos 40.300 millones de dólares si lo que se quiere es comparar con los Estados Unidos (aunque en el decreto-ley aprobado la otra semana el plan general ya era de 150.000 millones de euros). Si lo que se quiere es comparar con su posible eficacia, doctores tiene la iglesia. A mí no me miren. Pero por añadir números, la “inyección” del gobierno holandés sólo a ING se calculaba en 10.000 millones de euros, el plan que preparaba el gobierno sueco para proteger su sistema financiero era de 205.000 millones de euros y la “inyección” del gobierno francés a 6 de sus bancos ascendía a 10.000 millones de euros. 

Barack Obama ha recibido, sólo en septiembre, 150 millones de dólares en donaciones para su campaña. Juntando los 6 candidatos han recibido más de 1.000 millones en total. Los dos primeros tienen grandes donantes comunes: bancos y financieras. Eso indica que en algo se están hipotecando los candidatos cuando reciben un dinero que alguna vez tendrán que pagar en favores. En un país “tercermundista” a eso se le llamaría corrupción. Ahí se llama “fundrising”. No puedo meterme en un asunto tan complicado cuando no hay que irse muy lejos para encontrar corruptos sueltos e impunes. 

Lo que sí quiero, ya que no me puedo hacer una idea de esas magnitudes que me resultan astronómicas, es compararlas con otras magnitudes, igualmente grandiosas, para así tener un mínimo de perspectiva. Sirve tanto para el salvataje estadounidense como para el supuesto plan del gobierno español cuya letra pequeña, si alguna vez se publica, no pienso leerme ya que sé que no voy a entender nada.

En el caso estadounidense, su ayuda a los “países pobres” (mantengo el lenguaje de la fuente que uso para esto) ha sido, el último año, de 23.500 millones por parte del gobierno y de 34.800 por parte privada. El gobierno, por lo que se ve, no es muy generoso en este asunto. Cierto que, con respecto a otros países, es mucho. Cierto que “canta” respecto a España: La ayuda oficial al desarrollo del gobierno español será, para 2008 si no hay cambios que es probable que haya, de 5.509 millones de euros (unos 7.400 millones de dólares). Pero el estadounidense es poco con respecto a su PIB y al dichoso compromiso de 0,7. El Producto Interno Bruto de los Estados Unidos fue, en 2007, de 13 billones de dólares, diez veces más que el 1,3 billón de España cuando su salvataje es algo más que diez veces el español, pero no la ayuda al desarrollo. 

Con el 0,7 de dicho salvataje se podría haber terminado con el hambre en el mundo que afectó a 923 millones de personas en 2007. Eso dice la FAO. No parece descabellado, aunque no queda claro en qué consistiría “acabar con el hambre”. Si es “pan para hoy, hambre para mañana”, no tiene mucho sentido. Pero, de todas formas, unido al dinero dedicado a la “ayuda” y viendo cómo aumentan los precios de los alimentos en el mundo, sí que indica dónde están las prioridades del gobierno estadounidense. Mientras, hay 20 millones de personas en los Estados Unidos que tienen que recurrir a los “food stamps” (vales para la alimentación) y, siempre según datos oficiales, un 12 por ciento de las familias de dicho país padece inseguridad alimentaria, es decir, que no saben si podrán alimentarse y alimentar a sus hijos en la próxima semana. Los que carecen de toda seguridad sanitaria rondan también los 20 millones. Y, con la que está cayendo, van a aumentar. 

Dichas prioridades quedan todavía más claras cuando se ve a qué nueve bancos va a “salvar” el gobierno de los Estados Unidos. De ellos, tres han declarado beneficios en el último trimestre. Wells Fargo recibirá 23.000 millones y ha tenido unos beneficios de 1.600 millones; JP Morgan Chase  (donante a los dos candidatos) recibirá  23.000 millones y sus beneficios han sido de 527 millones; y State Street tendrá una ayuda de 2.000 millones y ha obtenido unos beneficios de 477 millones. El asunto no deja de ser curioso porque no queda entonces claro qué es salvataje, que es “en problemas” y qué es beneficio. O es un dinero para los amigos (no es de descartar) o es una chapuza para entretener a los que han olvidado el cálculo de Stiglitz sobre el coste total de la guerra de Iraq: 3 billones de dólares, más o menos lo mismo que costará el conjunto de salvatajes por parte de los gobiernos de los países centrales. 

No se extrañe, entonces, que ya se estén calculando los recortes que va a recibir la ayuda oficial al desarrollo mientras en el mundo, si el año pasado había 190 millones de desempleados, el año que viene, según la OIT, podrían ser 210 millones. La rebaja de la ayuda puede ser espectacular mientras que los incrementos de los salvatajes pueden seguir creciendo exponencialmente aunque, ya se tendría que saber, ninguna burbuja  crece exponencialmente sin que, al final, reviente. Habrá que ver qué se rompe esta vez. Nadie lo sabe, pero se verá.

(Publicado ayer en el periódico Información de Alicante)

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