sábado, 13 de septiembre de 2008

A quién apoya USA en Bolivia

Obviamente, no al gobierno, que podría ser el "eslabón más débil" en la cadena del "eje del mal". Lo interesante es que haya voces en los Estados Unidos haciéndose la misma pregunta y pidiendo a su gobierno que diga a quién está financiando USAID y el National Endowment for Democracy. Se trata, como aparece en el enlace, del Center for Economic and Policy Research que ya he citado otras veces.
El CEPR no ha obtenido respuesta ni acogiéndose al Freedom of Information Act. Y lo curioso es que tanto USAID como el NED son instituciones que se supone que no son clandestinas y, por tanto, no debería haber razón para ocultar a dónde van sus dineros. Siendo Bolivia uno de los mayores receptores de fondos de USAID (y estamos hablando de millones de dólares) no vendría mal saber a dónde han ido esos dineros y para qué. No hace falta mucha teoría conspiratoria como para pensar que ha ido a los secesionistas de la "media luna", responsables de algunos actos violentos recientes nada justificables.
Cierto también que en noviembre de 2007 las sospechas del gobierno boliviano alcanzaban hasta a la FAES de José María Aznar, así que habrá que  separar lo que es organización de cursillos, conferencias y eventos de ese tipo y lo que es apoyo a la subversión del orden, que preconizan los secesionistas. A cursillos de esos he asistido hasta yo, en Quito, organizados por el National Endowment for Democracy, y altamente sospechosos de su orientación no ideológica (que era evidente) sino política. Algun@s amig@s de Quito, izquierdistas de toda la vida, no estaban muy content@s de mis observaciones (publicadas en imprenta) sobre el propósito de fondo de tales eventos. Pero, en cualquier caso, no debían de hacer tanto daño cuando no me lavaron el cerebro (ni a ninguno de los presentes, creo). 
Sin embargo, apoyar a los grupos que practican la violencia es otro asunto. Y apoyar a los grupos contrarios a un gobierno que ha ganado un referéndum nacional, tampoco. Por cierto, que en la crónica que se leía ayer en El País (Madrid), además de incumplir el precepto de preguntar a todas las partes implicadas y no quedarse sólo con lo que dice Marinkovic, el apoyo nacional a Evo Morales era púdicamente invisibilizado
Hace unos momentos un colega y a pesar de ello amigo, que se encuentra a pocos kilómetros de donde estoy ahora aunque en otro pueblo, me resumía el síndrome: el embajador estadounidense devuelto a su país de origen en Bolivia y en Venezuela y el nuevo zar haciendo ejercicios militares en Venezuela. Si es que no nos dejan tranquilos y quieren que tengamos miedo. El miedo es, efectivamente, muy útil para todos los poderes. 
Sea como sea, sí parece que Evo Morales ha tenido motivos sobrados para declarar a Goldberg "persona non grata". No vendrá mal volver a recordar que uno de los puestos que tuvo con anterioridad dicho embajador fue en Kosovo.
Lo que no sé si nos damos cuenta cabal es que no deja de ser significativo que ambos países hayan rechazado la "agenda positiva" propuesta por Washington. Sus gobernantes no "hunden a sus ciudadanos en el aislamiento", como dice Condoleeza Rice. El supuesto no-aislamiento es la sumisión a los dictados del gobierno estadounidense. Y los que rechazan la "agenda positiva" no están objetivamente aislado aunque estén alejados de los propósitos del gobierno de los Estados Unidos. El mundo ya no tiene un sólo centro. Se está fragmentando. Otra cosa es que los que se separan no lo paguen. Y ahí entra el "a quién apoya el gobierno de los Estados Unidos en Bolivia". Con datos y cifras si es posible, como pide el Center for Economic and Policy Research.

No hay comentarios:

Publicar un comentario