lunes, 29 de septiembre de 2008

Qué prensa leer

Pues vaya usted a saber. 
Leo el reportaje en ABC digital sobre el referéndum constitucional en el Ecuador. Me recuerda las inexactitudes y parcialidades de El País sobre Bolivia. Por lo menos, la que hace sobre el Ecuador hoy no dice barbaridades. Pero es banal.
No me considero un experto en nada (un experto es el que sabe cada vez más sobre menos cosas hasta que lo sabe todo sobre nada), pero procuro seguir algunos asuntos o porque los considero importantes para entender el funcionamiento del mundo o porque tengo cuestiones biográficas de por medio que incluyen amigos en el lugar. El supuesto reportaje que cito titula a la Constitución como "indigenista". El que lo firma no tiene ni idea de cuáles han sido las idas y venidas por ejemplo de la oficialidad del kichwa en la Asamblea Constituyente y da por hecho que el quechua y el shuar serán lenguas oficiales, lo cual no es cierto. O, por lo menos, es inexacto. Hay varias de esas, pero esta es la peor porque está en el titular.
Parece que hay un intento de que no se vean las diferencias entre Chávez, Correa y Morales. Cierto que los tres están en lo que llamo el "eje del mal" (con respecto a los Estados Unidos, al que se podría añadir Honduras y Nicaragua, que también han expulsado al embajador -el Ecuador no lo ha hecho-). Pero como se ha encargado de repetir Correa y Acosta (ahora ya reconciliados según veo hasta en La Prensa de Panamá), las diferencias entre esos procesos son muy grandes. Sin ir más lejos, Guayaquil no es Santa Cruz, por más que, de nuevo, haya semejanzas que no pueden llevar a aplicar a un caso los resultados del análisis del otro.
Total, que ha ganado el Sí, como se podía suponer (las cifras de las encuestas que había visto -no todas publicadas- marcaban esa tendencia). Me temo (sic) que por mayor porcentaje del deseable. Desde la distancia y la extranjería, hubiera deseado, vistas las circunstancias, que ganara el sí, pero por lo menos posible y, puestos a desear, que también ganara en Guayaquil o, por lo menos, que el No no fuese demasiado fuerte (que es lo que me queda por ver). Y me interesará ver qué ha pasado con los votos nulos y en blanco (que, de ser ecuatoriano, es lo que probablemente hubiera barajado votar).
Ahí me afecta la cosa personal, pero no hay que dejar de lado la cosa mundial: la progresiva distancia que están marcando los países latinoamericanos con respecto a los Estados Unidos forma parte de esos mil cortes que, por separado, no matan al individuo, pero que, juntos, lo finiquitan. Y en esta Constitución se prohibe la presencia estable de tropas extranjeras en el territorio nacional. Es decir que la base estadounidense de Manta cuya concesión finaliza el año que viene tendrá que cerrarse gane quien gane en Washington.
Paciencia.

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