jueves, 4 de septiembre de 2008

Proyectorado

Es un libro excelente que acaba de publicar Intermon Oxfam. Se trata de El proyectorado. Bolivia tras 20 años de ayuda externa, de Antonio Rodríguez-Carmona, que ya había publicado artículos en diversas revistas madrileñas, y un libro de relatos (La hoyada y los perros) de su etapa boliviana con alguna de las narraciones en evidente relación con el libro que ahora sale. 
Se trata de un análisis muy pormenorizado no del "auge y caída" de la ayuda externa a Bolivia sino de la "caída y auge" de la misma.  
El uso y abuso de cooperación al desarrollo, explica, trajo como consecuencia toda una serie de males para el país: debilitamiento del Estado, corrupción, dependencia, clientalismo... No hace falta dudar de la buena voluntad de los cooperantes. Basta con  percatarse de que su buena voluntad trajo más males que bienes para el país desde que las instituciones financieras internacionales usaron a las ONG bolivianas como colchón de amortiguamiento de las terapias de choque brutales y crueles a las que sometieron al país (Jeffrey Sachs, hoy dedicado a la lucha contra la pobreza, se dedicó entonces a crearla y sus jefes usaron las ONG para que no se notara tanto).  Los males causados por el "proyectorado" son descritos y analizados con fundamento y detalle, pero también con eviente opción por el bien del país y no por el  de los cooperantes.
Las cosas han cambiado en Bolivia y, a pesar de los errores que, en mi opinión, ha cometido el gobierno Morales, han sido capaces de revertir el mal uso de la cooperación y replantearla para bien de Boliva y no para que el dinero de los pobres de los países ricos vaya a los ricos de los países pobres. 
Cuando Evo Morales, ya presidente, visitó España, se habló mucho de su "chompa" en sus visitas protocolarias, asunto intrascendente y totalmente baladí, típico de la superficialidad con que se tratan los asuntos en muchos medios. No se habló de cómo había replanteado a las autoridades competentes españolas la necesidad de cambiar la orientación de la llamada "ayuda al desarrollo", "ayuda externa", "cooperación al desarrollo". Se acababa lo que Marcos Recolons (y no Marcos Recobons como se le cita en la bibliografía, asunto que hubiera pasado desapercibido de no ser Marcos un viejo amigo de mis viejos tiempos en Bolivia) llamaba "el amor libre" de las ONG del Norte. La agenda la fijaba el gobierno de Bolivia queriendo que la "ayuda" no fuese un instrumento más de remachar la dependencia sino que fuese una herramienta para la mejora objetiva a medio plazo de la población boliviana.
El autor pertenece al grupo de los que hemos sido seducidos por Bolivia. Antonio ha vuelto y ha vuelto a ir. No es mi caso. Amigo desde antes de que  yo  formara parte del tribunal de su tesis doctoral, le envidio sus viajes y le envidio un libro que es, en mi opinión, para el bien de Bolivia, nuestro común país.

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