domingo, 7 de septiembre de 2008

Otro fin del mundo

Si no teníamos bastante con la discusión sobre quién era el Anticristo, si Obama o McCain, y, por tanto, que el fin del mundo estaba cerca, ahora el acelerador de partículas que se pone en funcionamiento entre Suiza y Francia se añade a las profecías sobre el principio del fin. Lo que los profetas avisan esta vez es que lo que el inmenso acelerador del CERN (Centro Europeo de la Investigación Nuclear) puede producir es un agujero negro que se "trague" toda la Tierra. La preocupación ha llevado a que algunos académicos contrarios al proyecto hayan interpuesto una denuncia contra el mismo.
No se les puede negar originalidad, pero, como siempre, estas cuestiones ponen de manifiesto otras: la creciente desconfianza hacia la ciencia y, simultáneamente, una difusión de una conciencia apocalíptica. Son dos elementos de la geocultura que tendrían que hacer pensar. Qué lejos estamos del cientifismo y optimismo de los años 60.
Visité el CERN en Ginebra en el 99 y bajé a ver el acelerador que había en aquel entonces. No entendí nada de lo que me explicaron y eso que la fuente no podía ser más amable y cariñosa. Pero si esta vez también se equivocan, me parece que voy a empezar a pensar que el mundo es eterno cosa que, por cierto, me extrañaría. Nada es eterno. Ni siquiera el predominio científico de los Estados Unidos. De hecho, lo que preocupa en Newsweek es que el nuevo acelerador significa un nuevo signo de la decadencia científica de los Estados Unidos frente a Europa. Ya será menos, pero igual ese mundo también se acaba.

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