martes, 2 de septiembre de 2008

No sus tanques: sus rublos

El asunto de Georgia (más o menos bendecida por los Estados Unidos) atacando Osetia y recibiendo una respuesta enérgica por parte de Rusia (acompañada de teatralidad para consumo interno, con Putin abatiendo un animal salvaje) ha generado algunas reacciones interesantes, algunos buenos resúmenes sobre los actores implicados (es una formación de conflicto compleja) y algunas versiones alternativas dignas de mención. La reacción más chillona es la de los que dicen que dónde están los que protestaban contra la invasión de Iraq y el "no a la guerra". Que por qué no dicen nada ahora. En parte tienen razón: hay silencios que matan. Pero sólo en parte: Rusia defiende sus intereses como los Estados Unidos lo hacen, es decir, saltándose todo derecho internacional que se oponga en su camino. Ninguna agresión a otro país tiene justificación, pero es algo más comprensible, en términos geopolíticos, actuar en las propias fronteras que hacerlo a miles de kilómetros y sin excusa previa como la hubo en la I Guerra del Golfo con el intento de anexión de parte de Kuwait a manos de Sadam Husein.
La segunda reacción tiene que ver con la anterior: la de los que ven una segunda edición de la Guerra Fría: Rusia expansionista se encuentra con la contención de los Estados Unidos (cuyo expansionismo se da por descontado, pero no por evidente y cotidiano menos rechazable) y volvemos a las andadas sólo que esta vez sin el disfraz de las ideologías (democracia frente a dictadura, desigualdad frente a igualdad, libertad frente a seguridad, liberalismo frente a comunismo y todo aquello con lo que nos engañaron y, en particular, manipuló Rusia a los ingenuos partidos comunistas occidentales -como bien había visto Orwell en su Homenaje a Cataluña-). Ahora sería a cara descubierta: yo quiero mandar, tú quieres mandar y no puede haber dos que manden al mismo tiempo, así que seremos como dos pistoleros en el saloon del Salvaje Oeste, con la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón). No me acaba de convencer el argumento. Rusia es una potencia regional que quiere aumentar su peso regional, lejos ya de la infiltración subversiva en los barrios bajos del imperio como hacía antaño. Son los Estados Unidos los que están desplegados en todo el mundo como puede verse en este mapa interactivo. Y no es tanto que Rusia aumenta cuanto que los Estados Unidos disminuyen. Obama lo ha puesto claro en su discurso de aceptación: "no podemos caminar solos". Se acabó la historia de "la única superpotencia" (aunque con reservas). Ahora hay más y, como hemos ido viendo, las potencias regionales proliferan: la India, el Brasil... ¡hasta Libia tiene sus veleidades regionales!. Se llama "esfera de influencia" y sólo el gobierno de los Estados Unidos cree que su "esfera de influencia" es el mundo mundial y que lo es casi por derecho divino.
Un argumento sólo para paranoides: Georgia-Osetia (del Sur)-Rusia formarían parte de una "sorpresa de octubre" en año electoral, ese supuesto truco de los gobiernos estadounidenses que consiste en montar un pollo para favorecer al candidato del partido gobernante. En este caso, favorecería a McCain, dicen, y a sus dotes de mando, dicen, frente al "blando" e "inexperto" en artes marciales Obama.
La tercera me parece más sensata: no es una nueva Guerra Fría sino la crisis terminal de la OTAN como lo explica Wallerstein en su Comentario de hoy. Y con esta crisis, un elemento más en la crisis de hegemonía de los Estados Unidos cuya "diplomacia" no ha sido excesivamente brillante y cuya arrogancia sólo ha ayudado a un triunfo de Rusia en este asunto.
Pero la cuarta es la que me ha resultado más interesante: no hay que mirar a los tanques, a Osetia y Abjasia, a Georgia, al portaaviones de ayuda humanitaria estadounidense para Georgia o al lugar exacto en que se encuentran los tanques rusos en este momento y a su ocupación ilegal de territorio ajeno. A lo que hay que mirar es a los capitales rusos que, lenta, pero seguramente, están invadiendo Europa occidental y, por supuesto, al gas ruso que, controlado en su mayoría por empresas estatales, se suministra a Europa Occidental pudiendo cerrar la espita en cualquier momento, perder ventas (cierto), pero sumir a la Unión Europea en un cierto problema energético.
No se insistirá suficientemente: para entender el mundo contemporáneo no sólo hay que mirar a los países que lo componen, a lo que quieren y a lo que pueden, sino que hay que fijarse en que hay una clase social que existe por encima de los Estados y cuya composición está cambiando hasta que pudiera cambiar las reglas del juego que fueron impuestas por la anterior clase social, imposición que, gracias a su hegemonía cultural, no se vio como tal sino como algo "natural" que "va de soi".
Dos datos tomados de Forbes. El primero se refiere a los tres países con mayor número de mil-millonarios (hiper-ricos con más de mil millones de dólares de fortuna). Son estos:
  1. Estados Unidos, 473 (43 por ciento del total)
  2. Rusia, 87 (7,7 por ciento)
  3. Alemania 59 (5,2 por ciento)
Cierto que la distancia de Rusia hacia los Estados Unidos es muy grande, pero no lo es con respecto a Alemania. La diferencia está en que el número de hiper-ricos rusos aumenta y el de los Estados Unidos disminuye.

El otro dato es el de las grandes empresas que funcionan mejor y las que no funcionan tan bien por país originario:



Podemos seguir mirando los tanques. Pero es a los rublos a lo que habrá que mirar. Y a los cruceiros, las rupias y los yuanes. Euros, yenes y dólares van por otro lado. Y la reacción estadounidense es obvia: economía de guerra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario