sábado, 6 de septiembre de 2008

Nacionalizar la Banca

Parece que la decisión ya está tomada y que el gobierno federal de los Estados Unidos se va a hacer cargo de Fannie y Freddie mostrando así lo profunda que es la crisis que, ayer, hacía subir el paro también en los Estados Unidos a la tasa más alta en cinco años.
Los intereses de los pobres accionistas se tendrán en consideración, pero hasta ahí no más. Nunca los propietarios han sido importantes en este tipo de empresas. Todo eso del accionariado popular ha sido una engañifa. Los que han cortado el bacalao han sido los altos ejecutivos que, como ya he comentado en otras ocasiones, han hecho de su capa un sayo y han generado lo que Monks ha llamado "corpocracia" (de "corpo" -corporation-, empresa y "cracia", gobierno; una extraña mezcla de inglés y griego que, si sólo fuese de griego daría significados raros). Un núcleo de poder que nada tiene que ver con la mítica "propiedad de los medios de producción".
¿A quién salva entonces el gobierno federal con esta nacionalización que no llaman nacionalización como otros no han llamado crisis a la crisis? Como digo, no a los accionistas. Me parece que tampoco a los altos ejecutivos que ya habrán puesto sus cuentas a buen recaudo, aunque alguno podrá caer ante la justicia por aquello de que hace falta un chivo expiatorio. Salvan al sistema financiero, endeble e interconectado de forma que si uno cae podrían caer todos sobre todo si las cifras de negocio de Fannie y Freddie se parecen al PIB español. Otra cosa serían los pequeños bancos que van cayendo (11 en lo que va de año). Va a resultar que lo conservador, ahora, sea la nacionalización de la Gran Banca,  que era un viejo eslogan de los "progres". La pequeña puede caer, aunque, como el Silver State haya tenido a un McCain hijo entre sus dirigentes hasta hace muy poco.
La entidad en la que mi universidad ha puesto el plan de pensiones corporativo ha visto rebajado su "rating" por parte de Standar & Poor's como ya lo fue por parte de Moody's. No me preocupa el dato concreto ya que, como he contado aquí, no son instituciones de fiar, aunque sus errores tengan consecuencias como si fuesen aciertos (profecías que se autorrealizan). Es el sistema en su conjunto el que está hecho unos zorros y aunque esté feo hablar en términos de ciclos económicos, todo da la impresión de que esta vez es peor que el crash del 29. Ha tardado, según lo que hubiera previsto Kondratiev, pero ha llegado. 
Curiosa la dificultad de aprender de los errores. Cierto que ahora las Bolsas se protegen mejor del pánico (son una entidad a estudiar psicológicamente, no económicamente), pero si de algo se sabía era de "burbujas". Lo que pasa es que, efectivamente, intentar controlar una burbuja es como intentar cabalgar a un tigre. O, peor, intentar tener una relación sexual con un elefante: no es nada fácil y, para más inri, es muy poco agradable, el resultado es incierto y puedes perecer aplastado en el intento.

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