lunes, 8 de septiembre de 2008

Militarismo civil, pacifismo militar

Ya es la segunda vez que se me cruza la idea de que la oposición a las políticas militaristas del gobierno Bush está básicamente en los militares estadounidenses. De entrada, llamaría política militarista a la que pretende solucionar todos los problemas mediante la violencia militar, partiendo de una cierta exaltación de la violencia y de la guerra como partera de la historia. 
Ahora me lo vuelvo a encontrar al saber que los gobernantes estadounidenses hacen caso omiso a las recomendaciones de los militares estadounidenses. Hombre, si se trata de hacer la guerra, doy por supuesto que hay que preguntar a los profesionales, es decir, los que saben poner los medios para los fines que los políticos les proponen. Eso es lo que se enseña en las Academias: qué medios llevan mejor al fin. Pero que los políticos asuman también la tarea de decidir qué medios hay que aplicar llama al asombro. De nuevo, y como ya pasó en el primer gobierno del segundo Bush, el militar (Colin Powell) era menos militarista que los civiles (Rumsfeld, Cheney, Bush, de pasado militar más bien dudoso).
Ahora en España ha habido un cierto revuelo en alguna tertulia radiofónica que escucho por la noche sobre la ministra de defensa: se ha declarado pacifista. No entienden los tertulianos que se pueda ser pacifista ya que, para ellos, pacifista es el que quiere la supresión total del ejército.  Cierto que hay pacifistas que pretenden tal cosa. Pero también los hay que se contentan con una doctrina de defensa defensiva y no agresiva y los nombres que podría dar son poco sospechosos de connivencia con los violentos. Tango algún amigo general del ejército que, sin haber dejado de ser militar, ha defendido siempre las propuestas de paz. Los militares que saben qué es la violencia y qué es la guerra, pueden ser los primeros en desear evitarla. La paz, al fin y al cabo, es la resolución de un conflicto con medios noviolentos (peace by peacefull means, que dice Galtung).
Hay una notable diferencia entre quien, ante un conflicto, lo primero en que piensa es en la respuesta violenta y quien, en cambio, la pone en último lugar o incluso la excluye. Arquíloco, uno de mis héroes, prefería dejar el escudo colgado en los arbustos antes de entrar en el dilema de "o con el escudo" (victoria) "o sobre el escudo" (muerte) con que las madres espartanas (extraño pacifismo feminista) despedían a sus hijos que iban a la guerra, normalmente inútil. Como ya he comentado en otros posts, las guerras cuyos conflictos subyacentes quedan sin resolver es muy probable que vuelvan a aparecer en pocos años.

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