viernes, 5 de septiembre de 2008

La corrupción es cosa de dos

Como el tango. Por eso no tiene sentido hacer olimpiadas de país corrupto si no van acompañadas de olimpiadas de país  corruptor. No tiene sentido decir que Nigeria es un país corrupto si no añadimos que quien corrompe vive en país rico. En el caso que ahora nos ocupa, en los Estados Unidos, y, para más inri, subordinado que fue del actual vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney. Decía el Independent ayer:

A former colleague of the US Vice-President, Dick Cheney, has pleaded guilty to funnelling millions of dollars in bribes to win lucrative contracts in Nigeria for Halliburton, during the period in the Nineties when Mr Cheney ran the giant oil and gas services company.
 Es decir, que un tipo se ha declarado culpable de haber usado millones de dólares (sic) en coimas para conseguir contratos lucrativos en Nigeria para Halliburton cuando, en los 90, la dirigía Cheney. El palmarés logrado por esa empresa en el ranking de corruptores es ya excesivo. Sin embargo, todas las críticas irán hacia los corrompidos, no hacia los corruptores que, al fin y al cabo, defienden sus intereses (i)legítimos. 
Mal me suena que los corruptos estén en países de la periferia y los corruptores en países del centro y que, ¡por tanto!, la mala publicidad vaya contra la periferia. Como si en el centro no hubiese corrompidos también. Sin moverme muchos kilómetros de la Valencia (del Cid) en la que he estado hoy, puedo citar bellos casos de corrupción, apropiación indebida, conspiración para alterar el precio de las cosas, abuso de poder y demás bellezas de la vida política presente y pasada y, viendo lo poco que se hace para atajarla, futura. ¿Que por qué no están en el juzgado? Pues porque estos corruptos saben latín y no hay modo de pescarlos y los corruptores, por motivos obvios, no están muy interesados en cantar (cantan en privado, en "petit comité", pero no lo hacen bueno en público). Sólo cuando cantan se puede hacer algo (pasó hace poco en Málaga, pero ésa es otra historia incluso personal). Pero ¿qué se puede hacer si un alcalde lleva a cabo una lujosa avenida de la nada a la nada, pero que casualmente pasa por los terrenos que su santa, en separación de bienes, acaba de comprar y, terminada la avenida se apresta a vender? ¿Qué hacer si cuando dices que vas a ver a un alcalde en los tiempos del ladrillo los amigos del sector inmobiliario te dicen "no le digas que tienes terrenos" -que, por cierto, no tengo-? ¿Quién se va a poner a controlar si un próspero despacho de consultores y abogados sito en el domicilio de un político o ex-político es, en realidad, una lavandería de su dinero negro conseguido con malas artes?
Nada. La corrupción es cosa de países de la periferia porque carecen de criterios morales y éticos y son incapaces de darse cuenta del daño que hacen a su país subdesarrollándolo. En los países ricos sí que hay principios y criterios, auqnue se den casos como el de Abramoff o Halliburton. Y eso de que la corrupción es cosa de dos es una tontería. Por cierto, me dijeron (y no he podido controlar) que un padre jesuita alemán defendía a los corruptores alemanes que untaban a los corrompidos "tercermundistas" porque decía que lo que hacían los corruptores era defender el empleo de los alemanes. No está mal. Se non è vero, è ben trovato.

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