martes, 9 de septiembre de 2008

Fannie y Freddie: ganadores y perdedores

Los datos ya están encima de la mesa: los contribuyentes tendrán que aportar miles de millones de dólares (el déficit federal de este año, sin contar esta nacionalización, llegará a los 407.000 millones de dólares, el doble que en 2007), los accionistas han visto que sus acciones se iban al diablo... y los gestores (que, por lo que dicen, tampoco es que lo hubiesen hecho mal) se llevarán millones. Hablan de Daniel Mudd (Fannie Mae) y Richard Syron (Freddie Mac). Mudd ganó 11,6 millones de dólares el año pasado y Syron 18,3. Cierto que parte de estos pagos se hicieron en acciones cuyo valor es ahora el que es: escaso. Pero estimaciones conservadoras hablan de que Mudd, con 49 años, y Syron, de 64, recibirán, respectivamente, un "despido" de 7,3 millones y 6,3 millones. Eso es un finiquito y lo demás son historias.
Insisto en que, como decía el otro día Paul Krugman (y me fío), no es un premio por haberlo hecho mal. Por lo visto, no lo han hecho tan mal a pesar de que su expansionismo, típico capitalista, ha resultado fatal. Es un premio por estar arriba. Las fuerzas del mercado son así: los de arriba ganan y los de abajo pierden. Con excepciones, faltaría más. Pero la norma es la norma. Eso sí: podrán quejarse ya de que si se hubiesen ido en diciembre, el finiquito habría sido de 20 millones cada uno. Poca suerte que han tenido los pobres. No los pobres pobres. Estos pobres.
Para contentar a los contribuyentes y público en general, añade el periódico que si no se hubiesen ido y no se hubiesen nacionalizado (palabra que no usa, dicho sea de paso) las financieras, el coste habría sido increíblemente mayor. El que no se consuela es porque no quiere.

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