jueves, 25 de septiembre de 2008

El miedo como poder

Un interesante artículo en la revista Polis, chilena, de la Universidad Bolivariana en Santiago. Me ha hecho revisar algunas percepciones que yo tenía, por ejemplo sobre el "mobbing".
Damos por supuesto que la mayoría puede ejercer un cierto tipo de tiranía sobre los minoritarios. Ahí están los experimentos de Sherif para demostrarlo: el minoritario sentía, casi físicamente, la presión de la mayoría hasta terminar afirmando lo contrario de lo que era obvio que no era así.
También damos por supuesto que el "mobbing" sólo puede ser de los más a los menos. En los grupos, el sector mayoritario en último caso vota y gana. Y son frecuentes los casos en los que dicho sector "castiga" al minoritario con vejaciones de todo tipo. Tienen el poder de la mayoría.
¿Puede tener poder la minoría? Claro que sí: usando el miedo. El caso obvio es el de los terroristas. Precisamente consiguen poder (no "el" poder, porque no son mayoritarios y los mayoritarios siguen en las instituciones) porque consiguen generar miedo en los demás. Pero también podría pasar en pequeños grupos en los que los minoritarios consigan amedrentar a los mayoritarios si estos son gente pacífica y sin mayores retorcimientos. Por ejemplo, pueden empezar enviando anónimos (internet es ideal para eso) usando medias verdades contra los mayoritarios. Después, pueden negar el saludo a los mayoritarios que, cuando estos se cansen de saludar y no ser contestados y dejen a su vez de saludar, serán acusados de no saludar a los minoritarios. Más adelante, podrán, en esa tendencia general a ser conscientes de los propios derechos pero no de las propias obligaciones, tener exigencias que no están al alcance de los mayoritarios o los mayoritarios consideran que no deben ser atendidas por las razones que sean. El paso siguiente es amenazar: "lo que tú me has hecho a mí, lo vas a sentir en las personas que más quieres". Y dedicarse a enviar mails, cartas, llamadas telefónicas exigiendo los derechos (reales o imaginados) y protestando por cada "fallo" que se encuentre en la respuesta. Insultos en público (borracho, cínico) de los minoritarios contra los mayoritarios son también un instrumento más. Los mayoritarios, si no detienen la escalada, están perdidos porque el minoritario habrá alcanzado el poder que da el miedo: el miedo a la violencia verbal y el cansancio ante tantas insistencias de legitimidad dudosa.
Lo interesante de un caso como el que acabo de imaginar es que sería visto, desde fuera, como un caso de "mobbing" de los mayoritarios contra los minoritarios. Es como toda violencia doméstica, que es vista como machista. Si lo que he dicho es cierto, el "mobbing" de los minoritarios contra los mayoritarios es pensable, igual que es pensable el "mobbing" de los que, en sistemas democráticos (regla de la mayoría), no consiguen más voto que el propio. No importará si el minoritario está dedicado al nepotismo de promocionar a un pariente para lo que recurre al miedo, ni si la norma tendría que ser notablemente violentada para hacerle caso, ni si se trata de una propuesta en la que se abusa de ese poder. Nada: será vista como parte de la maldad de los mayoritarios anti-nepotistas pero feudales. Qué cosas más raras produce la sociedad. Lo decía Newton: "puedo predecir el movimiento de los astros, pero no los efectos de la locura humana".

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