martes, 23 de septiembre de 2008

Cambio de época

Le Monde es más modesto: se trata del fin de un modelo financiero simbolizado por Bear Stearns, Lehman Brothers, Goldman Sachs, Merrill Lynch 0 Morgan Stanley. Sin embargo, Alfredo Jalife-Rahme recoge con brío en La Jornada (México) las distintas opiniones sobre el cambio de época en que nos encontramos. No es gente sospechosa de anti-sistema la que cita el autor. E insiste en que la acción no ha terminado incluso con esos 700.000 millones de dólares (casi un billón de dólares, que es lo que algunos creen que va a costar el "salvataje" de las malas deudas) a los que el Secretario del Tesoro estadounidense sugiere se añadan los millones que puedan ser por parte de los restantes países. No sé si se refiere a los Fondos Soberanos de Riqueza en poder de los gobiernos emergentes (BRIC, el Brasil, Rusia, la India y la China) que pueden rondar los 3,3 billones (millón de millones) de dólares. Parece que piensa, más bien, en los otros "sospechosos habituales", es decir, algunos europeos. Lo que sí sé es que gente como Krugman no tiene muy claro que sea la medida apropiada.
Jalife-Rahme marca tres fases en esta crisis (para algunos de los que cita, peor que la del 29). La primera fue el año pasado, con las suprime. La segunda se acaba de producir: la exposición a la luz del sol de los Credits Defaults Swaps, los productos "tóxicos" que se vendieron de banco a banco y de entidad a entidad y que ahora comienzan a conocerse. La tercera (y, para él, la peor), está por venir: 
Falta la tercera, la peor de todas: la exposición contable de los “derivados financieros” por mil millones de millones (un cuatrillón en anglosajón) escondidos en las clandestinas “cuentas invisibles” 
En Le Monde piensan más en los "hedge funds" como la ola que está por venir en este tsunami financiero. Óscar Ugarteche y Lenel Carranco también aportan sus análisis sobre los cambios.
La conclusión ya comienza a ser una constante en lo que voy encontrando y se resume en una frase que utilizó el presidente Correa en su toma de posesión: "No estamos en una época de cambios sino en un cambio de época". Lo del cambio de época está ya en algunos titulares de fuentes poco sospechosas. Stiglitz sin duda exagera cuando dice que lo que ha pasado es al mercado lo que la caída del Muro fue al comunismo, pero lo dice un premio Nobel. No se extrañe que nadie (¡nadie!) sepa realmente qué hacer: los cambios de época se hacen sin mapa de carreteras. Lógico, de todas maneras, que nos aferremos a los viejos mapas como si todavía estuviesen vigentes.

2 comentarios:

  1. Aceptando mis limitaciones en Economía (que son todas), creo que he llegado a captar dos ideas que me gustaría saber si van por el buen camino:
    La primera es que el modelo de no intervención estatal en la economía (con grandes matices) que promueven los Estados Unidos ha llegado a su fin o, al menos, se ha demostrado insostenible.
    La segunda es que según Paul Krugman, la inyección estatal supera las pérdidas de las entidades financieras derivadas de la morosidad de los hipotecados, por lo tanto, el estado está pagando las malas inversiones de los bancos, por lo que el congreso se planta. Pero lo realmente mosqueable del artículo de Krugman es que parece que las pérdidas eran soportables para las financieras hasta que se decide la ayuda estatal. ¿Se ha aprovechado el sector privado de las ayudas estatales para no perder competitividad en el mercado o realmente sus previsiones eran erróneas?

    ResponderEliminar
  2. Estoy de acuerdo con la primera. El modelo estadounidense en normas de "menos estado, más mercado", en instituciones (bancos de inversión) y en endeudamiento infinito, ha terminado. Probablemente también haya terminado la obediencia de muchos gobiernos. Hasta dónde llegue el colapso del modelo y de la hegemonía, está por ver.
    De la segunda, ni idea. Me supera. Pero me fío de Krugman, demasiado bueno para que le den el Nobel de Economía pero sospechoso que le hayan dado el Príncipe de Asturias.

    ResponderEliminar