jueves, 11 de septiembre de 2008

Bolivia no es una novela

No soy lector de ficción literaria, aunque lo fui. Me contento con la ficción de los periódicos y los blogs. Sin embargo, confieso que me he leído de un tirón la primera novela de Carlos García-Tornel (El tercer asunto), que acaba de publicar en Bolivia la editorial "Gente Común". 
Como la cabrita tira al monte, me ha interesado la descripción de la Bolivia que no conozco, la de la "Media Luna" y, en particular, la del Beni y Santa Cruz, los separatistas, y las rápidas pero certeras analogías con el caso catalán. En una novela no se puede buscar ciencia política, como tampoco se puede encontrar teología (como en el Código da Vinci) o arqueología científica (como en El origen perdido, también ambientada en Bolivia -en concreto en Tiawanaku-). Por no buscar, no busco literatura aunque me he encontrado con citas a dos de mis poesías favoritas: el "tanto gentile e tanto onesta pare" del Dante y la "peregrina paloma imaginaria" del también boliviano Jaimes Freire. Busco los ojos del que mira la realidad que le circunda y la recrea y la inventa.
Bolivia, como tantas veces en su historia, atraviesa por momentos dramáticos. El libro los recoge. Con nombres ficticios, se refiere a Sánchez de Lozada ("el Goni") y a Evo Morales, pero la ficción hace morir a Morales y ser sucedido por su vicepresidenta (en la realidad, es un vicepresidente y no originario de las tierras bajas). No es eso lo que me importa, sino cómo se plantean los problemas de la gente, la presencia de multinacionales (sobre todo petroleras), la omnipresente Embajada (aunque hay muchas en La Paz, sólo hay una Embajada), las viejas historias del Che, los enfrentamientos entre "collas" y "cambas" y tantos otros aspectos que moldean lo que está sucediendo. El libro tiene sus alternativas a lo que hace Morales y a lo que hacen los "cívicos", pero no es un libro de política sino de ficción, que se lee, como digo, de un tirón y que en algunos momentos me ha emocionado (sensible que es uno) tal vez por el peso de los recuerdos.
Ése es el telón de fondo de la trama de una historia de amor, de intriga, de política-ficción (el recurso a Los Grandes) y de antropología, trufada de observaciones de psicólogo perspicaz y activo politizado. 
Mi homenaje.
Desgraciadamente, hoy llega la noticia de que Evo Morales ha declarado al embajador de los Estados Unidos en Bolivia "persona non grata" y ha procedido a "botarlo" del país bajo la acusación de que, con su experiencia en Kosovo, Goldberg estaría ayudando a los que quieren desmembrar a Bolivia y favorecen el separatismo cruceño. La novela es algo más sutil a este respecto y ve, detrás de los intentos secesionistas, muchos más factores que el puro impacto de la Embajada. No puedo saber si es verdad o no, pero me parece verosímil.

2 comentarios:

  1. Estoy seguro que te gustaría ver la película boliviana ¿Quién mato a la llamita blanca?, una road movie comedia que empieza en El Alto y termina en la frontera con Brasil, llena de tópicos pero muy divertida para conocer ese mundo de Collas y Cambas. Saludos desde Murcia.
    Juan Antonio

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  2. No suelo ver cine, pero seguro que me interesaba. Gracias por la información

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