jueves, 18 de septiembre de 2008

Bolivia: gas, geopolítica, globalización

Un artículo de Libération comenta los dos aspectos que están jugando, de manera simultánea, en la crisis boliviana: el gas y el petróleo y la geopolítica. En el primer caso, son los clientes del gas boliviano los que hay que considerar: el Brasil sobre todo, pero también la Argentina y, parcialemente, Chile, esta última interesada en que la salida al mar de su gas sea por su territorio (o territorio en condominio con Bolivia, según el viejo contencioso entre los dos países) y no por el peruano. Recuérdese que ese asunto estuvo detrás de la caída del "Goni" Sánchez de Lozada.
Por otro lado, el anti-imperialismo, los "yanquis de mierda" del presidente Chávez, con pocos seguidores en la retórica (poco diplomática ciertamente), pero sí seguidos por el Ecuador y el Paraguay del nuevo presidente Lugo, junto a Nicaragua y Honduras (que no están en Unasur) y tal vez Argentina de nuevo. Un "eje del mal" en mutación.
El encuentro de Unasur (o Unasul para los brasileños) tuvo los dos componentes a partir del discurso del presidente Morales: una andanada anti-yanqui por parte de Chávez y una intervención de Lula más sosegada, es decir, comercial. 
El asunto tiene su aquél, porque, gracias a Hegoa (Bilbao), he podido acceder a un número de una revista de la Universidad de Naciones Unidas en el que su primer artículo plantea que la historia de este mundo como unidad, tanto antes de la incorporación de América, Australia y Oceanía, como sobre todo después, ha sido la de la sucesión de etapas "globalizadoras" y etapas "desglobalizadoras". Globalización entendida como extensión del comercio que ha estado movida por intereses comerciales por un lado y por intereses geopolíticos por otro por lo menos en el pasado milenio. Ni se trataría, pues, de la primera globalización ni, como parece que estamos ahora en ello, de la primera desglobalización.
Por eso tanto las discusiones en Santiago de Chile como, en general, lo que significa son cosas importantes para entender el sistema mundial: los Estados Unidos han estado ausentes.
El paralelismo entre lo que se dijo en Santiago y lo que algunos autores consideran el motor de las globalizaciones y desglobalizaciones puede ser anecdótico. Pero no es trivial la ausencia de los Estados Unidos, cuyos embajadores habían sido expulsados de cuatro países latinoamericanos.
Una cita:
“Con lo grande que fue la epopeya de la independencia de América Latina, con lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de latinoamericanos de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más decisiva todavía para la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse del poder colonial español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón. Hoy le toca la lucha de liberación frente a la metrópoli imperial más poderosa del mundo, frente a la fuerza más importante del sistema imperialista mundial y para prestarle a la humanidad un servicio todavía más grande del que le prestaron nuestros antepasados".
Fue el Che Guevara, en 1964, en un discurso ante Naciones Unidas. Evidentemente se equivocó en las fechas (cuarenta años es más que una generacion), pero el argumento ha vuelto a tener vigencia.

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