jueves, 11 de septiembre de 2008

11-S

Es el tema obligado. Aceptarlo es aceptar algunos errores de percepción ya que la importancia objetiva de lo sucedido el 11-S es muy relativa. Sin duda que dió inicio, como Pearl Harbor, a una serie de acciones por parte de los Estados Unidos con su llamada "guerra contra el terror", pero conviene no caer en la exaltación y asumir algunos pequeños detalles. Como, por ejemplo:
  1. - El fomento del fundamentalismo y el yihadismo fue obra de los Estados Unidos y el Reino Unido que lo utilizaron como instrumento contra el Ejército Rojo que acudía a Afganistán en defensa del gobierno comunista de Kabul puesto en peligro por los talibanes y Osama bin Laden, entonces aliados de los Estados Unidos (el enemigo de mi enemigo es mi amigo). También se había utilizado para debilitar a los gobiernos árabes nacionalistas-izquierdistas, es decir, poco piadosos, es decir, proclives a trabajar con la Unión Soviética.
  2. - Los "afganos" que habían luchado en la Guerra Santa (yihad) contra el comunismo, volvieron a sus países de origen (por ejemplo, a Argelia) con todo el entrenamiento terrorista fresco.
  3. - Los problemas con Al Qaeda comenzaron bajo Clinton con las bombas ante embajadas estadounidenses, bombardeos indiscriminados en venganza por parte estadounidense y deseo de venganza por parte de algunos ya yihadistas.
  4. - El ataque del 11-S es uno entre una sesentena que se han producido en este tiempo. Con él, el de Madrid y el de Londres, son los únicos producidos contra "Occidente" en este peculiar "choque de civilizaciones" que más se parece a una guerra civil entre musulmanes.
  5. - Al Qaeda ha fracasado, aunque hay quien dice que gana terreno (no sé si para seguir legitimando una "guerra" sin guerra o para preparar una mayor intervención en Pakistán). Nada hay en la realidad observable que permita encontrar el más mínimo atisbo de que aquellas visiones apocalípticas se hayan producido ni que hayan conseguido algunos de sus objetivos con respecto a los gobiernos impíos y con respecto a los cruzados. Como ya han dicho otros, el recurso al acto terrorista suele mostrar la imposibilidad de conseguir los propios fines y casi la renuncia a conseguirlos. Sean cuales sean.
  6. - Estados Unidos también han fracasado. Sus objetivos declarados (remodelar el Gran Oriente Próximo, promover la democracia, acabar con el terrorismo internacional, es decir, antiestadounidense) no se han conseguido e incluso ha sido peor el remedio que la enfermedad. 
  7. - Si el 11-S no ha sido causa sino excusa, lo que hay que analizar son los objetivos reales del gobierno de los Estados Unidos y las prácticas fraudulentas que acompañaron su reacción teatral. La mentira, el recorte de libertades, Guantánamo, Abu Ghraib, el desprecio a los derechos humanos, la avaricia han de ser puestas en el video. Y si se guardan tres minutos de silencio por los 3.000 asesinados el 11-S, ¿cuántos habría que guardar por los centenares de miles "efectos colaterales" de las dos invasiones, Afganistán e Iraq, cuando no asesinatos directos por parte de la soldadesca o los "contractors" privados?
  8. Tal vez convenga recordar (porque los periódicos españoles, tan pacatos ellos, no lo van a contar, algunos estadounidenses sí) que el congresista estadounidense Dennis Kucinich ha añadido 50.000 firmas a las 100.000 ya presentadas a la presidenta de la Cámara de Representantes para proceder al "impeachment" de George W. Bush por los delitos cometidos a propósito del 11-S.
El 11-S es una buena fecha para recordar todo esto. Sin duda, es también momento de honrar a los muertos, es de suponer todos inocentes o, por lo menos, en su inmensa mayoría. Pero no es momento de caer en la trampa de pensar que la historia del mundo tiene dos partes: antes del 11-S y después del 11-S. Por más que el 11-S se utilizase como instrumento para movilizar a la opinión pública estadounidense (cuando, en todo el mundo, "todos éramos neoyorquinos") para planes ya elaborados con anterioridad y comenzasen a ser puestos en práctica, esa práctica no es suficiente para constuir un antes y un después.
Lo que, en todo caso, carece de sentido es gastarse una pasta gansa en hacer una encuesta en 17 países preguntando quién creen que estuvo detrás de los atentados, si Al Qaeda, el gobierno de los Estados Unidos o Israel. La opinión pública no es fuente de verdad: en tiempos de Galileo, la opinión pública decía que el Sol se movía y la Tierra estaba quieta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario