lunes, 25 de agosto de 2008

Quién manda en el mundo (notas de lectura)

Esta (es decir, leyendo) es una forma, como cualquier otra, de responder a la pregunta. También se puede fantasear o se pueden buscar datos que no siempre son significativos, pero ésa es otra historia.
1.- La lectura puede comenzar por La mano invisible. El gobierno del mundo, de Joaquín Estefanía, libro de 2006. El libro es flojo porque es de los que yo suelo hacer: muchos datitos tomados de acá y de allá, alguna anécdota (lo que yo no hago es insertar chistes, como en el caso que nos ocupa) y extrapolación de perspectivas locales (por ejemplo latinoamericanas) al mundo mundial. A veces, parece que rellena las páginas hasta alcanzar el número que se le ha pedido (no escribe porque tiene algo que decir sino que dice algo porque le han pedido que escriba). Sin embargo aconsejo comenzar por él. Cuenta, además, cosas que no va a aparecer en los libros que siguen: la cuestión del poder mediático, por ejemplo. Es toda una corriente. Y en Le Monde diplomatique son frecuentes estas perspectivas y estilo. En definitiva, cuenta que para ver qué pasa en el mundo hay que preguntarse "quién manda aquí", si son los que tienen dinero o los que tienen poder político o si estos últimos pueden ser comprados por aquéllos. Insisto en que tiene el mismo defecto que muchas de mis cosas: ausencia de una base teórica o, más modestamente, un esquema para clasificar las noticias de los periódicos y los farragosos párrafos citando a otros autores. Pero también insisto en comenzar por él...
2.- ...para pasar de inmediato a un libro del mismo año, The Global Class War. How America's Bipartisan Elite Lost Our Future -- and What it Will Take to Win it Back. Algunos defectos son comunes con el anterior: excesivamente impresionista, pero, en cambio, es de un provincianismo que Estefanía no tiene. Jeff Faux, su autor, lo reconoce al decir que se contenta con analizar lo sucedido con el Tratado de Libre Comercio (TLC o, en sus siglas en inglés, NAFTA) entre los Estados Unidos, México y Canadá. Tiene, sin embargo, un punto a su favor: hay un hilo conductor que también puede servir a quien se meta en estos berengenales. El hilo es que para responder a "quién manda en el mundo" no hay que hacerlo nombrando países (ni siquiera al suyo, los Estados Unidos) sino que hay que ver los grupos dominantes que son transnacionales. Faux anima a los investigadores a que repitan su andadura en otros contextos del sistema mundial (Y otro elemento en común con Estefanía: la referencia a Davos, al Foro Económico Mundial, en que esa clase dominante global se reúne -más o menos-). Creo que es un buen punto el de las clases sociales antes que los países. De hecho, Faux muestra que no tenía sentido, de cara al TLC, decir que era en "interés de México" o en "interés de los Estados Unidos". Era, dice, una decisión tomada en interés de las élites de los tres países contra "los de abajo" de los tres países. Por eso la diferencia entre unos partidos y otros en su país no es tan importante ya que ambos representan los mismos intereses, no los del país sino los de la clase dominante.
3.- Pero los países existen, están jerarquizados y unos mandan más que los demás y, en concreto, los Estados Unidos "gobiernan el mundo". Es el punto de partida de Mark Engler en su How to Rule the World. The Coming Battle Over the Global Economy publicado este año. Precisamente porque gobiernan el mundo es importante darse cuenta de los diferentes proyectos para hacerlo que se dan en el país. Engler distingue entre lo que él llama "globalización empresarial" (que fue, básicamente, el neoliberalismo) y la "globalización imperial" (los neoconservadores que llegan al poder con el segundo Bush). Sí que hay diferencias entre un partido y otro aunque no de objetivos (ahí entra Faux) pero sí en los medios: la "globalización empresarial" es un proyecto para mandar en el mundo, relativamente multilateral, básicamente económica y que tendría su máximo exponente con Clinton. Las medios utilizados se resumen en el llamado "consenso de Washington", conjunto de recetas emanadas desde el centro para que la sumisión de la periferia fuese más digerible para ésta. Pero a ese proyecto se opone la "globalización imperial" de los neconservadores: mandar dejando de lado la economía y concentrándose en el poder militar. Estefanía ya había citado el vocabulario "poder blando" y "poder duro". Pues eso. Quién vaya a ganar en la porfía, está por ver y Engler añade una tercera "globalización", la "democrática" que confieso que abandoné la lectura cuando vi que se trataba de "wishful thinking", buenos deseos ajenos al diagnóstico, que considero correcto. Pero el salto a la predicación de que "hay que ser buenos", "buscar el bien" y "hacer el bien" me parece excesivo.
4.- Volviendo a la cruda realidad, otro libro de 2008. Se trata de Corpocracy. How CEOs and the Business Roundtable Hijacked the World's Greatest Wealth Machine - and How to Get it Back, Robert A.G. Monks. Es un libro escrito "desde dentro de la empresa estadounidense" que describe -un poco en el estilo de los libros populares de gestión empresarial, con ejemplos y anécdotas- el funcionamiento interno de la gran empresa estadounidense y, en concreto, de los altos ejecutivos, su codicia, su insolidaridad y su falta de visión de futuro (esto último ya lo había contado otro "insider", Lee Iacocca, hace años).
(Podemos, llegados aquí, intentar triangular: una parte importante de la clase dominante mundial, que tendría que ser el punto de partida del análisis, está formada por estadounidenses. Como tal clase, comparte intereses, pero también compite (alianza y conflicto, pues, o si se prefiere conciencia de clase y competencia interna en el capitalismo). Además, se diferencia en su mayor o menor apoyo a los proyectos para mantener la dominación estadounidense sobre el mundo, sea en forma de hegemonía, sea en forma de imperio. En su vertiente estrictamente empresarial (no se habla, por tanto, de la pequeña y mediana empresa) adoptan comportamientos depredadores no sólo con respecto al mundo o a las periferias propias o de otros países sino también hacia su propia empresa, siendo poco trasparantes, manipulando a los accionistas, supuestos propietarios, y adjudicándose salarios que hacen que la proporción entre el salario más alto y el más bajo sea, en media y en los Estados Unidos, superior a la ya de por sí alta proporción de los países periféricos. Eso es tener poder, al fin y al cabo -véase lo que dice Estefanía sobre el poder-).)
5.- Hay un tema concreto que da una coloración particular a estos problemas. Y no es tanto el colapso mundial que esta ceguera y proyectos puede producir. Se refiere a uno de los medios para conseguir y mantener el poder y que los neoconservadores han sido diligentes en hacerlo aunque sus intereses empresariales (de corpocracia) hayan intervenido también: Se trata del libro de Michael T. Klare, también de 2008, Rising Powers, Shrinking Planet. The New Geopolitics of Energy, de quien ya he citado aquí otras publicaciones creo que a propósito del BTC, uno de los oleoductos que atraviesa Georgia. Ese medio es el petróleo que sirve para explicar "movidas" muy heterogéneas por parte de los que quieren garantizarse el acceso al mismo (base del crecimiento en un mundo petrolizado), de los que quieren controlar la distribución (quien controla la distribución, tiene el poder) y de los que utilizan sus recursos para aumentar su cuota de poder a escala mundial (Rusia, Irán, Venezuela) con gran irritación de los dos anteriores.
Curioso mundo, sí.

1 comentario:

  1. Hola muy buenas, soy estudiante de derecho y ando buscando una reseña crítica del libro "La mano invisible. El gobierno del mundo", como ya sabes de Joaquín Estefanía, si pudieras decirme donde podría encontrar material por el estilo, sería una gran ayuda quedaría tremendamente agradecido.

    Gracias por adelanto.

    Por si te quieres poner en contacto conmigo mi correo es: roberto927@hotmail.com

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