jueves, 21 de agosto de 2008

Que vengan los chinos

He leído con mucho interés la noticia de que Lehman Brothers, un banco de inversión también con problemas -quién no los tiene-, quería vender la mitad de sus acciones a un banco coreano (Korean Development Bank) y, si no, a uno chino (Citic Securities) y que las negociaciones fracasaron en las respectivas sedes de dichos bancos en Nueva York.
Mi interés no se debe tanto al motivo, que es poder presentar una cuenta de resultados en septiembre algo más halagüeña, para lo cual la inyección de dinero fresco puede ser buena idea. Y la verdad es que tendría motivos para fijarme en esos detalles ya que la entidad en la que tengo mi pensión privada (la pública vaya usted a saber dónde está) no hace más que vender cosas y buscar accionistas de forma tan sospechosa como la de Lehman. Además, Moody's ha rebajado recientemente su "rating" lo cual no significa mucho ya que Moody's no es de fiar (ha tenido algunos errores sonadísimos) aunque los que se fían de Moody's toman decisiones en consecuencia de esos "ratings".
Mi interés se debe a lo obvio. Si un país (los Estados Unidos, España) tienen déficits por todos lados y deuda externa muy abultada y otro país (la China, Corea del Sur) tienen superavits por todos lados, es de suponer que a los primeros les falta dinero y que lo buscarán donde está: en los segundos. Si éstos comienzan (como ya han hecho) a comprar acciones de bancos "occidentales", la decisión sobre qué hacer en la economía mundial puede acabar en manos no "occidentales".
Un ejercicio de prospectiva patrocinado por la CIA publicado en 2004 daba los siguientes escenarios (mundos posibles) para el 2020:

1. Pax Americana: El predominio de los Estados Unidos sobrevive a los cambios radicales en el panorama político global y permite dar paso a un nuevo orden global e incluyente haciendo frente a las demandas de energía y al agotamiento de la unipolaridad.

2. El mundo de Davos: Un fuerte crecimiento económico, liderado por la China y la India, remodela el proceso de globalización dándole un rostro menos occidental, trasformando el campo de juego político y manteniendo las desigualdades sociales

3. Un nuevo Califato: Un movimiento global alimentado por políticas identitarias de radicalismo religioso se convierte en una amenaza a las normas y valores occidentales que constituyen el fundamento del sistema global.

4. Ciclo del miedo: Crece la preocupación por el terrorismo internacional y los conflictos internos hasta tomar medidas de seguridad extremas para prevenir ataques mortales y hasta producir un mundo orwelliano con nuevos centros de poder.


Véase el escenario 2, incomprensiblemente llamado "mundo de Davos". Pero lo que me interesa es que estamos pasando (con independencia de las Olimpiadas) de un "que vienen los chinos" a un enternecedor "que vengan los chinos". No sé si nos estamos dando cuenta de cómo está cambiando el mundo. Lo mejor que se le ocurría al grupo de expertos liderados por la CIA era "Pax Americana" que incluía el fin del unilateralismo. Que venga y nos salven. Lo que no sabemos es de qué y lo que tenemos que saber es que los chinos son tan racistas con los supuestos caucasianos como los caucasianos lo son con los negros.
De todos modos, no exageremos: la estatal alemana KfW, mayor accionista de IKB que ha sido uno de los grandes damnificados por la crisis financiera iniciada por las "subprime", va a vender sus acciones a la estadounidense Lone Star. Simultáneamente, se producen las reticencias del gobierno alemán a la inversión extranjera en sus empresas.
Así que pongamos las cosas en su sitio: la crisis ha creado instituciones bancarias que se venden a precio de saldo y el que tiene dinero para comprar, compra. Comprar barato, sea para vender caro, sea para tener más poder, es el abc del capitalismo. Pero el capitalismo ha producido una cosa que le sirve de sustento y que le amenaza: el nacionalismo, que es el que está ahora más fuerte en los Estados Unidos y, ante el problema de Freddie y Fannie, tiene dificultades para aceptar que entre el capital chino (en cualquier caso, fondos soberanos extranjeros) a solucionar lo que, si no, habrá que nacionalizar directamente (y no inidirectamente como se hizo con Bearn Stern a través de JP Morgan).
Ya se ve: el capitalismo es contradictorio. Como la vida misma.

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