miércoles, 20 de agosto de 2008

Privatizar aeropuertos

Frente a la ola nacionalizadora de la que hablaba en el post anterior, es curiosa la ola privatizadora para los aeropuertos. En otra ocasión he comentado los riesgos que tiene tal empeño ya que al no tener competencia (para salir de Alicante sólo dispongo de un aeropuerto, lo cual se llama monopolio, que es lo natural para este tipo de instalaciones) reducen costes y empeoran el servicio. Si el sector público puede pecar y peca de despilfarro, el sector privado, cuando se encuentra en condiciones de monopolio, suele pecar y peca de mal servicio (retrasos, pérdidas de maletas, colas, falta de seguridad bajo apariencia de super-control etc.). Eso dicen los ingleses de algunos de sus aeropuertos, y el Cinco Días de hoy da este dato:
El 60% del tráfico aéreo en Reino Unido pasa por los aeropuertos controlados por la española Ferrovial. Un dato que se dispara hasta el 91% en el Sureste de Inglaterra y al 84% en Escocia. Apabullante. Cifras que sirven para sacar pecho en Madrid, pero que en Londres suscitan más críticas que admiración.
El tribunal de defensa de la competencia va a tomar cartas en el asunto: no nacionaliza, pero exige la entrada de otros propietarios, otros actores. No se trata sólo de defender al consumidor, algo quejoso aunque la empresa se defiende diciendo que "lucha contra el terrorismo" (sic), sino que defiende la existencia del mercado. Si el Estado no interviene, el mercado desaparece. La lógica del sistema en que vivimos es la de suprimir el mercado: su ideal es el monopolio. Y si no interviene el Estado, el mercado desaparece. Ahí se ve una laguna más de los ya menguantes fundamentalistas del "menos Estado, más mercado".

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