sábado, 30 de agosto de 2008

Palin: moral y cosmología

La gobernadora de Alaska, Sarah Palin, elegida como compañera de candidadura de John McCain, tal vez haga historia como primera mujer candidata a tal puesto. No me impresiona esto ni que Obama sea mulato. Lo que me impresiona tampoco es su antiabortismo. No tengo las ideas claras sobre el aborto, pero comprendo que alguien tenga sus preferencias sobre lo que se debe hacer. Las normas pueden ser tan arbitrarias que es más fácil aceptarlas o rechazarlas. Si provienen de una religión (o de una determinada lectura de esa religión), con mayor motivo. No se puede comer cerdo o hay que ayunar en Cuaresma (eso era antes, pero el ejemplo sirve). Sea. Cuando la norma religiosa se convierte en norma civil, la cosa se pone más complicada: lo que mi religión dice, no tiene por qué ser válido para los de otra religión. Por supuesto que mi religión es la verdadera y la de los otros no lo puede ser, pero siempre queda la duda civil y la separación entre cualquier religión y cualquier gobierno (excepto en Arabia Saudita, el país probablemente más integrista que se pueda imaginar). Con el aborto las cosas no tienen que estar muy claras cuando siguen presentándose argumentos a favor y en contra que incluyen el establecimiento de en qué momento hay vida humana en el feto y cosas por el estilo, además del reconocimiento de derechos al mismo y a la madre y la jerarquización entre unos y otros. La señora es contraria al aborto, pues bien.
Lo que me asombra es que sea creacionista. Porque eso no tiene que ver con lo que hay que hacer o se debe hacer sino con lo que las cosas son: si el mundo fue creado por Dios (el de los judíos y cristianos, por supuesto) en siete días (seis para ser exactos, pues "el séptimo descansó") de 24 horas no es una cuestión de comportamientos sino puramente empírica: fue así o no fue así, aunque podemos introducir todas las matizaciones que se quiera. Ya he comentado que el creacionimo está muy difundido en los Estados Unidos (casi tanto como en Turquía, según los datos que he podido recoger), pero eso es como declararse anti-"big bang". No son objeto de creencias sino de discusión empírica y ahí parece que los argumentos están algo más claros: lo de los siete días, como dirán muchos amigos cristianos y sacerdotes, es lenguaje del momento en que se escribe la cosa, sin duda, dirán, inspirado por Dios (el suyo), pero que no se puede tomar al pie de la letra. Se trata de un libro religioso, inspiracional, referencial, pero no de un libro sobre el descubrimiento mediante criterios intersubjetivos del funcionamiento del mundo. Tomarlo al pie de la letra llevó a los católicos al penoso incidente con Galileo: cierto que en la Biblia se dice que Josué paró el Sol, es decir, que es el Sol el que se mueve en torno a la Tierra, pero no se puede deducir de la palabra de Dios que el heliocentrismo sea falso.
Insisto en que no me preocupa su antiabortismo. Es muy libre aunque yo no lo comparta y no por pro-abortista. Me preocupa su creacionismo, porque es una actitud ante la realidad que considero muy peligrosa para los demás. Y, teniendo en cuenta que McCain cumplía 72 años, no sería de descartar que, elegido y muerto, fuera Palin la primera presidenta de los Estados Unidos, aquejada de los mismos males ante la realidad que han tenido algunos de sus antecesores. Y tanto poder con tan pocos miramientos hacia los datos supone un cóctel con riesgos de insalubridad para los demás.
Para que se me entienda: es como si el Estado de Israel -bastante poco secular y con tonos racistas de por medio- encontrara necesario fomentar las conversiones al judaísmo para contrarrestar la presión demográfica de los árabes (musulmanes o cristianos, no importa). Obsérvese que es una conversión religiosa por un lado y una pertenencia "racial" por otro. Y que lo que nos encontráramos fuese la posición de poder de los judíos ultra-ortodoxos que ponen su fe definiendo quién es judío por encima de los intereses del país. Tener relaciones sexuales durante la menstruación es cuestión de comportamientos (los judíos ultra-ortodoxos no deben), pero la judeidad es serlo o no serlo, heredarlo a través de la madre o tenerlo por conversión, que es lo que se discute.

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