jueves, 14 de agosto de 2008

Osetia, Georgia, Rusia y los demás

No pretendo aclararme y saber qué ha sucedido ni por qué. Demasiado complicado. Lo que sé es que ha muerto gente inocente, ha habido sufrimiento probablemente innecesario y los que mandan sobre los generales han movido sus piezas sin preocuparse por las consecuencias o sabiendo que esas consecuencias son "daños colaterales" para alcanzar los bienes que se persiguen.
Me han interesado algunas interpretaciones de estos hechos confusos, al margen de la obvia (y engañosa) de un "remake" de la Guerra Fría a la que ayuda Bush enviando tropas a Georgia. La primera, por excesiva en mi opinión. Veamos: en la tradición electoral estadounidense existe la "sorpresa de octubre", un hecho vistoso, provocado desde la Casa Blanca para afectar el resultado de las elecciones de noviembre. Bueno, pues ya ha habido quien ha hablado de estos sucesos como una "sorpresa de octubre" adelantada a agosto. Dice muy poco de la madurez política de unos electores que se dejan llevar por una "sorpresa", pero como yo me dejé llevar por la sorpresa del 11-M, mejor dejo este primer asunto.
La segunda, más erudita, y propia de los expertos en relaciones internacionales de la zona, explican, inútilmente en mi caso porque sigo sin aclararme, la intrincada red de relaciones (alianzas -OTAN incluida- y antagonismos) y los juegos geopolíticos que están en danza.
La tercera me llama más la atención: aunque se trata, también, de arrimar el ascua a la propia sardina, es la de expertos en el tema petrolero, como Michael Klare, que hacen ver qué papel juega el petróleo en la zona. No hace falta insistir en que sería raro que un solo factor explicase todo ni hace falta recordar que una cosa son las causas que producen un hecho y otra son los que se aprovechan de él y que puede que no hayan tenido nada que ver con las causas.
Interesante que expertos en derecho internacional como Boyle y Falk pongan algunos puntos sobre las íes.El primero, recordando que la intervención de Rusia está tan en contra del derecho internacional como la de los Estados Unidos en Afganistán e Iraq, las de Israel en Palestina, Líbano y Siria, la de Etiopía en Somalia y la de Colombia en el Ecuador. El segundo, apoyando la idea de que si no se introduce el tema del petróleo no se acaba de entender lo sucedido.
Y lo que sucede, en el fondo, dirá Klare, es que el grupo dominante en Rusia (se incluye la empresa pública Gazprom) quiere tener poder mediante el petróleo como los Estados Unidos quieren tener poder mediante el petróleo (las empresas estadounidenses del sector son, casi por definición, privadas aunque sus lazos formales o informales con el gobierno las hacen pseudo-privadas y en todo caso, tienen que preocuparse más por la distribución como fuente de poder) . Y ambos están interesados en la misma zona. El primero, para boicotear un oleoducto desde el Mar Caspio que comenzó en tiempos de Clinton y que reduciría el papel de Rusia como proveedor. El segundo, para remachar un aliado en dicho oleoducto conocido como BCT (Baku, Tiflis, Ceyhan, es decir, Azerbayán, Georgia y Turquía, uno miembro de la OTAN bajo los Estados Unidos y el otro candidato a serlo, con gran horror petrolero y geopolítico del gobierno ruso). Control, control.
Los detalles vienen después. Que si Condoleeza Rice habría dado luz verde a Georgia como la embajadora estadounidense dio luz verde a Sadam Husein para invadir Kuwait, es decir, para conseguir otras reacciones, en el primer caso, de Rusia. Que si el gobierno ruso tal o el georgiano cual. Difícil de probar.
En todo caso, el "Top 50" de las empresas petroleras de este año en el Petroleum Intelligence Weekly muestra que Estados Unidos tiene nueve empresas entre las 50 primeras calculadas por la revista, seguidos por Rusia con siete. Como el raking de este año (para 2007) es de pago, me contento con dar el del año pasado, para hacerse una idea de qué va la cosa. Aunque no se ve muy bien, sí permite darse cuenta de la fuerte presencia de las empresas estatales (50 por ciento o más de propiedad estatal) y del lugar que ocupan algunas empresas de Arabia Saudita, Irán, Venezuela, China, México -privatizable, por cierto-, Rusia:



Para el nacionalismo banal de estas olimpiadas, siempre es gratificante saber que una empresa española está entre las 25 primeras (medalla de oro, aunque no por sus comportamientos en América Latina). Si su accionariado es totalmente español, eso ahora no se discute, y añado que los últimos datos que he visto dan una respuesta negativa. Pero ésa es otra historia: ¿Quién se va a preocupar de los accionistas? Sería como preocuparse por los muertos. Lo que importa es quién tiene el poder, quién quiere tenerlo y quién quiere mantenerlo. El petróleo sólo es un medio. Y no el único.

(P.S. Business Week insiste en la mezcla de petróleo y geopolítica que se ve detrás de los enfrentamientos y da detalles sobre la situación actual de oleoducto y qué sucederá con empresas privadas anglosajonas "si Rusia gana", porque ganaría mucho más que una batalla. Pero el mejor y más completo análisis que he leído sobre el asunto es el de Wallerstein. En cambio, el editorial de Le Monde me parece un insulto a la inteligencia por exceso de toma de posición política: "Au-delà de la seule violation de la souveraineté et du territoire d'un Etat indépendant, la brutalité de la Russie ne peut pas être admise par la communauté internationale. Le pire serait que Moscou retire de cette crise un sentiment d'impunité. C'est un défi à la fois pour les diplomaties européenne et américaine". Siguiendo el argumento de Wallerstein, hay otra brutalidad igualmente inadmisible invadiento la soberanía de un Estado independiente y un sentimiento de impunidad igualmente peligroso: el del gobierno de los Estados Unidos. Ambos, ambos. No uno solo como pretende Robert Kagan en el mismo periódico y el mismo día, como si los Estados Unidos no tuviesen nada que ver en el asunto).

No hay comentarios:

Publicar un comentario