domingo, 10 de agosto de 2008

ONG: por encima de toda sospecha

La campaña para desprestigiar a las ONG parece que ha remitido. No hace tanto, había una insistencia en noticias y declaraciones sobre el carácter corrupto de algunas de ellas. Por supuesto que las había y seguro que las hay. Lo que la campaña parece que pretendía era usar los casos reales para debilitar los casos que molestan a los que tienen poder. Así, si una resultaba que se dedicaba en realidad al tráfico de estupefacientes o la otra tenía líderes sospechosos de enriquecimiento ilícito o la de más allá se saltaba las normas del país en el que actuaba, se concluía que no te podías fiar de ninguna. Siempre he dicho que no por ser una ONG está libre de sospecha y que conviene asegurarse antes de dar el paso. Como colaboro con varias no soy sospechoso de participar en aquella campaña, pero sí me declaro practicante de la duda metódica: hasta que no vea, no creo.
De todas maneras, conviene distinguir entre ONG grandes y pequeñas. Las grandes pueden correr el riesgo de la "férrea ley de la oligarquía": dedicar más esfuerzos a mantenerse como organización que a conseguir los objetivos para los que fue fundada. Como participé en la conspiración para desbancar a los burócratas de una ONG que ya se habían olvidado totalmente de aquellos objetivos y sólo querían actividades que mantuviesen sus salarios, sé de qué estoy hablando. Pero eso no quiere decir que las pequeñas ONG, ágiles, voluntariosas y sin ningún tipo de interés creado no tengan sus problemas. Las grandes pueden dedicar esfuerzos a la evaluación y a la planificación. Las pequeñas, cegadas por su entusiasmo, pueden hacer auténticas barbaridades como (no invento: recuerdo) entregar mantitas a los indiecitos con lo que estos niños podían salir en la foto contentos con su nuevo abrigo pero habiendo destrozado con tal proyecto la artesanía textil local: pan para hoy, hambre para mañana; peor el remedio que la enfermedad.
Nunca generalizar, pero siempre proceder con cautela. Y con más razón frente a los miembros más entregados. Por el mero hecho de pertenecer a una ONG no se tiene razón en todo. Sucede como con las víctimas del terrorismo o de los secuestros: son sumamente respetables pero su condición no les garantiza el monopolio de la verdad y de la acción política correcta. Conozco a miembros (y "miembras") de ONG tan imbuidos de su verdad y tan conscientes de tener necesariamente razón por el hecho de pertenecer a la ONG que tendrían que provocar dudas en quien está interesado por lo que sucede ahí fuera. Puede ser peor todavía si se trata de cargos directivos (importante saber si son electos o son autonombrados) o, peor, si son fundadores. Participé en la fundación de una pequeña ONG y estuve en el grupo promotor de Amnistía Internacional en mi provincia cuando ya se pudo organizar en España. Lo digo para evitar suspicacias. Pero llama la atención oír a estos militantes decir "si nos critican, es que tenemos la línea correcta". Quieras que no, tiene que recordarme el dicho franquista "ladran, luego cabalgamos".
Pero es que hay motivos para dudar hasta de los miembros más respetuosos y no por ello inactivos. Varias ONG del movimiento por la paz estadounidense han hecho públicas sus sospechas sobre una activista y miembro de algunos directorios pacifistas. La sospecha no puede ser más curiosa: creen que esta Mary Lou -vieja canción por cierto- ha sido una infiltrada a sueldo de la National Rifle Association. La NRA es esa asociación de la que se reía Michael Moore en Bowling for Columbine tanto en general como de Charlton Heston en particular. No es una asociación despreciable: es un lobby formidable que consigue echar abajo cualquier intento de legislar la venta y tenencia de armas y lo hace bajo capa de defensa de la Constitución estadounidense que reconoce el derecho individual a llevar armas para su defensa personal. Los infiltrados, pues, no tienen por qué ser sólo de los gobiernos. El caso de esta buena chica, de ser cierto, indica que puede haber más instancias interesadas en la infiltración en la ONG y muestran que hasta los aparentemente más inocentes, como yo mismo, pueden ser exactamente lo opuesto de lo que parecen.

5 comentarios:

  1. Sobre las ONGs que se creen los únicos con derecho a decir cómo se debe actuar con su material de trabajo, como por ejemplo, la ONG que representa a los del monopolio legitimo de la fuerza bruta en este pais que se permite el lujo de dedicarle una serie de lindezas a un juez por aplicar la ley, completamente convencidos de que ellos son los únicos que saben lo que son los problemas de verdad.

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  2. No entiendo bien a qué te refieres. Si no lo quieres contar aquí, envíamelo a mi correo-e. Pero el principio general es el mismo: el monopolio de la verdad por razones por lo menos discutibles.

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  3. Pienso que una reforma sustancial ha de hacerse en las ONGs grandes, más particularmente a éstas que no son ONGs pero adaptan sus funciones. Me refiero particularmente a los Organismos Internacionales como Naciones Unidas o el Banco Mundial. Sobre el Banco Mundial se podrían decir muchas cosas, pero me centro en estas primeras. Me sorprende la excesiva cautela con la que se mueven las Naciones Unidas, ya no en materia de conflictos, que han probado ser prácticamente prescindibles en la última guerra contra Irak y posiblemente también en Georgia, sino particularmente a la hora de combatir el hambre y la pobreza. No pretendo poner en duda que, por ejemplo, la FAO no emprenda programas que sean útiles para muchas familias, y que sus actividades de lobby no hayan ayudado a las mismas, pero me parece que el ratio beneficio (reducir el hambre) partido por la inversión (coste monetario) es bastante reducido y podría elevarse. Esto es una intuición derivada en general por los altos salarios e inversiones de la misma en programas y cumbres, pero es especialmente resultado de de mi personal malestar hacia la gestión que la FAO ha hecho a priori de la crisis alimentaria. Creo que una institución de esa envergadura debería haberla previsto y adoptar las medidas necesarias antes de que se produjese, y que debería constituir una mano con el dedo levantado que señalase el camino a seguir para atajarla. No creo que haya sido así, y si ha sido, desde luego tanto ellos como la comunidad científica nos hemos quedado mirando la mano embobados, en lugar de mirar hacia dónde apuntaba el dedo. La cumbre donde se buscaban soluciones ha sido ejemplo del bajo ratio beneficios-inversión, que tiende a cero, por la falta de voluntad política de sus integrantes, y sus protagonistas mediáticos, como Mugabe y Lula, han constituido un ejemplo de lo que no se debe hacer. Las ineficiencias para atajar la crisis alimentaria me sirven de ejemplo para ilustrar que muchos esfuerzos se deben hacer a nivel global, desde las grandes instituciones para garantizar la paz, el alimento y el bienestar en general. A pesar de mis críticas, que espero que se interpreten de modo constructivo, pienso que estas instituciones son del todo necesarias, pero deberían ganar en eficiencia. Creo que un reto de futuro sería que las organizaciones de las Naciones Unidas realmente tuvieran suficiente organización, capacidad y poder de acción para lograr sus objetivos previstos. Sería un sueño muy bonito que así fuera, aunque bastante utópico; pero no hay que olvidar que el ser humano, antes de conseguir algo, es porque previamente lo ha soñado.
    Perdón si me he desviado del tema. Enhorabuena por el blog, está estupendo.

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  4. Pienso que una reforma sustancial ha de hacerse en las ONGs grandes, más particularmente a éstas que no son ONGs pero adaptan sus funciones. Me refiero particularmente a los Organismos Internacionales como Naciones Unidas o el Banco Mundial. Sobre el Banco Mundial se podrían decir muchas cosas, pero me centro en estas primeras. Me sorprende la excesiva cautela con la que se mueven las Naciones Unidas, ya no en materia de conflictos, que han probado ser prácticamente prescindibles en la última guerra contra Irak y posiblemente también en Georgia, sino particularmente a la hora de combatir el hambre y la pobreza. No pretendo poner en duda que, por ejemplo, la FAO no emprenda programas que sean útiles para muchas familias, y que sus actividades de lobby no hayan ayudado a las mismas, pero me parece que el ratio beneficio (reducir el hambre) partido por la inversión (coste monetario) es bastante reducido y podría elevarse. Esto es una intuición derivada en general por los altos salarios e inversiones de la misma en programas y cumbres, pero es especialmente resultado de de mi personal malestar hacia la gestión que la FAO ha hecho a priori de la crisis alimentaria. Creo que una institución de esa envergadura debería haberla previsto y adoptar las medidas necesarias antes de que se produjese, y que debería constituir una mano con el dedo levantado que señalase el camino a seguir para atajarla. No creo que haya sido así, y si ha sido, desde luego tanto ellos como la comunidad científica nos hemos quedado mirando la mano embobados, en lugar de mirar hacia dónde apuntaba el dedo. La cumbre donde se buscaban soluciones ha sido ejemplo del bajo ratio beneficios-inversión, que tiende a cero, por la falta de voluntad política de sus integrantes, y sus protagonistas mediáticos, como Mugabe y Lula, han constituido un ejemplo de lo que no se debe hacer. Las ineficiencias para atajar la crisis alimentaria me sirven de ejemplo para ilustrar que muchos esfuerzos se deben hacer a nivel global, desde las grandes instituciones para garantizar la paz, el alimento y el bienestar en general. A pesar de mis críticas, que espero que se interpreten de modo constructivo, pienso que estas instituciones son del todo necesarias, pero deberían ganar en eficiencia. Creo que un reto de futuro sería que las organizaciones de las Naciones Unidas realmente tuvieran suficiente organización, capacidad y poder de acción para lograr sus objetivos previstos. Sería un sueño muy bonito que así fuera, aunque bastante utópico; pero no hay que olvidar que el ser humano, antes de conseguir algo, es porque previamente lo ha soñado.
    Perdón si me he desviado del tema. Enhorabuena por el blog, está estupendo.

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  5. Lo peor del asunto se produce cuando esas instituciones internacionales utilizan a las ONG para hacer menos duros los efectos de sus políticas. Fue el caso del Banco Mundial en Bolivia, aplicando una de las primeras terapias de ajuste que sabía que iba a ser terrible para "los de abajo" e inundando de dinero a las (pequeñas) ONG para que hiciesen de colchón frente a la dureza del ajuste. Cooptaron (corrompieron) a algunas ONG para que recogiesen los trastos rotos y participaron en el debilitamiento del Estado (por aquello de la corrupción). Los que manipulan a las ONG (instituciones y personas) también tienen que ser tenidos en cuenta.

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