martes, 19 de agosto de 2008

Lapidaciones en Irán

Toda pena de muerte es pre-animal y sitúa a la sociedad que la practica en el más bajo nivel de la evolución humana. Tanto da que sea por garrote vil, fusilamiento, silla eléctrica, inyección letal, ahorcamiento o lapidación. El director de Amnistía Internacinal (España) ha dirigido un correo a los miembros de la ONG en el que dice:

Quiero informarte, con una enorme alegría, que la magistratura iraní ha anunciado la suspensión de las ejecuciones por lapidación en Irán. Si bien las condenas de lapidación han sido conmutadas, valoramos esta suspensión con cautela, hasta que podamos verificar completamente su cumplimiento.

Te escribo para agradecerte tu tiempo, tu firma y tu humanidad. Juntos, hemos contribuido a que sea posible eliminar una de las prácticas más bárbaras, crueles y degradantes de asesinar a un ser humano.

Pero también, con este gran paso, hemos demostrado, una vez más, que la suma de pequeñas acciones pacíficas de miles de personas es útil para construir un mundo mejor: ¡eso es Amnistía Internacional!.

Aún tenemos muchos retos sobre los que trabajar y muchas injusticias que combatir, como por ejemplo, la ejecución de dos menores para la que pedíamos tu firma la semana pasada. Por eso te pido que, si puedes permitírtelo, haz un donativo que nos ayude a seguir adelante con el proyecto de construir un mundo mejor.


Quedan muchos asesinatos judiciales por evitar. El carácter disuasorio de la pena de muerte carece de base empírica. Y el carácter vengativo de la misma no es civilizado. Ni siquiera animal. Sólo queda suprimirla.

En el mapa de Le Monde diplomatique, los países marcados en rojo sangre son los menos civilizados:

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