viernes, 22 de agosto de 2008

Iraq: "Cocinar" las "pruebas"

Ahora ya hay documentos oficiales (desclasificados y disponibles en el National Security Archive) en los que puede verse el esfuerzo "maquillador" que, con respecto a Iraq y todavía en 2002, hicieron tanto el gobierno de los Estados Unidos como el inglés (no hay noticias del español y del portugués, que completan el "trío" de las Azores - sigo insistiendo en que me parece que Barroso se salió de la foto para después mejor servir al "atlantismo" desde su nuevo puesto en la Unión Europea-). Los documentos, comparando borradores y versiones definitivas de informes hechos públicos, muestran que los respectivos gobiernos presionaron a las agencias de espionaje para que produjesen los datos que encajasen mejor con una decisión ya tomada y que nada tenía que ver con lo que dichos informes pudiesen decir. Servían para engañar al público (fácilmente engañable) y para que los gobernantes subordinados o se lo creyesen (no hay peor sordo que el que no quiere ver) o tuviesen a su vez argumentos para intentar convencer a sus respectivas opiniones públicas.
Fue una monumental mentira por la que ni han pedido disculpas ni piensan pedirlas. Mentira que, además, ha creado más problemas en el mundo de los que ya había antes de meterse en tal berenjenal. Cierto que el gobierno que salió del 14-M sacó las tropas españolas de Iraq, donde se estaba sin la venia de Naciones Unidas (para ser exactos, se ocupó el país contra Naciones Unidas, pero se consiguió un mandato -que expira a fin de año- para intentar luchar contra el desorden creado por la ocupación). Pero el gobierno español dejó las tropas en Afganistán, ahí sí con la venia de Naciones Unidas -y de la OTAN-, pero con la misma justificación un tanto endeble. Y con los mismos efectos.

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