miércoles, 6 de agosto de 2008

Entre su Hiroshima y mi Bolivia.

La parte negativa del día de hoy es que se conmemora el aniversario de la bomba atómica sobre Hiroshima. Mark Weber escribió hace más de 10 años en el Journal of Historical Review sobre lo innecesario que fue tal genocidio. El Japón ya estaba prácticamente rendido y lo que quisieron desde el gobierno de los Estados Unidos fue poner a prueba aquella arma total al tiempo que se le hacía ver a la URSS que su futuro enemigo y todavía aliado la poseía.
Alguien tan poco sospechoso como Eisenhower se lo reconocía a Newsweek (11 de noviembre de 1963):"...the Japanese were ready to surrender and it wasn't necessary to hit them with that awful thing." No era necesario golpearles con tan horrible cosa. (Más citas poco sospechosas de antiamericanismo aquí)
En todo caso, la de Nagasaki, días después, fue todavía más innecesaria desde el punto de vista de la terminación de la guerra (que fue el motivo aducido oficialmente). Era necesaria para poder hacer un análisis científico, es decir, comparado, sobre los efectos de tal barbarie sobre dos poblaciones civiles consciente y voluntariamente salvadas de cualquier bombardeo para así poder medir mejor los efectos.
La parte positiva es que hoy son Fiestas Patrias en Bolivia, "mi" país. Quiero decir el país cuyo pasaporte quise llegar a llevar pero nunca llevé (he tenido que contentarme con un inalterado pasaporte español y con las tapas de un pasaporte boliviano que nunca ha tenido contenido). No conviene decir Fiesta Nacional, porque según la nueva Constitución Bolivia es un Estado plurinacional. Bolivia no está en sus mejores momentos, pero quisiera saber cuándo fueron esos buenos momentos. Desde que sigo con pasión las cosas que allí suceden, es frecuente la percepción de que el país se encuentra al borde del abismo y que están dispuestos a dar un paso adelante. En estos más de cuarente años he oído y leído sobre la división del país. Espero que no sea el cuento del pastorcillo mentiroso que gritaba "que viene el lobo". Porque, al final, llegó el lobo. Mientras, "bolivianos, el hado propicio / coronó nuestros votos y anhelos: / es ya libre, es ya libre este suelo / ya cesó su servil condición". Son los indígenas los que, por fin, están dejando su servil condición, la que tuvieron bajo el imperio inca, en la Colonia bajo el imperio español, en la República bajo el dominio criollo (q'ara), bajo las dictaduras militares y bajo gobiernos electos. Y han estado cantando año tras año, "en sus aras / de nuevo juremos /morir antes que esclavos vivir". No sé si morir es una buena idea sea cual sea la causa por la que otros te hacen morir. Pero la esclavitud es insoportable. De todas formas, los indígenas bolivianos no sufrieron el genocidio que se produjo en el Cono Sur con la Independencia: en Argentina y en el Uruguay. Y en ningún caso, que yo sepa, se ha producido un caso tan curioso como el acaecido hace una semana en el Congreso de los Estados Unidos donde se ha pedido perdón, de modo formal, a los descendientes de los que sufrieron esclavitud, traidos de África a trabajar en los campos y minas de América.
¿Tiene algo que ver esa esclavitud con la que tenemos los humanos ante las potencias nucleares? Esa es nuestra servil condición. Unos reaccionan buscando sus propias armas nucleares (el Brasil, por ejemplo) y otros reaccionan buscando la resolución pacífica de los conflictos para que no se produzca una escalada que lleve al "invierno nuclear". Desgraciadamente, los gobernantes no están por la cuestión pacífica y el complejo militar-industrial tiene sus exigencias. Y si hace falta matar a millares de un solo golpe, pues se hace. Todo sea por... ¿qué? ¿Hay mucha diferencia con la barbarie de Srebrenica? ¿Por qué se juzga -y con razón- a Karadzic, "carnicero de Sarajevo", y nunca se juzgarán a los carniceros de Hiroshima y Nagasaki, criminales de guerra según los llama John Pilger? Los intentos de juzgar al "trío de las Azores" (insisto en que era un cuarteto, pero Barroso supo salirse de la foto: tenía otros objetivos políticos en mente), tales intentos, digo, tendrán el mismo fin que el hipotético intento de juzgar a todos los genocidas de la II Guerra Mundial. Sólo se juzgó a una parte de los perdedores y no a todos. Y los ganadores, limpios como una patena.
Y, sobre Bolivia, los culpables de su "servil condición" se han ido y se irán de rositas. "Quiera a mi patria Bolivia / como la quiero yo", pero no como la quisieron ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario