sábado, 2 de agosto de 2008

Entre Iraq y la crisis

La crisis económica puede ser el principio del fin del Partido Socialista español como la guerra de Iraq lo fue del Partido Popular. Hay elementos diferentes entre un caso y otro, pero subrayo las semejanzas.
La participación española en la ocupación estadounidense de Iraq no fue decidida por el Partido Popular. Más aún, alguno de sus miembros destacados y posibles sucesores de José María Aznar, como fue el caso de Rodrigo Rato, no lo tuvieron claro y fueron "castigados" por Aznar, entonces todopoderoso factótum del partido, al ostracismo del Fondo Monetario Internacional, que es un decir. Un cuestionario aplicado entre el 23 y 28 de febrero de 2003 por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, dependiente del gobierno entonces del PP) en aquel momento era bastante explícito sobre la posibilidad de una intervención militar:

Muy de acuerdo

1.2

Bastante de acuerdo

4.1

Poco de acuerdo

20.8

Nada de acuerdo

70.0

N.S.

3.4

N.C.

0.4


Teniendo muy claro lo que tenía que hacer el gobierno de España:

Mantenerse neutral

66.9

Apoyar a los aliados

21.3

Apoyar a Irak

1.2

N.S.

9.1

N.C.

1.5


No era, ciertamente, la situación de los Estados Unidos donde, siempre en 2003, la intervención militar obtenía estas respuestas ante la inminencia:


7-9 marzo

4-5 marzo

24-25 febrero

10-12 febrero

5-6 febrero

Aprueba

66

69

66

66

70

Desaprueba

30

26

29

29

21

No sabe

4

5

5

5

9


Cuando el partido perdió las elecciones del 14-M dicen que Rajoy le habría dicho a Aznar algo así como "ahí tienes los resultados de tu decisión". En todo caso, y al margen del papel que tuvo el 11-M en la movilización electoral -cosa, por otro lado, obvia-, la participación en la ocupación de Iraq decidida por Aznar al margen del partido y en contra de casi el 90 por ciento de los encuestados fue el principio del fin de aquella legislatura. El "no a la guerra" fue instrumentalizado por la oposición y claramente rentabilizado (amén, como digo, de los errores de comunicación cometidos por el Partido Popular con respecto a los atentados de Atocha del 11-M).
Vengamos a la crisis. No hace falta insistir en que se origina en los Estados Unidos y en que lo peor que está por venir se ha originado igualmente en dicho país. Lo reconoce el Fondo Monetario Internacional, nada sospechoso de "antiamericano". Ni, tampoco, en que en el caso estadounidense, como en el caso español, la crisis viene agravada por la "explosión" de la burbuja inmobiliaria. ¿Dónde está el problema para el Partido Socialista?
Primero, haber negado la crisis por motivos electorales, como el Partido Popular negó la autoría yihadista de los atentados del 11-M. Cierto que una parte de la crisis es de confianza y, por tanto, no es aconsejable magnificar su percepción ya que esa percepción se convierte en parte del problema (la profecía que se autocumple). Pero es que la crisis es real, se perciba como se perciba. Y lo negaron. Creo que muchos electores no se lo perdonan.
Después, el haber tardado tanto tiempo en reconocerlo, con aspectos pueriles sobre qué palabra utilizar para denotar lo que está pasando: desaceleración, desaceleración desacelerada, pero no "crisis". Del género tonto cuando muchas personas estaban viendo que la gente ya no entraba a comprar en sus tiendas o no iba tanto como antes a bares y restaurantes. La gente que, con razón, se angustió (porque veía la caja a fin de semana) no tiene motivos para estar contenta con un gobierno que lo que más hacía era discutir sobre nombres.
El barómetro de julio del CIS era claro cuando se refería a cómo veían la situación económica los españoles:


El optimismo no es lo que se lleva: los encuestados en julio pensaban que la situación económica dentro de un año no sería mejor sino peor:


¿Cómo lo está haciendo el gobierno? Pues no demasiado bien.

Aunque el Partido Popular no es que esté teniendo una actuación brillante:


Pero igual que el PS instrumentalizó los errores del PP en el 11-M, el PP está instrumentalizando los errores del PS en la presente crisis: convocan encuentros para proponer medidas mientras el PS los convoca para ver cómo se tiene que llamar su agrupación local y quién tiene que dirigirla (cierto que el PP también ha tenido sus más y sus menos en las listas internas, pero eso parece olvidado). La intención directa de voto (antes de lo que los sociólogos llaman "cocina"), no es buena para el PSOE por que no es fácil saber a dónde van a ir ese 25 por ciento indeciso o que no sabe o abstencionista: Si lo dicho aquí es correcto parece claro: al PP



Un punto en el tiempo difícilmente tiene efectos electorales. Una sucesión de puntos, en cambio, sí que los puede tener, sobre todo si hay un precipitante, como fue, el 11-M. ¿Lo hay ahora?
Es una ventaja del PS. Le pueden quedar años antes de las siguientes elecciones generales y antes las hay locales en las que el PP puede quedar relativamente mal. Lo que nadie sabe (nadie sabe, insisto), es cuánto va a durar la crisis. Si dura hasta las elecciones (y eso no está en las manos del gobierno porque la crisis es mundial), el electorado verá al gobierno como inactivo y le castigará votando al PP. Ésa es la desventaja del PS: que la gente ve la crisis como resultado de la gestión del gobierno, lo cual sólo parcialmente (y muy parcialmente) es ciert.
Otra cosa es las "soluciones" que se están presentando a este problema global (que la gente insiste en ver como local, porque local fue lo de la burbuja, aunque, en realidad, sólo haya sido un agravante). La más brillante es la de reducir los impuestos (los ingresos) para aumentar el gasto (social, por supuesto). Pero nadie ha dicho que los políticos no sean brillantes. Y a estas alturas espero que no me salgan con la curva de Laffer como salió Reagan en su tiempo.
¿Puede aprovechar Izquierda Unida de esta pelea? Creo que no. ¿Y los nacionalistas? Pues creo que sí. Pero todavía queda mucho camino por andar. Lo que quería es ver las semejanzas (a pesar de las diferencias) entre el hundimiento traumático del PP y el del PSOE. La más clara diferencia es que esta última es más previsible de lo que lo fue aquélla. Chi vivrà, vedrà.

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