domingo, 3 de agosto de 2008

El fracaso de Doha

El fracaso de la llamada Ronda de Doha, del que se levantó acta la semana pasada, se produjo, sobre todo, por un encontronazo entre los países ricos, por un lado Estados Unidos, pero también la Unión Europea, y, por otro, la China y la India o "ciertos países en desarrollo" como se les llamó púdicamente.
La vieja disputa sobre quién tiene derecho a subvencionar a la propia agricultura y quién tiene derecho a defenderse de las subvenciones de los otros. Interesantes algunas reacciones contra los primeros, sobre todo la de los que, como Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC), veían dicho fracaso como fracaso de un determinado modelo que identificaban con el neoliberal. Otros, como Le Monde, eran más "on the one hand / on the other hand": hubo ganadores y perdedores, aunque reconoce que los máximos ganadores fueron los agricultores más subvencionados del mundo, es decir, los estadounidenses y los de la Unión Europea. Y los perdedores, los de siempre, aunque no "las naciones pobres" como dice el Finacial Times, sino los pobres de las naciones pobres (donde los ricos también son ricos y no suelen perder).
Creo que el asunto es un poco más amplio, y empieza por que algunos países pueden sentirse con poder suficiente como para plantar cara a la hipocresía de los Estados Unidos que sigue manteniendo sus políticas proteccionistas mientras mantiene su retórica librecambista, lo mismo que la Unión Europea, por otro lado bastante desunida. Si los gobiernos de los Estados Unidos y de la Unión Europea pueden subvencionar su agricultura para defender el empleo, la estabilidad y el poder de su clase política, los gobiernos de la China y la India se sienten legitimados para hacer lo mismo: defenderse de las invasiones. Se acabó la sumisión incondicional a los intereses de unos pocos.
Es la vieja pelea centro-periferia, pero con los cambios en la estructura del mundo mundial que alteran las viejas percepciones de Yalta y hasta de Cocoyoc y nos abocan a "dilemas del prisionero" de los que no sé cómo vamos a salir mientras sigamos peleando por ver quién se queda en un barco que se está hundiendo... gracias en parte a esa misma pelea.

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