lunes, 4 de agosto de 2008

Clases medias

Cierto que existen, pero cierto también que no es tan fácil identificar a sus miembros. En teoría, son lo que hay entre "los de arriba" y "los de abajo" y, siempre en teoría, son el factor de estabilidad en una sociedad en la que hacen de colchón entre la insatisfacción de "los de abajo" y la insaciabilidad de "los de arriba", normalmente empeñados en su lucha de clases contra los de abajo. Pasándolo a países, la clase media sería lo que Wallerstein llama "semiperiferia", países situados entre el centro y la periferia, con los mismos problemas de identificación. La lógica (o la teoría) está clara. Lo que ya no está tan claro es cómo decir si éste o aquél está aquí o allá. Los extremos son obvios: los hiper-ricos están entre "los de arriba" y los super-pobres están entre "los de abajo" como los Estados Unidos están "arriba" y Haití está "abajo". El problema está en la frontera.
Poner una cosa en medio es algo que a otros autores les resulta rechazable. Entre un país imperialista y uno no-imperialista no hay nada en medio, como no hay nada entre estar embarazada y no estarlo. Y, siempre ortodoxos, entre la propiedad de los medios de producción y la venta de la propia fuerza de trabajo, tampoco hay nada en medio. Eso según los análisis abstractos de El Capital cuyo autor, cuando baja a análisis concretos de situaciones concretas como en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, acaba trabajando con más de dos y más de tres clases, fracciones y subfracciones, aunque con fronteras entre ellas que se suponen objetivas, independientes de la decisión del investigador.
En la sociología estadounidense, que es la dominante, lo de las clases se ve de otra manera y se remonta, que yo sepa, a Pareto: los individuos (y los países) pueden ordenarse, según diversos criterios económicos, políticos, culturales, de un más a un menos, de forma contínua. Del más pobre de una sociedad (o del país más pobre del mundo) al más rico, hay una gradación. En este contexto, la clase media (o lo correspondiente a la semiperiferia) es lo que está en medio, pero sin que quede claro dónde está la línea de corte que clasifica a alguien en alta, media o baja, añadiendo que, dentro de cada una, el investigador puede introducir más divisiones de forma que, al final, tenemos una clasificación en alta alta, alta media, alta baja, media alta, media media, media baja y baja alta, baja media y baja baja, utilizando para clasificar en una u otra criterios por parte del investigador que no necesariamente suponen un corte en la realidad (la diferencia que puede haber entre una renta de 1.000 euros y de 1.001 no tiene por qué basarse en algo objetivo sino en una decisión del investigador).
Un estudio sobre las clases medias estadounidenses es un buen ejemplo de las dificultades que tiene esta perspectiva. Aquí (como también sucede en muchos estudios españoles) se tira por la calle de en medio y se asume que la clase no es en sí sino para sí (con perdón de los leninistas), es decir, que uno pertenece a la clase a la que dice pertenecer. Es un sinsentido (falsas conciencias son lo habitual en nuestras sociedades), pero eso es lo que se hace. En este estudio se preguntó a qué clase se creía pertenecer, alta, media alta, media media, media baja o baja. Y se clasificaron como clase alta a los que decían tal cosa pero también a los que decían (¿por modestia?) ser de clase media alta. Total, un 21 por ciento de los entrevistados (dudo que en la muestra hubiese algún hipre-rico, pero esa es otra historia). Por el otro lado, se clasificaron como baja los que decían tal cosa pero también los que decían (¿por autoestima?) ser de clase media baja. Total, 25 por ciento de los entrevistados (dudo que en la muestra hubiese algún sin-techo). Lo interesante del estudio (al margen de estas peculiaridades) es la heterogeneidad que encontraron en lo que quedaba en medio, el 53 por ciento de los entrevistados: cuatro clases medias.



El "top", grupo mayoritario, con características sociales, económicas, educacionales y actitudinales propias. Encantados de haberse conocido, igual que el siguiente grupo, algo por debajo, pero igualmente "satisfecho". Con ellos tenemos más de la mitad de esta supuesta clase media.
En el otro extremo están los inseguros, los ansiosos (los más fácilmente manipulables) y los que tienen que estar bregando directamente para no caer en situaciones peores.
Muy discutible todo, pero lo cuento porque es un buen antídoto para mis propias simplificaciones, comparando estos grupos sociales con los que tenía la sociedad orwelliana de Mil novecientos ochenta y cuatro, con el partido interior (clase alta), el partido exterior (clase media) y los proles (clase baja). Si bien esta clasificación permite comprender algunas características de aquella (y no sólo de aquella) sociedad. Estas especificaciones permiten darse cuenta de sus limitaciones.
De todos modos, y aceptando pulpo como animal de compañía, lo interesante será comparar cómo se autoclasifican dentro de unos años, cuando la crisis económica, energética, alimentaria y geopolítica esté en todo su esplendor. Porque lo interesante de estas clasificaciones, incluso siendo tan problemáticas, es su cambio, no su contenido numérico. Otra cosa es lo que nuestros expertos en "clases medias" sean capaces de inventar o mistificar.

2 comentarios:

  1. Yo creo que puestos a simplificar, propongo la siguiente definición de clase media: "todos aquellos que están dentro de un Ikea a las doce del mediodía, un sábado o cualquier día de la semana dentro del periodo vacacional". Allí, todos ellos deslizandose en un ordenado caos, ejerciendo -en términos de Jesús Ibañez- su capacidad de elección y combinando en sus mentes la validez de sus valores burgueses, racionales y estéticos, con la realidad de sus bolsillos.

    Lo siento profesor, me gustaria, en este momento, seguir escribiendo, pero es que me duelen las manos de tanto atornillar, desembalar y apilar.

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  2. No te lo creerás, pero algo parecido he pensado esta mañana en Alcampo y hasta he intentado, por el vestido y compra, distinguir los niveles de "clase media"(alta, media o baja) que tiraban o empujaban el carrito. Lo mío ha sido un entretenimiento. Lo tuyo de embalar, apilar y atornillas se me escapa.Puede ser perspectiva de clase o perspectiva de pareja.

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