miércoles, 6 de agosto de 2008

Antes de que el 6 acabe

Me he encontrado con el mensaje del presidente Truman el 9 de agosto de 1845 por la radio, dirigido al pueblo estadounidense. No me resisto a copiar un par de frases. Esta es la primera:
The world will note that the first atomic bomb was dropped on Hiroshima, a military base. That was because we wished in the first attack to avoid insofar as possible, the killing of civilians.
O sea que tomemos nota: la primera bomba atómica se lanzó contra una base militar llamada Hiroshima y eso fue porque quería, en ese primer ataque, evitar, en la medida de lo posible, la muerte de civiles. Pues menos mal.

La segunda es igualmente brillante:
Having found the bomb, we have used it. We have used it against those who attacked us without warning at Pearl Harbour, against those who have starved and beaten and executed American prisoners of war, against those who have abandoned all pretence of obeying international laws of warfare. We have used it in order to shorten the agony of war; in order to save the lives of thousands and thousands of young Americans. We shall continue to use it until we completely destroy Japan’s power to make war. Only a Japanese surrender will stop us.
O sea que ya que la teníamos, pues teníamos que usarla. ¿Para qué, si no, se construyen las armas? ¿Para ponerlas en un museo? No señor, es, antes que nada, para vengarse de lo de Pearl Harbour, de los que han golpeado y ejecutado a prisioneros de guerra estadounidenses (por cierto, en los Estados Unidos hubo campos de concentración para ciudadanos estadounidenses de origen japonés y no te digo para residentes nacidos en el Japón) y de los que se han saltado a la torera las leyes de la guerra (ius in bello y, cierto, ius ad bellum). Las bombas atómicas no violaban nada, por el mero hecho de haber sido lanzadas por el vencedor que ese mismo día lanzó otra bomba sobre Nagasaki, suponemos que también era una base militar y se evitó cuidadosamente matar civiles. Todo un éxito.
O estaba ya muy malito (lo estuvo, lo estuvo) o seguía con la inveterada costumbre de contar mentiritas en la guerra (Hay un video de YouTube con la sucesión de presidentes mentirosillos que no he podido ver -parece un trailer de una película documental-, pero debe ser porque mi conexión ahora es muy mala. Si quiere intentarlo, está aquí). Mentiritas para ir a la guerra (recuérdense las mentiritas para ocupar Iraq y cómo fueron cambiando con el tiempo según conviniese a la "public diplomacy") y una vez en ella.
El mismo día en que Truman soltaba su mensaje radiofónico, no sé si antes o después del mismo, se producía esto en Nagasaki:


¿Se puede esperar un cambio sustancial con la victoria de cualquiera de los pre-candidatos presidenciales a las elecciones de noviembre próximo? No acabo de saber por qué tendrían que cambiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario