viernes, 8 de agosto de 2008

Algo más sobre la China

En medio del ruido de los Juegos Olímpicos, los derechos humanos, el orden público y las posibles manipulaciones interesadas, ahí van algunos datos para ampliar el foco sobre la China.
Este es el cuadro comparativo de los países en los que se ha preguntado para el Pew Research Center por el nivel de satisfacción con el propio país, primero con la dirección del mismo y, después, con la situación económica. Da el porcentaje de los que dicen que sí que están satisfechos con la dirección del propio país y de los que dicen que su situación económica es buena. Como se ve, la China está en el primer puesto en ambos casos con más del 80 por ciento diciendo que sí, que la China va bien. Contrasta con ese poco más del 20 por ciento de estadounidenses que dicen lo mismo: hay que buscar U.S. muy abajo en el cuadro, junto a los derrotistas japoneses, franceses, turcos o coreanos. Spain is different: muy contentos (comparativamente) con la dirección de su país (va el cuarto en esta olimpiada, con un 50 por ciento, cosa que no coincide con otras encuestas hechas en el país -por ejemplo las del CIS que ya he citado-) y no tan contentos con su situación económica (35 por ciento, aunque sin llegar al descontento estadounidense). Libaneses y surcoreanos, los que peor viven su situación política y económica.


Como siempre, no todos hablan de la feria según les va en ella. A ojo de buen cubero, inmediatamente salen países con dirección aceptable, pero cuyos ciudadanos suspenden. Y situaciones económicas no tan boyantes que son vividas como buenas. Pero lo de la economía es interesante si vemos a algunos de los que dan mayores porcentajes de satisfechos con la situación de su país: la China, la India, Rusia y Brasil, los países BRIC que están, lenta pero constantemente, socavando la posición del Japón, Francia, los Estados Unidos y Reino Unido. Alemania está entre los primeros, así que el G-7 no es homogéneo (Italia no estuvo entre los países en los que se hizo encuesta).
Pero volvamos a la China y veamos cómo se ven a sí mismos y cómo les ve la media de los países considerados en esta muestra de países:



Más de la mitad de los chinos encuestados piensa que la China ha reemplazado o que reemplazará a los Estados Unidos como primera superpotencia. Puede ser hybris. Pero que el 43 por ciento sea la media de los que piensan lo mismo en los otros países parece interesante. Y no digamos que una quinta parte (redondeando) tanto de chinos como de la media del resto crea que la China ya es la primera potencia económica del mundo.
Si esto último (primera potencia económica) llegase a ser cierto, difícilmente llegaríamos a lo anterior, a la China como potencia hegemónica. Le faltan relaciones públicas, imagen aunque no proyecto y tienen en contra la formidable maquinaria propagandística de los Estados Unidos. Un mundo inestable, ciertamente.


Pero los chinos ven su influencia económica en el mundo como positiva (que se lo digan a los africanos) mientras que los estadounidenses, para mi sorpresa, ven la propia como negativa (esta es la segunda sorpresa que me da la encuesta ya que siempre pensé que los estadounidenses veían su papel en el mundo como benévolo; la otra sopresa es la satisfacción española con su dirección política).
Eso sí, con mi habitual eurocentrismo (y por "euro" quiero decir "occidental"), se me olvidan algunos problemillas importantes al respecto: a quiénes ven los chinos como enemigos y es a los japoneses.


La India puede ser un socio; el Japón fue el gran enemigo (Manchukuo, no se olvide) y los Estados Unidos podrían serlo de inmediato si no ya.
Todo esto para decir que, abandonando el eurocentrismo, los Juegos Olímpicos tendrían que verse en clave de exaltación nacionalista local y no tanto (aunque también) como una operación de relaciones públicas china (fracasada, por cierto). ¿La prueba? Las medallas que piensan que van a ganar comparadas con las de los Estados Unidos:



De todas formas, tampoco hay que darle mucha importancia a las encuestas como medio de saber lo que harán los políticos. Estos, al fin y al cabo, hacen lo que les da la gana. Aunque como hombres son como nosotros, como gobernantes tendrían que ser por nosotros y para nosotros. Y en "occidente" no lo son. Pues imagine en la China bajo un Partido único de mandarines y con un acceso a la información como el que indica este cuadro:



Con el tiempo podrán cambiar las cosas, pero no necesariamente a mejor:

Tal vez ahora se comprenda por qué están tan satisfechos con su política y su economía. Yo no lo estaría. Y eso que hoy, 8 del 8 del 8, es un día de buena suerte.

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