domingo, 27 de julio de 2008

Nuevos intereses

Terminaba el post anterior sobre el interés por las elecciones en los Estados Unidos con un gráfico en el que se ve qué temas han aumentado y qué temas han disminuido en la cobertura de los periódicos de allí. Sería interesante hacerlo en otros países. Pienso, obviamente, en España y doy mis impresiones muy impresionísticas y nada contrastadas. Como un amigo me argumentaba hoy a propósito de la eutanasia basado en un caso que oyó en una emisora (la Cope, para ser exactos) cuando el "escándalo" Lamela, Montes, Aguirre y demás y sin hacer ahora la más mínima referencia al fallo judicial, no voy a dar a mi impresión un valor que el que le he dado a la suya, es decir, ninguno: una golondrina no hace verano y es ilícito argumentar con ejemplos tomados de una tía que uno tiene en un pueblo de Badajoz. Tómese, pues, como algo epidérmico sobre lo que no voy a hacer cuestión de gabinete.
En primer lugar, observo que también en España el tamaño de los periódicos se ha reducido y, dentro de ellos, se ha reducido el espacio dedicado a noticias internacionales (lo cual es super-evidente en la llamada prensa local -como si los periódicos de Madrid no fuesen locales-). Por contra, aumentan las páginas de entretenimientos, famosillos y famosos, estilos de vida, anuncios encubiertos, "cultura" (es decir, cine y, a lo más, teatro y, sin duda, televisión), "gente" y se recuperan las secciones de "sucesos" con evidente éxito de público y crítica.
Si entramos en los suplementos sobre libros, y prescindiendo del evidente caso de que los periódicos que están en una empresa que publica libros tienden a barrer para casa y alabar los libros propios y criticar los ajenos, me da la impresión de que aumentan las recensiones sobre novelas y cuentos, se mantiene la historia -y no te digo si es novelada o es militante- y disminuye el ensayo. Algo de poesía siempre viene bien, pero no cuenta casi y su despliegue es mínimo.
Esto coincide con el amigo, profesional liberal, que me reconocía que ha dejado de leer ensayo ("libros como esos que tú escribes") y que se centra en literatura, es decir, en novelas. Encaja con lo que observo en los periódicos.
También observo (e insisto que no quiero presentarlo como prueba de nada, sino, simplemente, trasmitir sensaciones superficiales) una mayor militancia en los medios que se percibe en cómo tratan los asuntos internacionales e incluso cómo tratan "gente", "sucesos", "cultura" y "libros". La idea de que el periódico sirve para informar es vieja... y la realidad contemporánea la ha destrozado. El periódico no informa: forma. Otro amigo me envía recortes del "suyo" para ver si consigue cambiar mis ideas que, seguro, considera equivocadas por el mero hecho de no leer el "suyo". Cuando le digo que leo muchos periódicos, no se lo cree.
Por supuesto que la militancia de los periódicos no tiene por qué verse en términos políticos únicamente. Algunos cambios producidos (por ejemplo en El País -Madrid, España-) a propósito de Hugo Chávez no tienen que ver con el "por qué no te callas" o "por qué no vamos a la playa" sino con los anuncios de Repsol. Es curioso, por seguir con impresiones, que sea imposible encontrar una noticia negativa para El Corte Inglés. Empresa modelo, no lo dudo. Pero imposible que sea perfecta y no haya tenido ningún tropiezo... con sus anuncios.
No sé si es sintomático lo que digo. Sé que lo observo y que encaja con cosas que están sucediendo en otras partes del mundo mundial. Intereses extraños. Eso es lo que hay.

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