lunes, 28 de julio de 2008

Irán: ¿no hay para tanto?

Frente a noticias y comentarios en la dirección de un probable ataque israelí a determinadas instalaciones iraníes, obviamente con la bendición estadounidense, o incluso frente a los que anunciaban una intervención directa estadounidense (poco probable, dicho sea de paso, dados los líos internos y el coste de los externos), se me pasó este artículo de Jim Hoagland en el Washington Post. Pone algunos puntos sobre las íes y hace ver que una parte (e importante) de la belicosidad actual reside en Ahmadineyad, que lo hace por cuestiones internas, básicamente mantenerse en el poder (el viejo truco). El argumento es razonable y enlaza con análisis de Foreign Policy que muestran, como diría Mark Twain de sí mismo, que las noticias sobre su muerte han sido claramente exageradas, en particular, algunas publicadas en el Times de Londres, aunque, por principios metodológicos, las efectos secundarios de peleas entre editoras de prensa hacen que estas cosas haya que verlas con precaución. También enlaza con la nota de DEBKAfile sobre la desazón israelí sobre el posible acercamiento estadounidense hacia Irán y con el giro de 180 grados del que habla The Economist.
De todas formas, se verá quién tiene razón y, de momento, estas idas y venidas son un inicador más de la dificultad que hay en los Estados Unidos para pensar con claridad. No lo digo yo, lo dice Thomas Powers en un reciente artículo en el New York Review of Books. Pero también puede ser parte de una monumental operación de intoxicación informativa por parte del gobierno de los Estados Unidos. À vous l'honneur.

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