miércoles, 16 de enero de 2019

Terrorismo, no ocupación

Las fuentes son un buen indicador sobre el contenido de una noticia. Aquí se hace referencia a un estudio que muestra que los medios estadounidenses tienden, de manera abrumadoramente mayoritaria, a usar fuentes israelíes antes que las palestinas. El resultado es, obviamente, que la visión israelí (terrorismo) va por delante de la visión palestina (ocupación). Supongo que lo mismo sucedería en estudios sobre otros países y, por supuesto, sobre periódicos concretos, por ejemplo con accionariado judío.

martes, 15 de enero de 2019

La guerra de los USA

Este es el mapa puesto al día
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Sin exagerar, los circulitos rojos indican los sitios en los que hay acción violenta directa, las estrellas sobre fondo rojo son acciones militares en cooperación con fuerzas locales, las estrellas blancas sobre fondo azul son los lugares en los que tienen bases y los amarillos son lugares en los que hay entrenamiento o ayuda militar. Los autores, que indican sus fuentes, dicen también que sus estimaciones son "conservadoras" y que la participación estadounidense real puede ser todavía mayor. Si los mapas pueden ser fríos, estas fotografías no lo son. Espero que sean auténticas. Pero no importa si no lo son: son creíbles.

lunes, 14 de enero de 2019

Mirar hacia dentro

Un par de textos encontrados hoy. El primero trata del lío montado en torno al Brexit que muestra los defectos de una clase política que parece haber puesto sus intereses por encima de los del país al que dicen servir. El segundo habla de los líos de Trump casi en los mismos términos que el anterior. Lo que uno y otro muestra es la tendencia a ver los problemas como puramente locales. Cierto que sus raíces lo son. Pero no solo hay eso. Pienso en que en las Españas (incluida Cataluña) pueden aplicarse algunas de esas observaciones, como podrían aplicarse a las preocupaciones bolivianas con las próximas elecciones o a las peruanas con el lío en torno a la corrupción, que también está presente en las anteriores.
Circos políticos que ocultan los manejos que se producen "en las alturas", que dañan la opinión que merece el sistema democrático como tal y que impiden plantearse problemas que van a ocupar la agenda de dichos países porque van a ser problemas mundiales. Con sus bancos, por ejemplo. Tres temas graves, evidentemente: engaño, desencanto y catástrofe.
(Añadido el 16: Lo sucedido ayer en el parlamento del Reino Unido es tachado aquí, y en subtitular de periódico serio, de "pantomima parlamentaria")

viernes, 11 de enero de 2019

Fundamentalismo, tal vez

Un grupito de antiguos alumnos de un colegio regentado por religiosos se reúne para un desayuno de fraternidad. En la conversación sale el tema de las creencias religiosas y cada cual expone en qué situación se encuentra al respecto. En España, claro. El resultado, en porcentajes, es de un 80 por ciento que no son creyentes aunque asisten a los templos -católicos, claro- para bodas, bautismos y entierros. Un grupo todavía menor, que también se ha reunido para recordar viejos tiempos de pasado educativo y mirar afablemente el presente, hace la misma encuesta amigable. El porcentaje es, más o menos, el mismo.
A todos ellos les resultará extraño este artículo que describe el auge del cristianismo fundamentalista en todo el mundo y, sobre todo, en América (Bolsonaro es demasiado visible como para ocultar la tendencia general) y África, donde gana terreno la lectura literal del respectivo texto sagrado porque eso y no otra cosa es el fundamentalismo, a saber, el tomar al pie de la letra lo que en el Libro -Kitab sea Torah, Biblia o Corán- se dice y procurar ponerlo en práctica. Desde prácticas alimentarias a sexualidad. Y si, encima, son integristas, hacen lo posible para que esa lectura del texto religioso se convierta en ley civil. No sé si es extrapolable, pero no diría que no se vaya a producir. Es otra epidemia, con algunos detalles locales como la pérdida de confianza en el clero por parte de los estadounidenses, cosa que no es contradictoria con su aumento de fundamentalistas, claro. Por lo menos, es de señalar la distancia que se ha abierto entre católicos (¿papel de las acusaciones de pederastia?) y protestantes que, aun así, no obtienen mayoría.
Line graph. Percentage of U.S. Catholics and Protestants rating the honesty of clergy as “high” or “very high” since 2004.

jueves, 10 de enero de 2019

Más teatro en el mundo

No voy a ser yo quien confirme o niegue la probabilidad de un cambio climático aunque muchos informes serios vayan en la dirección de afirmarlo, sin negar por ello que haya quienes lo niegan. Me refiero a profesionales del asunto, no a políticos que sus razones tendrán para su negacionismo o para su defensa. No entro.
Pero este caso es sugestivo y rompe un poco los falsos equilibrios entre una postura y la otra. A lo que parece, la Exxon tuvo datos sobre la probabilidad de tal cambio hace muchos años y, mientras, mantuvo su política de apoyo al negacionismo, cosa, esta última, que puedo entender: no va a apoyar a lo que puede significar una disminución en sus beneficios, disminución que a ver cómo la explica a sus accionistas. No va a decir que han sido ellos los que han levantado la liebre sobre el tal cambio climático.
Pues bien, el fiscal general del estado de Massachusetts pretendió arrojar luz sobre el asunto. Quería saber qué supo la empresa (sus directivos, claro), cuándo lo supo, si calló y, en su caso, por qué calló y no solo calló sino que, encima, adoptó posiciones contrapuestas a lo que sabía. La ExxonMobil se defendió contraatacando, es decir, denunciando la denuncia. Es su derecho: no solo usar los medios que pudo usar para colaborar en la difusión de una determinada idea sino, sobre todo, la presunción de inocencia y el imperio de la ley. Ahora el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dice que la investigación sobre el hecho contradictorio de poseer unas pruebas y predicar lo contrario debe seguir adelante. 
No sé en qué terminará el asunto, pero entiendo la lógica de los diferentes autores que tiene este gran teatro del mundo: la gran empresa (interesada en el aumento de sus beneficios a corto plazo -y el que venga detrás, que arree-), la opinión pública inquieta (y más ante la acumulación de episodios climáticos extremos -que, en mi opinión, no prueban nada, pero asustan-) y las instancias públicas -cargos electos- atrapadas entre unas y otra. 
No es el único caso, pero este salta a la vista. Y me extraña.

miércoles, 9 de enero de 2019

Nacionalismos identitarios

Los ejemplos lejanos pueden servir para hacerse preguntas por los no tan lejanos. Por un lado, tenemos el sionismo del actual gobierno de Israel que ya ha puesto en marcha proyectos (Constitución incluida) para convertir Israel en Estado Judío, excluyendo, quizás, al 20 por ciento de su población, palestinos que todavía tienen representación en su Parlamento, Knesset. De la violencia en Palestina-Israel hay, desgraciadamente, demasiados ejemplos.
Por otro lado, tenemos el nacionalismo del Bharatiya Janata Party en la India, en el gobierno, en el que comienzan a observarse tendencias a apartarse de lo que fue la política desde Nehru: la India para los indios, pero sin bajar a especificaciones de a qué indios se estaba refiriendo. País de mayoría hindú corre el riesgo de convertirse en el poco democrático ejemplo de Estado Hindú, excluyendo, tal vez, al 20 por ciento de la población que incluye, entre otros, a musulmanes y cristianos que, por cierto, ya han sido objeto de incidentes violentos. 
1. Ambos los son del nacionalismo del tipo "Estados a la búsqueda de su nación". Fue también el caso de Francia comenzando en la Grande Révolution, que llamamos Revolución Francesa. Pero todos tienen problemas con las identidades. Los republicanos franceses de 1789, como los garibaldianos italianos del 1870, inventan una identidad colectiva, practican una educación en la que prima la manipulación histórica, favorecen una lengua sobre las demás (que son reducidas a "patois" o "dialetti" respectivamente) y hacen beneficioso lo colectivo cooptando a los diferentes y haciéndoles participar del poder. Algunos lo consiguieron. Más o menos, incluso Francia: que se lo digan a los corsos, los aquitanos o los bretones o, en Italia, a la Lega. Pero lo mismo en el Reino Unido no tan unido según los escoceses, galeses e irlandeses. Otros, simplemente, fracasaron desde los Reyes Católicos a Franco en lo que en otro tiempo se llamó las Españas, después España y ahora hay problemas con el nombre.
2. Las "naciones en búsqueda de su Estado" lo tendrían más fácil. Si son naciones, se las supone culturalmente homogéneas. A veces, hasta “racialmente” inventando “razas”. Y, casi siempre, lingüísticamente. El problema que encuentran es que tampoco acaban de ser tan homogéneas como dicen. Pienso, como ejemplo, en Portugal, aunque ya sea un Estado, en uno de los pocos países que se ponen como prototipo de homogeneidad, pero que migraciones y llegada de habitantes de las excolonias hacen que la homogeneidad no sea tan absoluta. Igualmente en Japón con ryukyuanos, ainu, burakumin o los antiguos coreanos. Cataluña hace al caso por la cuestión del Valle de Arán con su lengua propia y por su aproximadamente 50 por ciento de independentistas junto/frente a otro 50 que no lo son. O también la Comunidad Valenciana (o País Valenciano de sus nacionalistas) con un territorio dividido lingüísticamente de Norte a Sur.
Tanto 1 como 2 son nacionalismos y si la política se plantea en términos de identidad, las soluciones pueden ser poco presentables: apartheid, limpieza étnica, "guetización", opresión cultural ("Hable usted la lengua del Imperio" como pretendían algunos franquistas en sus primeros tiempos -el Imperio supongo que era el de Carlos V el Habsburgo-, no el de 1898). O puramente retóricas como ha sido el proyecto de crear un nacionalismo europeo supra-estatal basado en la historia y la cultura comunes, cosa tan complicada de hacer creer que sus fautores han tenido que buscar otros caminos para construir (o destruir) una Unión Europea que fuera más allá de una "Europa de los mercaderes".
La forma más sencilla de usar el truco de la identidad es la de suponer que "todos" formamos parte de una nación nos guste o no y que con ella tenemos que identificarnos hasta dar la vida por ella si fuera preciso (a ser posible, que sean otros, que dirán los líderes). Otra forma, algo más complicada, es suponer que ese grupo que formamos "todos" tiene existencia con independencia nuestra y que siente, piensa y actúa. Por ejemplo, tiene sentimientos de superioridad o de inferioridad como tal colectivo. Son engaños, pero funcionan. Funcionan hasta que se llevan a sus últimas consecuencias y comienzan los problemas. 
Nacionalismo constitucional o plebiscito cotidiano han sido formas alternativas tal vez demasiado abstractas y poco emocionantes. No lo sé. Lo que sí sé es que la cuestión de la identidad, importante como lo es a escala individual ("quién soy", "qué soy"), se convierte en demasiado problemática cuando se pasa al "nosotros", porque no es impensable un "Nosaltres sols" o una noche de los cristales rotos
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

lunes, 7 de enero de 2019

Brexit unilateral, Brexit de May (desahucio) o semi-Brexit

Un buen repaso a los problemas del Brexit y de las opciones que se abren en estas fechas: 
1. Un catastrófico Brexit unilateral, que lo sería para sectores importantes como el financiero o el transporte, pero para el que se argumenta que así se resolvería la cuestión de los inmigrantes y del sistema de salud. Por los datos que se presentan el problema es falso y, por tanto, la solución es inexistente (solo se puede resolver un problema bien planteado; si solo son sentimientos, no hay problema sino empecinamiento. Me suena). Incluso los que anunciaban el paraíso para dentro de cinco años se dejan llevar por el entusiasmo, no por los datos del daño que produciría ese periodo.
2. El desahucio que supone el Acuerdo de May. Malo para el Reino Unido, pero "menos peor" que el Brexit "duro". Ahí hay mucha cuestión política: la crisis de la Unión Europea en vísperas de sus elecciones al Parlamento (no es que ese parlamento pese mucho en las decisiones, pero no es totalmente irrelevante), la necesidad de May de mantener los votos de los unionistas irlandeses para mantener su propio gobierno, los cálculos de los parlamentarios británicos que temen perder se puesto en su circunscripción sobre todo conservadores que temen que se les recuerde que este lío fue idea de un primer ministro conservador, Cameron, que, como Mas en Cataluña, creyó  que el tema le reportaría beneficios electorales (recuérdese que en el Reino Unido los distritos electorales son uninominales y, por tanto, rige el sistema mayoritario) y los cálculos de los gobiernos regionales de Escocia e Irlanda que conocen sus respectivas opiniones públicas y consiguientes intenciones de voto. No porque la economía sea el "determinante en última instancia" ya por eso se va a despreciar la política. Lo saben hasta los marxistas más ortodoxos, sobre todo si son leninistas.
3. La propuesta de Corbyn, suficientemente poco clara como para que sea una solución al problema. ¿Salida o no-salida? Porque la no-salida es una opción aunque muy costosa políticamente (es decir, electoralmente).
Los detalles, en el artículo, en castellano, que cito.
¿Un nuevo referéndum ahora que algunos electores ya saben de qué va el asunto y que no es solo de falsos problemas y sentimientos? Impresionante cómo los políticos quedan atrapados por sus propias reglas del juego. También me suena.
(Añadido el 16: Una prueba de que la economía no es el determinante en última instancia ni que los capitalistas son los que cortan el bacalao, en este reportaje del Financial Times, con los políticos atrapados por sus reglas del juego. Algo parecido, aunque no idéntico, con el Catalexit en la coyuntura concreta de aprobar o no los presupuestos del Estado central: la política va por delante de lo que dicen, en su mayoría aunque no totalidad, los grandes empresarios catalanes)