viernes, 21 de julio de 2017

American dream

El sueño americano (estadounidense) no acaba de cumplirse: la desigualdad no solo aumenta sino que va a aumentar todavía más. Que aumenta, se ve simplemente comparando el salario de los altos ejecutivos con el salario de los bajos currantes. La proporción, que fue de 20 a 1, es ahora de más de 300 a 1 o de 270 a 1 según otros cálculos. Y es obvio que los salarios no se establecen siguiendo las reglas del libre mercado (esa mitología de infinitos ofertantes, infinitos demandantes, con información completa y con libertad de elección). Es poder, no oferta y demanda, para autoadjudicarse salarios, stock options, jubilaciones, tarjetas de crédito a cargo de la empresa, bonus, dietas.
Pero es que eso de la desigualdad se puede organizar desde los gobiernos (que sí intervienen, solo que ahora ya no mienten diciendo aquello de "menos estado, más mercado"). Se reducen los impuestos de los más ricos y se reduce el gasto en sanidad y educación públicos y ya está: los Estados Unidos, que ya están "bien" situados en la lista de países industrializados en lo que se refiere a elevada desigualdad (se trata del país más rico y el más desigual, según cuenta Fortune), lo estarán "mejor" gracias a estas políticas que incluye el hecho del debilitamiento de los sindicatos.

jueves, 20 de julio de 2017

Autoregalo

Hoy se cumplen 10 años de este blog que antes estuvo en Tercera Información (donde después perdí todo lo que había escrito) y antes había estado en otro sitio que no consigo recordar y, por tanto, recuperar. Dejé Facebook en octubre de 2009 y me niego a estar en Twitter.
Para celebrar estos diez años, e ingenuamente ad perpetuam rei memoriam, me he regalado el libro que ya lleva en pruebas unos días en la columna derecha del blog. Se trata de una colección de artículos (eso sí,  aburrida y pesadamente académicos) sobre el sistema mundial que publiqué entre 2005 y 2010, hace nada como quien dice, pero que algunos ya han envejecido. Mundus senescit.
No tiene por qué interesar al lector habitual de este blog ni, mucho menos, al accidental. Por eso lo tomo como un regalo que me hago a mí mismo y no como algo que ofrezco al personal que por amistad, costumbre, simpatía o casualidad entra en este blog. Es, sencillamente, una prueba más de lo cauteloso que hay que ser con lo que uno lee. Si hubiera otro lector (yo creo que voy a ser el único y lo comprendo y me parece muy bien) encontraría lo que yo he encontrado: muchos errores de apreciación, de diagnóstico y de pronóstico que, en mi descargo, siempre puedo decir que son de las fuentes que tan abundante, diligente y pedantemente cito. Pero la culpa es mía por haberme fiado de tan importantes señores que sí pasaron, si no por mi casa, sí por mis lecturas.
Puede leerse sin daño la presentación (en particular, la dedicatoria, porque este libro, a diferencia del anterior, sí que lo he dedicado, recuperando mi costumbre) y la introducción, por la cuestión del enfoque que intento dar a estas disquisiciones. Después, los capítulos que llamen la atención si es que tal cosa sucede.
He estado corrigiendo los fallos desde que lo he terminado (12 de julio) hasta el día de hoy que lo dejo por imposible, que es el día de mi aniversario en el blog. Sunt lacrimae rerum (me encantan los latinajos. Vale).
Aprovecho la ocasión para darle un vistazo a las entradas que provocan. Cierto que no son las que llegan a gente famosa e importante, como se ve en lo que el mismo blog me proporciona sobre cuántos eran a fecha de ayer a las 18:30


Conozco a algunos pocos de los seguidores. No son muchos en total.  Y he colgado 3.900 entradas en estos diez años. A una media de 190 visitas por entrada, aunque las que han tenido más entradas han sido estas:


Lo que me resulta curioso es desde "dónde" (si es que eso, en el ciberespacio, tiene sentido) se ha entrado.



¿Estados Unidos, Francia, Rusia. Alemania, Ucrania?¿Espionaje sistemático? Tal vez sea, simplemente, el ejercicio de algunos "sociólogos computacionales" que saben (como ya supo Naisbitt en sus Megatrends de 1982) que las grandes tendencias se descubren atendiendo no a lo que dicen los grandes medios con muchos seguidores, sino a los pequeños medios con pocos seguidores aunque los autores de esos medios no sean conscientes de su aportación a diagnósticos y pronósticos que les superan con mucho. La ventaja ahora es que estos "olfateadores"  no necesitan buscar millones de artículos en prensa local estadounidense (como hizo Naisbitt) sino que pueden disponer de un algoritmo que lea millones de post al día. Por eso pongo títulos que no indiquen con claridad a qué contenido se refieren: autodefensa del débil. En todo caso, esos extraños orígenes de las páginas vistas reduce todavía más el alcance real de estas mis entradas: las páginas vistas por los no-olfateadores vendrían a ser la mitad del total de páginas vistas, o sea que no llegan a 400.000, es decir, cuarenta mil por año, unas tres mil al mes, unas cien por día. Contra facta non sunt argumenta.

miércoles, 19 de julio de 2017

Las lenguas hablan

La enfermera, solícita, me preguntó por mi desayuno. Le hice la correspondiente enumeración que incluía “quinua” (con acento tónico en la i). Amablemente, con esa amabilidad con que algunos jóvenes corrigen a los viejos, me dijo: “quinoa” (con acento tónico en la o) y, sin quererlo, acertó con una de mis manías. Me explico.
Es sabido que, con la debida atención, uno encuentra en las diferentes lenguas detalles sobre la historia del lugar en que se hablan. No deja de ser sintomático que en el japonés que intenté aprender (sin conseguirlo), café se llame “coji” (que suena al inglés coffee), torre se diga “tawa” (que suena al inglés tower) y que pan se diga “pan”. Como suena. Palabras importadas en contextos diferentes.
El quechua andino también da sorpresas: Conejo se dice “qowi”, pero distinguiendo entre “qowi” (lo que en la Península llaman conejillo de Indias) y “Castilla qowi”, es decir, conejo de Castilla, que es lo que en la Península se llama conejo tout court. Pero mesa se dice mesa. El quechua, al fin y al cabo, fue la lengua que impusieron los incas en sus conquistas (de ahí las diferencias entre el kichua ecuatoriano y el qheshwa cochabambino: diferencias en el substrato lingüístico previo a la conquista) y el castellano fue la lengua que impusieron los reyes católicos, austrias y borbones.
¿Qué pasa entonces con la quinua-quinoa? En los Andes la llaman quinua tanto cuando se habla castellano como cuando se habla quechua, pero, pero… Esa quinua fue considerada por cosa propia de indios por los criollos, sucesores de los conquistadores y ahora fervientes nacionalistas modernizantes y anti-agrarios. Y, a veces, algo racistas algunos cuando hablaban de esos “indios de mierda”. Por parte española, la quinua se consideraba alimento de “subdesarrollados”, por tanto, sin interés alguno. Recuerdo algunos comentarios al respecto antes de que entrara la moda de la… quinoa.
El caso es que en el menú del banquete de bodas de una de las infantas (hija de don Juan Carlos, no recuerdo cuál) hubo quinua y eso hizo que algunos lectores de periódicos militantemente monárquicos comenzaran a cambiar sus juicios al respecto. Porque mientras tanto, los vegetarianos y veganos estadounidenses, tal vez a través del Cuerpo de Paz de su gobierno (no voy a entrar en asuntos más peliagudos como los descritos en la película Yawar Mallku), descubrieron que aquel pseudocereal era una fuente de proteínas vegetales de gran calidad, que había cumplido con su misión durante siglos y lo introdujeron masivamente en sus dietas. Lo llamaron quinoa y, a su favor (aunque el tema no aparece en el Diccionario panhispánico de dudas), estaba su nombre científico (Chonopodium Quinoa), puesto por “occidentales”. Y con ese nombre ha entrado en productos varios y con tal nombre aparece en los anuncios de televisión. Victoria del inglés o, mejor, de la cultura de los Estados Unidos (también en el inglés de Inglaterra). No importa que el DRAE recoja la palabra quinua.
Es un caso intrascendente, aunque a mí me siga sorprendiendo no porque me corrijan -como hizo la joven enfermera- sino porque he estado consumiendo quinua muchos años antes de que se pusiese de moda. De todos modos, es un caso más de la presencia e influencia del inglés en el vocabulario cotidiano y público, y no solo para lo que se refiere a la informática en general, con todas sus variantes. Los puristas tendrían que recordar el intento de Jack Lang, ministro de cultura francés allá por los años 80, intentando llevar adelante un “combate” contra los anglicismos. Hoy, cualquier periódico francés muestra que el combate terminó como la guerra de Franco: “Hemos perdido”. En Italia, ni se intentó. Y en las Españas hay periódicas soflamas a favor de bitácora contra blog y similares, pero se sigue usando bloguero y no bitacorero. Quinoa, pues, ha ganado gracias a su introductor, según creo entender. Me rindo. Sin “combate”. Como Arquíloco.

Y el comercio es el comercio. En Cuenca, Ecuador, el desayuno tradicional era de maíz (choclo) hasta de que descubrieron “corn flakes” mucho más modernos y menos baratos que el original (“corn” es maíz) y, curiosamente, comercializado, entre otros, por un recurrente candidato a la presidencia de aquel país. La prueba del algodón la establecí con un amigo boliviano exportador de quinoa, quinua o de lo que haga falta. Le tenía sin cuidado cómo se llamase la cosa: lo que le importaba es que se vendiese. Eso sí, compitiendo con Perú. Con Umberto Eco, stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

Extinción de la socialdemocracia

Interesante artículo sobre los problemas de la socialdemocracia europea, su aparente colapso (o ligera caída, si se prefiere) y las causas que los han producido (tanto externos como referidos al funcionamiento interno de los respectivos partidos). Está la reciente excepción de los laboristas británicos y ahí se acaba ya que lo de Portugal, aunque en el gobierno, lo es después de una reducción del voto. Y digo se acaba porque parece que lo que podía haber sido una alternativa a Merkel en Alemania ya no lo es tanto y las encuestas vuelven a dar a Merkel como vencedora. Me han gustado los dos gráficos del artículo y los reproduzco.
El primero marca los resultados electorales de estos partidos desde 1993


El segundo agrupa los partidos en tres grandes grupos geográficos (Norte, Centro y Sur de Europa) y muestra los cambios entre tres etapas diferentes (la posterior a Maastricht, la posterior a la introducción del euro y la de la crisis). Excepto en la Europa del Sur, en los otros dos la caída es progresiva. En el Sur se trata de un derrumbe.

martes, 18 de julio de 2017

Que viene el lobo

Ahora se anuncia en artículos y se refleja en encuestas: bajo Trump el liderazgo mundial de los Estados Unidos se está debilitando.
Algunas observaciones. Se ha anunciado tantas veces que puede suceder como en el cuento del pastorcillo que asustaba a la contornada anunciando falsamente que llegaba el lobo que iba a diezmar a las ovejas: cuando llegó realmente, el pastorcillo se desgañitó anunciándolo, pero nadie le hizo caso. Pues eso: se ha anunciado tantas veces el declive de los Estados Unidos (que seguiría, así, el camino de Inglaterra o del imperio de los Habsburgo -España para algunos- como ya documentó Paul Kennedy -se puede leer aquí-), que nunca se sabe si esta vez va en serio. Además, la encuesta ha sido denunciada por Trump como "fake news", en particular en lo que se refiere a que el presidente tiene la valoración más baja en la historia de las encuestas de opinión sobre tal asunto presidencial.
Tampoco está tan claro que, si esta vez va en serio, el asunto sea negativo o positivo para los estadounidenses. Cierto que la hegemonía es costosa y que ese dinero hay que sacarlo de algún sitio (normalmente de los servicios a los más vulnerables), pero también es cierto que la hegemonía permite una holgura en las andanzas mundiales de sus multinacionales.
Tampoco está tan claro que, si esta vez va en serio, el asunto sea negativo o positivo para el Planeta y sus habitantes (medio ambiente y especie humana en general). Primero, porque, si no hay sustituto, la cosa se puede poner de lo más caótico al grito de "sálvese quien pueda". Segundo, porque las peleas para sustituirlo pueden ser militares y ahora sí que hay suficientes potencias nucleares como para que cualquier psicópata, llegado al poder, piense en usarlas. Tercero, porque, si alguien les sustituye, no quiere decir que tenga que ser su poder blando y su poder duro más beneficioso para los convenientemente pasturados por el nuevo líder. Eso de que lo que viene después siempre es mejor que lo que había antes es un principio de dudosa validez. Se trata de una ideología, la ideología decimonónica del progreso. Sirve para orientar la acción, pero no necesariamente coincide con la realidad ni, por tanto, los resultados de la tal acción coinciden con lo que pretendían  los que la promovieron.
Lo que la gente opina en una encuesta solo es eso: opinión de la gente ante un encuestador o respondiendo al teléfono. No es la realidad. Pero no es irrelevante. Véase este mapa del Pew Research Center sobre qué se piensa mayoritariamente en algunos países sobre quién ejerce el liderazgo económico ahora:
Changing views of the U.S.: Favorability down across world, but up in Russia
Si se suman todas las respuestas, la mayoría piensa que es la China. Y, en general, la tendencia a pensarlo es creciente:


Y volviendo a Trump, este es el "optimismo" mundial:
Su apoyo local tampoco es que sea una exageración, según Gallup



lunes, 17 de julio de 2017

Estar informado

Fair recoge dos casos y los documenta ampliamente. Uno, la cobertura que se da al ataque a dos soldados israelíes en Jerusalén es muy superior (se basa en los medios de referencia estadounidenses) frente a la crisis humanitaria en Gaza, prácticamente silenciada. Y dos, la crítica que merecen las detenciones de manifestantes en Rusia comparada con el silencio que reciben ese mismo tipo de detenciones en los Estados Unidos.
Pasa en las mejores familias. Ya se sabe: accedes a un medio y ya sabes lo que es "estar informado".

domingo, 16 de julio de 2017

Al civil desconocido

Dos bases de datos sobre las muertes acaecidas en dos contextos muy diferentes: la II Guerra Mundial, que ya terminó, y la todavía existente guerra de Irak (datos hasta hace pocos días).
En la primera, resulta curioso que los datos sobre algunos países (el Japón, por ejemplo) no distingan entre civiles y militares. En los casos en que se distingue: la desproporción, en algunos países, de muertes civiles y militares (más civiles que militares en la China y más militares que civiles en la URSS). En la segunda, la de Irak, no hay duda: mueren más civiles que militares, en esa tendencia que parece general de que las guerras no son un ejército frente a un ejército sino unos ejércitos contra la gente. 
La base de datos sobre Irak (tiene mucha más información interactiva) incluye este curioso gráfico sobre las muertes de civiles causadas por la violencia (obvio: no se incluyen otras muertes que pueden tener relación con la guerra).
Está bien que haya monumentos al "soldado desconocido". Pero algo que habrá que hacer en lo que se refiere al "civil desconocido".