viernes, 3 de diciembre de 2021

Liberalistas

 Cuando aún conducía/manejaba coche/carro, viajé desde Alicante al Cabo Norte procurando pasar por el mayor número de países posible (era una broma con mis hijos lo de cruzar fronteras). En otra ocasión, di la vuelta a Sicilia y regresé a Roma en moto (yo iba de copiloto). Pude ver muchos estilos de manejarse en la vía pública con una máquina en las manos. Desde el más escrupuloso sentido de obediencia a las reglas de la conducción segura hasta auténticos caos o fantásticas violaciones de las normas de tráfico. Tal vez la más curiosa fue en Nápoles. Llegué en autobús turístico que aparcó justo bajo la señal de prohibido detenerse. Las leyes y normas se cumplían más o menos, pero nadie dudaba de la necesidad de un mínimo de ordenación del movimiento de las máquinas con el fin de evitar choques y accidentes que, evidentemente, se producían, pero menos accidentes había y se conducía con más tranquilidad donde más se cumplían las normas (por ejemplo, sobre la velocidad máxima permitida). A nadie se le ocurría hablar de la libertad del conductor para hacer lo que le viniera en gana, aunque algunos sí que se saltaban a la torera las reglamentaciones.

¿Que a qué viene esto? Pues a la cuestión de la vacuna, en particular ante la nueva variante. Se discute sobre la libertad de vacunarse. Es el individuo el que manda y las normas para evitar males mayores son rechazadas en aras de un tipo particular de liberalismo/anárquico. Eso no quita para que haya diferencias entre países a la hora de tomar decisiones públicas al respecto (obligación, premio-castigo, consejo paternal, propaganda). Cierto que vacunarse no proporciona certezas, sino probabilidades. Pero no hacerlo cambia el sentido de esas probabilidades y tiene efectos sobre otras personas vacunadas o no.

Entiendo, pues, el argumento libertario de los que rechazan vacunarse, aunque no lo comparta (vacunado estoy). Pero me costaría aceptar que las nomas de tráfico son el efecto de una conspiración del poder para tenernos más controlados. Es el argumento que he escuchado en boca de una querida amiga, casi atribuyendo a esa especie de cosmocracia un poder absoluto puesto en práctica con la pandemia. Y no, el poder mundial es humano, demasiado humano. No es divino: omnipotente, omnisciente y omnipresente.

Así que no vacunarse es como saltarse las normas de tráfico: aumenta la probabilidad de producir víctimas tanto del que no se vacuna como de los demás. Parece más que probable que, además, el virus pueda producir variantes más peligrosas que la Delta o la Omicron cuando los que no se vacunan no es porque no quieran sino porque no tienen acceso a las vacunas. Los parias de la tierra, vamos.

Y una diferencia: nadie dice que desconfía de las normas de tráfico, y sí quienes desconfían de la vacuna. Los hay, como ya he citado, quienes llegan a decir que lo que es mortal es la vacuna. La que faltaba.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Sentirse seguro

 Con media docena de variables, Gallup construye un indicador de seguridad ciudadana que incluye confianza en la policía local, miedo a salir por la noche y cosas por el estilo. Este es su mundo, máximo de 94 y mínimo con 53.


Y estos son los países que obtienen un índice más elevado: Noruega, claro, pero también los Emiratos y la China por encima de Suiza, Finlandia e Islandia. Los Estados Unidos y España empatan a 87. Y también los que obtienen las puntuaciones más bajas: subrayo Venezuela, el Perú y Sudáfrica.


Algunos países empeoran, como Bolivia, por ejemplo, en lo que respecta a confianza en la policía (quizás recuerdan lo sucedido en el cambio de gobierno con Jeanine Áñez). Su índice es de 63. En todo caso, es una versión curiosa del estado de ánimo de los encuestados. 

Desorden mundial

Un mundo ordenado es el que tiene a sus integrantes organizados como en un organigrama: una cabeza. unos seguidores, unos seguidores de los seguidores y así hasta el final. Puede aceptar algunos que van por libre, pero tienen que ser pequeños e irrelevantes. Un mundo algo menos ordenado es el que, siguiendo la metáfora del organigrama, tiene dos cabezas que se disputan a los que deben ser sus respectivos seguidores. Algo de conflicto, algo de riesgo de violencia en su Guerra Fría, sobre todo entre seguidores de uno contra seguidores del otro y ambos apoyados por sus superiores. Son guerras "de baja intensidad". El mundo de Orwell en 1984 ya no es tan ordenado: tres cabezas continuamente aliándose dos contra uno en acuerdos cambiantes. En cualquier caso, un mundo más inestable, que es lo contrario de ordenado.
La segunda versión (China vs USA) parece que ha dado paso a la tercera (China vs USA vs Rusia) con una Unión Europea dubitativa sobre su posible jefe, aunque parece inclinarse por USA (o contra la China). Pero hay más posibilidades y son las que comenta el último The Economist que me ha llegado a tiempo. Se trataría de un mundo multipolar en el que potencias menores aumentan su presencia e influencia 
In a multipolar world, the influence of medium-sized powers will surely grow. Many will be benign: think of Japan, Germany or Canada. But as the constraints on midsized malefactors slip, expect more trouble, too. 
La razón, supone, es la retirada de los Estados Unidos, en cuyo caso no solo la China y Rusia se proyectan con más fuerza en la escena internacional, sino que otras potencias menores muestran su capacidad de influencia y no necesariamente (dicen) positiva.
As America retreats from the world, middle-sized powers are throwing their weight around more. No one is surprised that China and Russia project hard power abroad. What is new is that smaller menaces like Belarus, Cuba, Egypt, Iran, Pakistan, Turkey and Saudi Arabia are doing so more brazenly than at any point in recent history. 
En otros párrafos del artículo también incluyen a los Emiratos en este nuevo escenario. Los viejos esquemas ya no sirven. Miren, si no, el caso de Venezuela:
Under President Nicolás Maduro, its economy has collapsed by 75%. Yet his awful regime survives, with the help of two medium-sized malefactors (Cuba and Iran), and two large ones (Russia and China).

No se extrañe de que Biden invite a Guaidó a un encuentro internacional, "cumbre por la democracia".

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Qué hacer

 Boris Johnson aconseja mantener las reuniones festivas navideñas y de fin de año. 

El domingo almorcé con 28 familiares en un hotel (dos mesas, eso sí). Dos de los asistentes son negacionistas y así lo reconocieron, con un "sostenella y no enmendalla", cuando se les comentó algo que conocen muy bien: la teoría de la probabilidad aplicada en su caso a las vacunas.

La hija ha aconsejado a sus padres que no reciban la tercera dosis de la vacuna que dice que es mortal y que forma parte de un plan del gobierno para reducir el número de mayores de 60 años y, supongo, para ahorrarse el pago de algunas pensiones. Pasa en las mejores familias. Los países que acentúan la obligatoriedad deben de pensar en otra cosa.

Un amigo me invita a ir a su ciudad para ver una exposición que se clausura a fin de mes y que, ciertamente, es interesante. Tendría que ir y volver en tren. Un tercer amigo se niega a hacer un viaje desde otra ciudad. Omicron, dice. No se trata de viajar al extranjero, pero...

Hosteleros insumisos de la provincia en la que vivo se niegan a pedir el "pasaporte covid" para acceder a sus instalaciones. Así es: Money makes the world go around. Pero puede ser que no sea este el único motivo

Empresa farmacéutica productoras de vacunas está buscando medios para impedir que empleados "chivatos" cuenten los fraudes cometidos por la empresa en la que trabajan. Y más indicadores del motor del capitalismo: la acumulación incesante de capital.

La "variante sudafricana" no es sudafricana, como la "gripe española" de hace un siglo no fue española. Comprensible que haya voces en Sudáfrica que se quejan de que ese adjetivo se convierta en motivo para controlar viajes. No es lo mismo que lo del "virus chino", pero sí que hay un apresuramiento en adjudicar el origen a un determinado sitio. Posiblemente, no se originó allí, pero sí fue descubierta allí. Que no es lo mismo. Pero hay quien la llama Omicron en el titular y "sudafricana" en el texto.

Dos textos que me acaban entrar desde El País

Las restricciones llegan antes que los datos: así se explica la crisis mundial por la variante ómicron. Los países responden con medidas a la amenaza de la nueva forma del virus sobre cuyo alcance la ciencia aún no dispone de pruebas sólidas.

 Los expertos cuestionan la eficacia del pasaporte covid contra la sexta ola. Ocho autonomías imponen el certificado para entrar en locales públicos, algo que no ha demostrado efectividad, según un informe de la Ponencia de Alertas.

lunes, 29 de noviembre de 2021

A seguir

 Hace unos días Global Times publicaba una noticia esperanzadora. La relación entre Hong Kong y la China continental (mainland) se suavizaba y se abría la comunicación entre ambas entidades. En Hong Kong hay un movimiento que, desde Beijing, se considera separatista y desde Hong Kong se considera nacionalista. Los primeros dan por segura la unidad de la nación y los segundos dan por segura su actual situación, mezcla de autonomía e independencia. 

No vendrá mal recordar que la dialéctica llegó a Occidente de manos de los misioneros jesuitas en la China, que contaron al judío Spinoza la curiosa idea del Tao (yin y yang oponiéndose, pero llevando cada cual, en su interior, la semilla de su contrario y así indefinidamente). Se la pasaron a Hegel, que se la pasó a Marx en términos ya deteriorados respecto a su origen ya que, en contra del Tao eterno, ellos creían en un "fin de la historia". No hay tal, el Camino (Tao) es eterno.

El taoísmo (que no es una religión con dioses -tampoco los tienen el confucianismo o el budismo-) parte del supuesto de que todo funciona como una "coincidentia oppositorum", pero no en los términos dicotómicos que encantan a los ""civilizados" occidentales, sino en términos a la vez opuestos y complementarios. Las dos cosas son verdaderas a la vez, al tiempo que se enfrentan entre sí. Capitalismo/socialismo con características chinas, no "capitalismo frente a comunismo" como en la anterior Guerra Fría.

No se crea, por esto, que estamos en el reino de la abstracción. El mismo periódico comenta el interés chino por las elecciones en Honduras, que pueden significar un reconocimiento de la China por parte de una presidenta Castro, a costa del reconocimiento de Taiwán como estado independiente. Ya solo queda una docena de países que apoyan las pretensiones idependentistas taiwanesas contra las pretensiones unionistas pekinesas.
(Corrección: Matteo Ricci fue el iniciador de este intercambio entre dos culturas y Joaquín Bouvet el que transmitió a Leibnitz la lógica binaria del I Ching (o Libro de las Mutaciones) que influyó tanto en Lao Tsu como en Confucio. La idea no había estado ausente en Europa: Plotino, Scoto Eriúgena, Bruno, Cusano (“coincidentia oppositorum”), Vico, Spinoza... que tal vez los jesuitas, como buenos escolásticos, no conocían bien (a no ser como “adversarii”) y por eso la fascinación con lo que encontraron de forma tan habitual en la China. Rectificar no es de sabios, sino de equivocados. El impensable que nunca se equivoca es otra cuestión.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Otra de arena

 

No tiene por qué entenderlo. Está en coreano. Es la foto, proporcionada por los Estados Unidos o, mejor, por su servicio de espionaje, que preocupa al periódico de Corea del Sur. Por lo visto, prueba que Corea del Norte sigue con su proyecto de ampliar sus capacidades nucleares.
Ahí le duele. Hace años creía que veríamos la unificación de la Corea dividida y, de hecho, había movidas en tal dirección, pero la cosa se acabó. Las espirales, en los conflictos, no suelen terminar bien. De momento, amenazas. Y el conflicto USA-China serpenteando por debajo (o por arriba). De hecho, desde los Estados Unidos se expresa preocupación por el auge nuclear de la China mientras muestra su apoyo a Corea del Sur frente al apoyo que la China muestra hacia Corea del Norte.
En la misma línea de predicciones, también creí que Cataluña sería independiente y puse fecha: 2020. Lo publiqué también  en 1996. No se fíe, pues.

sábado, 27 de noviembre de 2021

La culpa la tuvo el otro

 Murieron 27 personas en el Canal de la Mancha (British Chanel) y los presidentes francés y británico se intercambian acusaciones de culpabilidad, pero cada cual tiene que cargar con su parte, Macron o Johnson, aunque ambos intentan sacar partido politizando el suceso y todos reconocen lo terrible de la tragedia. Politics as usual. En ese orden: primero, acusar al otro; después, arrimar el ascua a su sardina; y finalmente, solo finalmente, hablar de los muertos por culpa de...¿el sistema? ¿la desigualdad? ¿la ambición? ¿la desesperación?