miércoles, 17 de agosto de 2022

Inocentes

 Así se llama la plaza de Florencia (Innocenti) donde pueden verse los buzones que se usaban para abandonar hijos no deseados en una casa de acogida. Queda como recuerdo turístico en tan hermosa plaza. 

En el sur de Badajoz, España, he visto, junto a las puertas de un convento, un buzón semejante que también puede usarse como torno. Supongo que ahora ya no se usa para tal propósito y queda para comunicaciones con las monjas de clausura. 

Ahora veo que en los Estados Unidos se está encontrando esa solución para no recurrir a la inhumana solución del infanticidio para hijos no queridos. 


La distancia más larga, en tiempo y espacio, para llegar al mismo punto. Wayra apamusqa.

martes, 16 de agosto de 2022

Las guerras matan

 Tendría que ser una obviedad: las guerras consisten en eso, en matar a gente y cada vez más civiles que soldados. Un par de casos van más allá: los estudios sobre los efectos secundarios letales (para la población civil, con mucha más razón) de las crisis económicas (en particular la del abastecimiento). Ya me he referido a eso. Pero ahora se trata de las guerras entre superpotencias que podrían producir centenares de millones (millardos, billions en inglés) de muertos también por esos efectos secundarios. Siendo nucleares, tendríamos, de nuevo, la posibilidad de MAD (Destrucción Mutua Asegurada, "loco" en inglés).

Tendría que ser tarea prioritaria no tanto descubrir quién es el culpable de este lío (una vez montado, tanto da quién lo inició y por qué y qué etiqueta se le pone -discutir sobre esto último ya es extrema pérdida de tiempo-). 

La tarea prioritaria tendría que ser descubrir medios de evitar esos enfrentamientos que se inician para resolver aparentes o reales conflictos entre las partes que tienen objetivos incompatibles entre sí. 

No soy quién para proponer algunos medios. Encima, todos los que se me ocurren son de muy, pero que muy escasa probabilidad, visto el caso que se les hace aunque muchas de ellas tengan detrás sesudos autores y años de rodaje en las imprentas, no en las prácticas. Serían, así, a vuelapluma, sobre política (Naciones Unidas), cultura (necesidades básicas, Buen Vivir en el sentido andino, cultura de paz), economía (posdesarrollo) y si, de paso, hubiera algo de desarme (o por lo menos, contentarse con la barbaridad que ya hay), pues mejor que mejor. 

Sigo pensando en mis nietas.

lunes, 15 de agosto de 2022

Muy bien dicho

Y bien explicado. Viene en El País, periódico que fue progresista, pero no sé si se deja leer por los no suscritos (yo lo estoy a través de mi antigua universidad). El titular en primera página es claro: "Las plagas globales azotan un mundo desunido". Global que exigiría una acción conjunta como reconocen algunos, desunido porque en la mejor de las hipótesis se trataría de "pensar globalmente, actuar localmente". Hipótesis que choca con la cruda realidad de "pensar localmente, actuar localmente" y, encima, como citaba ayer, con serios defectos en ese "actuar localmente", es decir, con exceso de politiquería local.

En página 2 se vuelve a titular: "las plagas globales arrodillan a un mundo incapaz de afrontarlas unido". La crisis climática (no nos pongamos a discutir si es crisis o cambio -"les paroles seules comptent; le reste es bavardage" que diría Ionesco), epidemias y pandemias, comercio, inseguridad (¿estanflación?), guerras con efectos mundiales que se añaden a las numerosas guerras sin tales defectos visibles, riesgos nucleares militares y civiles, auge de los autoritarismos en países centrales o semi-centrales y demás intranscendencias como que una crisis económica pueda producir más muertes que 20 años de guerra.

Efectivamente, el mundo no solo es incapaz de afrontarlas unido, sino que algunos de sus actores importantes (gobiernos, empresas, oligarcas varios no solo rusos) se empeñan en actuar en términos de sus intereses locales/grupales/individuales y lo hacen desde un inmediatismo todavía más visible. 

No hay novedad, señora Baronesa. Las grandes potencias siguen pensando localmente y actuando globalmente, pero para resolver sus cuestiones locales, no para resolver los problemas globales.

domingo, 14 de agosto de 2022

Tareas dominicales

Primera tarea: leer el viejo texto de Huntington sobre el choque de las civilizaciones y ver si todavía está vigente. Mi respuesta es NO, pero sabiendo que sí, que hay cosas que están vigentes en aquel post-guerra fría.

Segunda tarea: dar un salto mortal (intelectualmente hablando) y darle un vistazo a este  otro que dice en castellano, a propósito de la fragilidad de las democracias, que

los políticos están a lo suyo, la pequeña política, y todo sirve para satisfacer sus ambiciones personales o de partido

¿Son tan frágiles? Yo creo que SÍ 

Tercera tarea: como es muy probable que el salto parezca excesivo, y el aterrizaje sea algo extremo, algo de higiene mental no vendrá mal (también en castellano). Va de falacias y se trata de ver en qué medida se aplican a las dos anteriores y a mis rápidas respuestas.

Si estuviera en clase, lo propondría a mis estudiantes. Por suerte ya no lo estoy ni estaré. Y no lo echo de menos.

Esto no es todo

Es innegable que la pandemia ha tenido y tiene efectos en la política o, por lo menos, en el modo con que los ciudadanos ven a sus políticos y a sus respectivas sociedades. Estos son los datos de algunos países, según el Pew Research Center
El trabajo sigue. Véase, si no, las opiniones sobre el futuro de los niños (mis nietas, en mi caso)

Mi resumen: aumenta la tónica del pesimismo, el descontento y la desconfianza hacias las clases políticas. Con diferencias locales, por supuesto. Pero véase qué puesto ocupan los países que más peso tienen en la opinión publicada. Y téngase en cuenta que son muchos los países en los que no se ha hecho la encuesta.

sábado, 13 de agosto de 2022

Depende

 Hoy ha tocado en mi pueblo una temperatura paticularmente alta que, acompañada de la inconveniente humedad, hace que la sensación térmica haya sido la conversación que he tenido en tiendas y encuentros con amigos por la calle. Ahora toca escanderme en el semisótano con el ventilador en funcionamiento.

La cosa no pasaría de ahí si no fuera por este artículo que muestra cómo los medios reaccionan según el lugar en que suceda algo. Y se refiere, sobre todo, a la ola de calor, no la de mi pueblo, sino a la  ola "global" que, inmediatamente, el artículo hace ver la falta de perspectiva: "global" quiere decir "occidental" en la mejor de las hipótesis, siendo lo más frecuente, en los medios estadounidenses que ahí se citan, que signifique "Estados Unidos" o, en la mejor de las hipótesis, con el Reino Unido. Ya se sabe, la "special relationship". Sí, sí, algo han dicho esos medios sobre España (uff), Italia o Francia. Pero muy poco se ha dicho sobre la India o la China y, lo que se ha dicho, explican, tiene más que ver con el interés por la noticia local que por el interés del problema que se plantea.

Por supuesto, la ola de calor no afecta "tanto" a los países que están en pleno invierno, los países del hemisferio Sur. Si hay un problema derivado de un pequeño aumento adicional de las temperaturas, es boreal, no austral. De todos modos, no vendrá mal echar un vistazo al Antártico.

Total, no hay modo de sacar conclusiones planetarias si se parte de estos reportajes que el artículo recoge y compara. Se incluye la cuestión de los incendios. Y se excluye lo que se da por supuesto: el cambio climático.

No todo es "según el color del cristal con que se mira", sea éste local o ideológico. El hecho incontrovertible es que hoy toca calor aquí y que quizás ni se me ocurra caminar hasta la piscina. Estoy bien en el semisótano.

viernes, 12 de agosto de 2022

Tiempos nuevos

 Era la revista soviética a la que estuve subscrito, junto con una japonesa y una estadounidense. Viejos tiempos. Ahora, cambiando las fuentes, lo que sale, de vez en cuando (ayer sin ir más lejos y también hoy ), es algo más: no son tiempos nuevos, sino tiempos diferentes. Es un Mundo Nuevo, un nuevo sistema mundial, muy desequilibrado hasta el punto de que un pequeño cambio puede alterar totalmente el sistema hasta hacerlo irreconocible, como irreconocible es la época en que la monarquía española controlaba el mundo o cuando "Britannia ruled the waves". 

Es como el agua que va aumentando de temperatura hasta que un solo grado adicional hace que el agua cambie sustancialmente y rompa a hervir. Rompa, nótese. Ese grado de temperatura adicional puede ser cualquier cosa, comenzando por una mayor y renovada unión Chino-Rusa bajo Beijing, no bajo Moscú. O el cambiante conflicto China-USA, "peligrosa nueva era de hostilidad" dice The Economist.

Mi metáfora favorita es esta: un resorte

Tenemos dos extremos cuya distancia mutua puede aumentar o reducirse. Lo ideal es que esté estable, para lo cual hay que aplicar una determinada fuerza sobre los extremos y que ésta sea constante. Como eso es difícil, lo habitual es que haya diversas posibilidades: ciclos de separación-acercamientos, saltos inesperados tanto en un sentido como en el otro, aplicación de uno de los extremos mientras el contrario se mantiene fijo, uso de lubrificantes, aportación de nuevas técnicas entre los diferentes aros que componen el resorte y lo que usted quiera imaginar y que se parezca a cómo funciona el sistema mundial, quién se beneficia, quién pierde y quién, pase lo que pase, seguirá igual. Pero hay una posibilidad particular y es que una separación excesiva entre los extremos rompa el resorte. Ese sistema mundial se acaba, es sustituido por otro o los fragmentos adquieren una dinámica propia.
Esta ruptura es lo que sí serían tiempos nuevos. Si se quiere tener una perspectiva local-personal de lo que fue el paso de la hegemonía inglesa a la estadounidense, puede leerse esta narración de la vida y obras de un "barón del estaño" en Bolivia en torno a la II Guerra Mundial y sus rupturas.
Chi vivrà, vedrà. O igual no pasa nada y seguimos en estas.
(Nota: lo nuevo no es necesariamente mejor que lo anterior como dicen los progresistas, ni es necesariamente peor como dicen los nostálgicos -cualquiera tiempo pasado, fue mejor-)