domingo, 22 de septiembre de 2019

Cuarenta años son nada

Pero son los que llevamos del siglo XXI. Los siglos son una convención (los viejos del lugar recordarán las discusiones bizantinas sobre cuándo comenzaba "oficialmente" el siglo XXI: ¿el 2000? ¿el 2001?), pero sí se pueden ver determinadas características que hacen que una época se distinga de otra, debido a hechos particulares que inician el "siglo" o que lo clausuran. Eric Hobsbawm escribió sobre "el corto siglo XX" (1914-1991). Wallerstein y Hopkins hablaron de 1945-2015.. Para otros, el siglo XXI comenzó antes, hace 40 años, cuando se producen hechos en Irán, Arabia Saudí, Afganistán, Gran Bretaña, los Estados Unidos y la China que siguen marcando la actualidad.
Los españoles recordarán los "cuarenta años" de franquismo y los "cuarenta" que llevan de democracia. No es una ley histórica, por supuesto (tal vez existan, pero esta no lo es y, si existiera, no sería tan respetuosa con los años terminados en cero, que es también otra convención, la de esta numeración de los años, diferente a la musulmana o a la china o la judía).
En todo caso, sí está claro que los hechos (y tal vez algunos más) que el artículo enumera  que sucedieron hace 40 años siguen influyendo en el sistema mundial.
Por añadir posibilidades, autores de reconocido prestigio como Wallerstein hablarían no de 1979, sino de 1968, como año de una revolución en dicho sistema.
Total, que intentamos introducir algo de orden en un conjunto caótico. De alguna forma, conocer es ordenar... provisionalmente.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Bancos con problemas

Sucede, que yo encuentre, con bancos alemanes y su fiabilidad y con directivos y empleados de bancos ingleses y alemanes acusados de delitos que tienen que ver con su trabajo. Las cifras de los robos y fraudes de estos últimos son espectaculares, por lo menos para un pensionista como yo. En los Estados Unidos hay dudas sobre su capacidad y también alguno está siendo investigado. En las Españas, problemas de liquidez y caída de beneficios.
Es un conjunto muy heterogéneo (he renunciado a seguir buscando), pero me indica que algo no marcha bien con los bancos, otrora reyes y señores, pero también otrora causantes de profundas crisis en el sistema económico mundial (Lehman Brothers, recuérdese: no estaba solo).
Tal vez no tenga mucho que ver, pero este gráfico me da qué pensar. Está tomado de un artículo de Estudios de Política Exterior que comienza haciendo una referencia a la crisis iniciada en 2008 y aún no finalizada (Los datos se refieren a Europa):

viernes, 20 de septiembre de 2019

Clasismo con los inmigrantes

Ya comenté el clasismo de la Naturaleza con las Bahamas y en otros países. Y el clasismo del turismo. Pero éste con los inmigrantes es extremo e incluye a las Bahamas (y a las Españas, Andorra, Mónaco, Bulgaria, Portugal, Grecia o Hungría entre otros). Si usted es rico y hace la inversión correspondiente y del monto correspondiente, usted tendrá "papeles". Si no, ya sabe lo que le espera. Si es rico, llegará en avión con todos los honores; si es pobre, llegará en patera o en barco salvavidas o se morirá en el Mediterráneo. En todo caso, de "papeles", nada.
Evidente: los ricos no ponen en peligro nuestros valores y costumbres.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Desconfiar de mi encuesta

El País, diario de Madrid, publica esto hoy en su edición digital (no he visto la edición en papel, supongo que, por lo menos, no tendrá tantos colorines). Se trata de las diversas encuestas electorales llevadas a cabo en España antes y después de las elecciones pasadas, las del 28 de abril. Son los puntos a partir de los cuales extraen un promedio.
Algunas lecciones. Primera (válida para otros países cuyas encuestas electorales sigo), no tiene mucho sentido, viendo la dispersión de las diferentes encuestas, tomar como "fuente de verdad" una determinada encuesta y menos si es la que dice lo que a mí me gustaría leer. La metodología cuenta, la muestra, los encuestadores, si por teléfono o directamente, si se ha hecho "cocina" (repartir los que no saben o no contestan entre las restantes opciones según criterios que han funcionado -es un decir- otras veces) y si el periódico ha hecho su particular "lifting" para evitar que un dato le estropee una buena historia.
Segunda, en todo caso, saber que la encuesta pretende (otra cosa es que lo consiga, vista la dispersión de resultados) hacer una "fotografía" estática de la situación en la que se hace la encuesta. No es una predicción. Es un "qué sucedería si los votantes acabasen votando como dicen ahora". Pero como es evidente que los votantes cambian con el tiempo...
Tercera, las tendencias son más significativas. Y estas tendencias de los promedios tienen su interés, pero también pueden cambiar, como se ve que cambiaron en torno a enero. Imaginen que ese promedio se tomara como predicción de lo que iba a suceder en abril: ¡a tres meses!
Si la abstención favorece a unos o a otros, es materia de opinión. Difícilmente se puede saber. No rechazo la intuición, pero no le doy el valor de constatación.
¿Rechazar las encuestas? Nada de eso. Son materia de reflexión, no fuente de conocimiento, y por eso son importantes. Si es que se reflexiona, claro. No si se utilizan como parte de la propaganda electoral.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Fragmentación polarizada o viceversa

El hecho es que los partidos políticos se multiplican y pueden aparecer en todos los puntos del espectro ideológico con incremento notable en la extrema derecha (FPÖ en Austria, Vox en España, Lega en Italia y así sucesivamente). Después viene la polarización: forman grupos y estos se oponen entre sí, pero sin dejar las oposiciones internas al grupo. La oposición interna en el bloque puede ser resultado de competencia por el voto similar. La oposición entre bloques puede ser resultado de diferencias ideológicas no siempre claras. 
Se fragmentan y después se unen en bloques. Pero también puede verse el proceso como una fragmentación de un bloque previo producida por diferencias menores que se convierten en fundamentales. Son menores porque el bloque se mantiene, son fundamentales porque los miembros del bloque compiten por el voto y encuentran "tibieza", "traición", "errores", "fallos" en sus compañeros de bloque. 
¿Resultado? Multiplicación de procesos electorales como los ha habido en Grecia y Turquía. Hoy se sabrán los resultados de la repetición de elecciones en Israel y todo hace pensar en un empate entre los dos grandes manteniendo la pluralidad de partidos y la dificultad de generar alianzas que lleven a una mayoría que permite un nuevo gobierno. No hace falta ver muchas encuestas para pensar que algo parecido podrá pasar en la repetición de elecciones en España. Los resultados del 28 de abril no llegaban a tanto como lo de Israel, pero está por ver si los del próximo 10 de noviembre sí que llegan. Los expertos se dividen entre los que creen que el aumento de la abstención favorecerá al bloque de la derecha y los que creen que lo hará al de la izquierda, siendo previsibles batallas propagandísticas dentro de cada bloque que ya han comenzado.
Reino Unido, Alemania, Francia, Austria, Holanda, Bélgica e  Italia han tenido gobiernos minoritarios que han tardado mucho en formarse y que a veces incluso han sido muy breves, es decir que han terminado volviendo a las urnas. 
Habrá que ver la abstención en Israel, pero sí se sabe de la ansiedad, cansancio, irritación producida por esa clase política, irritada a su vez porque el electorado no dice lo que cada partido quisiera que dijera. Sigo pensando que esos procesos favorecen a la ultraderecha. Menos mal que la historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Pero no viene mal echar un vistazo a los comienzos del siglo pasado en Europa.
(Añadido el 20: sí que ha habido países en Europa que han tenido cuatro elecciones en cuatro años: Grecia)

martes, 17 de septiembre de 2019

Promover las ideas neoconservadoras

Un artículo muy interesante publicado en Ha'aretz, periódico israelí, sobre cómo han ido avanzando las ideas neoconservadoras alt-right en el Estado de Israel. Modelos como el Tea Party y fondos estadounidenses para promover medios de comunicación del tipo Breitbart y "think tanks" bien financiados por conocidos neoconservadores estadounidenses. Cambiar desde dentro, pues.
Es interesante, además de que todavía no se saben los resultados de las elecciones de hoy, porque da pistas sobre cómo puede funcionar algo parecido en otras latitudes y culturas. Mala barraca. Diez años le doy a que digamos (más bien digan otros -cosas de la demografía-) "es lo que hay".

Si vis pacem

El F-35 puede costar 1,5 billones (trillion para los estadounidenses). Puede pensarse que forma parte del dicho: si quieres la paz, prepárate a la guerra. Y algo que cuesta esa cifra tiene que ser algo que, con su amenaza, evita la guerra. Sea. Pero hay explicaciones alternativas. 
Ese gasto militar forma parte de una política keynesiana, nada neoliberal por cierto. Keynesiana invertida y pervertida, pero keynesiana. Se trata de un modo bien eficiente de inyectar dinero público en el sector privado. Así de sencillo. Y legitimarlo con los argumentos del párrafo anterior. Este keynesianismo también aparece en el gasto militar de "protección" de las fronteras.
You choose.
(Nota: business is business, pero hasta ahí no más. Empresas del Reino Unido -lo cuenta el Financial Times- han estado vendiendo armas -algunas cifras se reconocen- a Arabia Saudita que han sido usadas en su guerra en el Yemen. Ahora el gobierno pide disculpas. Supongo que también a los muertos. En todo caso, no es una "guerra local")