lunes, 23 de abril de 2018

Historia, maestra de la vida

La Historia es muy sufrida, sobe todo cuando se convierte en manual de historia para estudiantes desprevenidos. En ese caso, los datos son convenientemente torturados hasta que confiesan la gloria nacionalista del objeto no de estudio sino de manipulación. Este es un buen ejemplo. Se trata del extracto de un libro estadounidense, traducido ahora al castellano, sobre las cosas que cuentan los manuales de historia estadounidenses a los niños y jóvenes desprevenidos que aprenderán lo que deben aprender sobre sus héroes, hazañas, ideales, aventuras bienintencionadas y, en particular, sobre los enemigos que acechan a la entidad "nación" así construida. 
No hay que irse tan lejos para encontrar estos mitos fundacionales para esa invención reciente que se llaman "naciones". Lo que es una pelea por quién tiene derecho a cultivar una parcela de terreno para su consumo se convierte en una epopeya de una nación contra sus invasores opresores represores. 
Un señor de allende los Pirineos que tiene sus ambiciones propias de aquel tiempo (hacerse dueño de cuantos más territorios mejor, para así aumentar los impuestos que entran en las arcas reales), se convierte en un liberador de la opresión causada por oscuros invasores de otra religión. Jaime I, por supuesto.
Un rey que no sabe ni papa de la lengua mayoritaria en un territorio, se convierte en el hacedor de un imperio que extiende esa lengua. Y si no existe, se inventa, como Guillermo Tell. 
O se ensalza una búsqueda de mercados y se convierte en una recuperación de lo que fue el imperio romano sorteando la verdad profunda: se vogliamo che tutto rimanga comm'è, bisogna cambiare tutto. 
En América Latina resulta curioso el desfase entre la exaltación de Simón Bolívar por parte de los "bolivarianos" del "socialismo del siglo XXI" y la feroz descripción que hace de él un tal Karl Marx.  Pero no es el único caso de manipulación de la historia, en particular la de la Independencia (españoles contra españoles) obviando que los indígenas fueron comparsas tanto de los conquistadores que masacraban a otros indígenas como  de libertadores. 
No me extraña que haya quien diga que la Historia, como disciplina separada y distinta, aparece (inicialmente no en las universidades) como instrumento que coopere con el nacimiento del sentimiento nacional. 
'Patrañas que me contó mi profe'.

domingo, 22 de abril de 2018

Desperdicios

Hace ya años me contaron el cálculo, en toneladas, sobre las tortillas que se echaban a la basura al día en México Distrito Federal, a pocos kilómetros de las comunidades indígenas que estaban infraalimentadas. 
El dato, ahora, es sobre los Estados Unidos: ciento cincuenta mil toneladas al día, lo que se acerca a medio kilo por persona. Al día. No sé si en USA hay hambre, pero sí se sabe que hay pobreza, medida por los dólares diarios que hacen falta para tener una vida decente.
También desde hace años, se sabe que el problema del hambre en el mundo no es tanto de producción sino de distribución. Tal vez los subnutridos hayan disminuido en el mundo hasta ese 10 por ciento de la población total, según el Banco Mundial. Pero, probablemente, al tiempo que aumentaban los alimentos echados a la basura mientras hacen falta en otros sitios. La desigualdad es que tiene esos efectos.

sábado, 21 de abril de 2018

Aprender de los populistas

Ante la aparente ola de populismos de diverso pelaje que se observa en el mundo, hay quien propone una alternativa a la queja y a lamerse las heridas por parte de los partidos tradicionales: aprender de ellos. Y en tres puntos que copio y pego:
to connect to the people you wish to represent by learning about them and winning their trust
Aprender de los que uno pretende representar y ganarse su confianza.  No es fácil. Hay suficientes peleas internas como para dedicar tiempo a los electores potenciales a los que, muchas veces, lo que se hace es espantarlos y, con cierta frecuencia, condenarlos a la abstención (hablo, por supuesto, de países en los que hay más de un partido y que por lo menos dos son competitivos) y también de las aparentes "reglas del juego" de la política contemporánea: todo para el pueblo, pero sin el pueblo; dedicando ímprobos esfuerzos a cuestiones internas mientras los posibles electores o se hastían o dejan de atender.
Segundo:
to use simple, intuitive messaging to signal your goals
No me gusta, pero es evidente que funciona mejor el que resume su propuesta en un mensaje intuitivo (America first, por ejemplo, aunque tenga la historia que tiene) que el que habla de confusos objetivos como el sentido común o el bien común o el interés general.
Y el tercero:
to be bold. In difficult times, people are seeking a transformational vision of the future, not slight improvements
Ser osado en las propuestas. Menos reformismo y más ir a transformaciones profundas.
Claro que estas lecciones son más que discutibles, pero lo que muestran es que quedarse en un rincón criticando a los clasificados como populistas no sirve de mucho. Tal vez vendría bien que los partidos convencionales se preguntaran qué han hecho para producir esta ola mundial. Claro que no han sido "la" causa (habría que añadir: cambios en el empleo, inseguridades económicas y en el trabajo, crisis de la deuda, inquietudes geopolíticas, violencias cotidianas -se incluye el suicidio de jóvenes-, problemas medioambientales y esas cosas), pero... algo han tenido que ver, no lo nieguen. En particular los de la llamada izquierda. Dani Rodrik lo expone aquí.
(Hay más: repensar las relaciones laborales nada menos)

viernes, 20 de abril de 2018

Exiliados en su propio país

Así se describe aquí la situación de algunos judíos en Israel. Primero, la cuestión cuantitativa:
More than two-thirds of Israeli Jews, concentrated in Tel Aviv and on the coastal plain, define themselves as “secular”—wanting buses to run on the Sabbath, for example. But a significant proportion of those people consider themselves “traditional”—perhaps a third of all Jews.
Dos tercios de judíos israelíes "seculares" y un tercio "tradicionales" (Otra cosa son los palestinos israelíes, pero esa es otra historia). En otros contextos que tengo más cercanos como el catalán, la proporción es más estrecha: fifty-fifty, una división social en dos mitades.
Después, la cuestión política que el artículo que cito resume en una frase: 
theocrats in power
Es decir, que gracias a sistemas electorales -inexactos como todos-, alianzas entre partidos para formar gobierno y abstencionismo de sectores sociales significativos, las políticas de su gobierno reflejan más las propuestas de los "traditional" que de los "secular".
Finalmente, las perspectivas de futuro:
But it’s hard to know whether élite satire—or grassroots resistance—is building opposition or just chasing the past.
El uso político de la sátira (tipo Tabarnia en Cataluña) y la resistencia en la base social no está claro que sea capaz de conseguir una oposición estructurada y viable. Y menos si uno de los sectores gana la "guerra cultural" e introduce algunas formas de violencia contra el otro sector.
Mientras, seguirá habiendo judíos que se sientan exiliados en su propio país.

jueves, 19 de abril de 2018

Beneficiosa independencia

En campaña electoral se miente irresponsablemente. Se puede decir, por ejemplo, que si se produce la independencia, todo irá mejor. La literatura del orgullo nacional, da paso a la aritmética del coste-beneficio económico y economicista y se explica, con el aval de prestigiosos economistas anglófonos, que el beneficio económico de la independencia será incuestionable.
Luego viene el tío paco con las rebajas, cuando se descubre que incluso aquella aritmética era literatura y aparecen algunos políticos que reconocen haber mentido, pero es que esas son las reglas del juego: mentir para ganar.
Me estoy refiriendo al Brexit y me podría referir a otras propuestas secesionistas como la catalana. La cuestión a adivinar no es si la independencia será beneficiosa o no, sino qué sucederá con las distintas modalidades de la separación (bajo acuerdo, de malos modos, unilateral, sin do-ut-des etc.). Ahora la rebaja, para el Reino Unido es algo parecido a esto que publica The Guardian
Dos modelos con los que compararse (Noruega y Canadá), sin acuerdo y según lo que prefiere ahora el gobierno May. Obvio: hay más opciones, pero es suficiente como para ver de qué iban aquellas promesas de UHIP y Nigel Farage.
En todo caso, con estos datos, se ve que el coste de algunos modelos podría ser asumible, pero no el de otras posibilidades. Sin embargo, la literatura del orgullo nacional ("I want my country back") no da pie a muchos análisis concretos de escenarios concretos. Nebulosos, más bien. Y ya hay quien explica que el proyecto del Brexit ha sido un fracaso total.
(Añadido el 20: titular de The Guardian de hoy
Brexit divorce bill will surpass £39bn, warns Whitehall watchdog
La factura del divorcio es abultada. 39 millardos de libras, si no me equivoco -esos billion no son, ciertamente, billones, pero no significaban lo mismo en USA que en UK-.
En plan paranoide, no me extrañaría que hubiese en marcha una campaña para dar marcha atrás. Para el Brexit, claro)

miércoles, 18 de abril de 2018

(Des)orden público

Me interesa lo que tienen en común, aun sabiendo lo mucho que los diferencia. Me refiero a lo que fue la “kale borroka” y ahora son los CDR catalanes. Pero también los llamados “antisistema” como los que saltaron a la calle en Lavapiés y aquellos para los que no encuentro un nombre y son los hinchas de un equipo de fútbol (otros los llaman “radicales” o “ultras”) que llegan a los encuentros provistos de instrumentos que van de las bengalas a las navajas. Lo que tienen en común son esos actos de refriega callejera, tanto si están enfrentados a grupos semejantes, pero de “tendencia” distinta (o de equipo contrario), o solo lo están con las llamadas “fuerzas del orden” (algo desordenadas a veces, todo hay que decirlo).
Ante todo, parecen ser miembros de organizaciones, pero su comportamiento no es común a todos los miembros de las mismas, cosa evidente en el caso del fútbol, pero que conviene tener en cuenta en los restantes grupos: el problema no se agota en ellos ni lo que ellos hagan puede aplicarse al conjunto de la organización (al club de fútbol, por ejemplo). En general, se han unido por una afición, ideología, gusto, tendencia y sus combinaciones y esa unión ha sido bastante más que el mero compartir un carnet o una etiqueta. Para pasar de lo privado a la manifestación en la calle hace falta algún tipo de conexión, cosa que ahora las redes sociales cumplen de manera magistral. Pero también los medios convencionales.
Algunos salen ya a practicar ese tipo particular de violencia de ruptura de lunas, quema de contenedores, interrupción de tráfico y demás. Otros evolucionan hasta llegar a tales comportamientos. Y eso es lo que los hace semejantes, para lo cual no vendrá mal recordar qué suele suceder cuando el individuo se sumerge en la masa. No es un tema nuevo y hasta Freud dedicó un sugestivo ensayo (Psicología de masas y análisis del Yo), de escasa base empírica, pero muy útil para entender qué sucede.
Freud hacía una curiosa analogía entre la masa y el ejército, entre ese respectivo aparente desorden sin jefes y ese aparente orden jerárquico. En primer lugar, la creación de lazos afectivos entre los participantes (“y en la calle, codo a codo, somos muchos más que dos”, que decía una vieja canción) y, en segundo lugar (aunque Freud lo ponía en primer lugar), la creación de lazos igualmente afectivos con el Líder, la Verdad, o el Enemigo, de modo que, si se pierde el contacto, digamos que con el mando, la desbandada es más que probable.
Autores antes que él (y posteriores) han levantado acta de que se trata de actos “presentistas” que se agotan en sí mismos: no son un medio para lograr un fin, sino una mera y pura expresión de sentimientos, frustraciones, rencores, anhelos, ideales y hasta de buenas intenciones, pero con un elemento en común: la reducción de la racionalidad y el aumento de la emocionalidad. Después de la “manifa” hay como una “tristitia post coitum” que se explica, precisamente, por esa liberación de pulsiones y tensiones personales, pero personales compartidas y vividas precisamente como compartidas. Hay un por qué, pero no necesariamente un para qué, más allá de creencias más o menos míticas sobre el papel de la calle y el impacto que tiene una mayor o menor convocatoria (las discrepancias en cuanto el número de participantes si se hace caso a unos o a otros, policía y manifestantes, son, por lo general, divertidas).
Un efecto que parece inevitable es el carácter manipulable de estas expresiones colectivas. Puede haber (y parece que, de hecho, hay) quien juega a mover el asunto en una dirección u otra. Los agitadores, digamos. Además, podrían considerarse los que hayan podido estar, por detrás o “desde arriba”, promoviendo el evento. Desde fuera. Pero lo importante, creo, es el papel de la violencia. Por un lado, porque une todavía más al grupo. Violencia física o simple violencia simbólica (un niño que asistió recientemente a una de esas manifestaciones volvió a casa muy contento porque nunca había escuchado tantas palabrotas). Descarga de agresividad que, para realzarlo, pasa a un segundo nivel si el grupo es agredido (como digo, por otro contrario o por las fuerzas del orden). Ser, a su vez, agredido afirma todavía más la solidaridad mecánica entre los miembros de esa masa mientras el contagio de reacción física ante los agresores refuerza, una vez convertidos en agredidos, su carácter agresor.
Desconfíe, pues, de las simplificaciones.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Una descripción de los CDR catalanes negando su carácter violento o reduciéndolo a hechos puntuales y dispersos, aquí. Posición contraria aquí y contraria a ésta, aquí. ¿Sin líderes, pero con objetivos? No lo tengo tan claro)

Preguntas sobre lo de Siria

Para los que creen que ya lo tienen todo claro (en la hipótesis de que un asunto distinto y distante les haya ocupado), aquí va una ristra de preguntas, algunas todavía no contestadas. Una pareja en castellano, aquí y aquí , y, para no ser menos, una inglés aquí. El conjunto de preguntas (no todas válidas, por definición) ya es una respuesta. ¿Clarificadora? Pruebe.
Después, puede elegir, en plan narrativo y con opiniones contrapuestas, algo en francés aquí.
Finalmente, algo, en inglés, de Robert Fisk on the spot, en Duma y en primera persona. Por parte de los "sospechosos habituales", aquí y en castellano.