viernes, 31 de marzo de 2017

Falsa neolengua

Véase este titular:
Como ya ha sucedido otras veces, desde el Mil novecientos ochenta y cuatro de Orwell a nuestros días, pasando por aquellas sustituciones franquistas del 1º de Mayo que se convertían en Fiesta de San José Artesano (no "obrero", faltaría más), este titular recuerda esos usos de la neolengua que consiste en dar nombres biensonantes (como "pueblos jóvenes" ) a situaciones malsonantes (como "barriadas de inmigrantes empobrecidos"). Me refiero a lo que hizo una vieja Junta en el viejo Perú.
Pero volvamos al orwelliano titular en el que el "partido interior" prohíbe a los funcionarios del "partido exterior" que utilicen palabras malsonantes como "cambio climático", cosa que se hace por seguir los dictados del Gran Hermano, fautor del ingsoc. ¿De acuerdo? Pues no mucho.
Si se lee el artículo completo se verá que se trata de un  "dicen que han dicho que parece que sí" que se utiliza para denigrar al gobierno de los Estados Unidos, denigrable por otros motivos, pero no por este, que no acaba de tener base empírica o, por lo menos, confirmación creíble. 
Poca gente lee los periódicos y, de los que los leen, muchos solo leen los titulares (excepto las páginas que les interesan, sean deportes, delitos o ecos de sociedad). La opinión del periódico (respetable como todas) se expresa legítimamente en sus editoriales. Para eso están y por eso casi nunca los leo. Lo que ya no es de recibo es que se exprese a través de los titulares, comparta o no su punto de vista.
Item más: si se comparan los titulares de hoy de El País (Madrid) que aparecen en su edición en papel con los de la edición digital, se entenderá lo que quiero decir y es, sencillamente, que hay que tener cuidado con los titulares: no siempre informan, sino que, a veces, opinan de tapadillo.

Cuestión de comillas

Tienen características semejantes: ambos recorren un largo viaje para perpetrar su asesinato, ambos lo hacen con la determinación de matar a cuantas más personas, mejor , aunque uno mata a muchas e indiscriminadas y el otro solo consigue matar a una del tipo que andaba buscando, ambos son detenidos convictos y confesos y tal vez haya algún elemento común más. La diferencia, además de que uno actuó en Nueva York y el otro en Londres,  está en los titulares con que se presenta la noticia:
White ‘terrorist’ accused of killing black man in New York says he regrets victim was not more successful
El otro dice:
Westminster terrorist Khalid Masood wasn't an extremist, says ex boss
Efectivamente, al blanco supremacista que quería matar a muchos negros y solo mató a uno se le llama terrorista pero entre comillas mientras que al musulmán yijadista se le llama terrorista tout court .
Confieso que lo que me ha llamado la atención no han sido las comillas sino el hecho de que se le haya llamado terrorista al primero. Parece que la palabra terrorista general e inválidamente se reserva a los musulmanes incluso si no son yihadistas.

jueves, 30 de marzo de 2017

Privado vs Público

El gobierno Trump (que no sé por qué se mantiene la tradición de llamarlo "administración Trump") acaricia la idea de introducir modificaciones sustanciales en el funcionamiento de su administración (ahí sí) aplicando criterios de gestión empresarial a lo que se pueden llamar procedimientos administrativos. Habrá que ver si lo hace, cómo lo hacen y qué resultados consiguen.
Mi trabajo en empresas ha sido muy breve. No llegó a un año. Y mi contacto con esa lógica se reduce a un curso de "alta dirección" (sic) y a colaborar dando clases en una escuela de negocios. He sido funcionario en el sector educativo pero tampoco ahí mi contacto con la gestión ha sido largo y profundo. No llegó a un año en el caso de la universidad y no llegó a dos años en un instituto de estudios financiado por la Diputación provincial. Nada pues.
Pero he visto (y sufrido) cómo funciona un sector y otro. Pongamos la sanidad que he sufrido en mis carnes y en las de mis familiares y amigos en las Españas. Primero, los riesgos. Los de la sanidad pública son el despilfarro y la desorganización. Los de la sanidad privada son los sobrecostes. Un mismo enfermo, en las mismas condiciones (nunca son idénticas, pero prescindamos de ese detalle), si está en la pública, será enviado a morir en su casa proporcionándole los cuidados paliativos (morfina incluida) mientas que el que está en la privada será retenido y entubado en la clínica. Es obvio: en el primer caso, no juega la lógica del beneficio y el enviarlo a casa podrá ser lo mejor para el moribundo o una forma de quitarse de encima el engorro de cuidarlo. En el caso de la privada, mantenerlo entubado es una forma de alargar la factura que la familia del enfermo o la aseguradora tendrá que pagar, superior, ciertamente, a lo que costaría dejarlo morir en su cama, con independencia de qué es lo más humano, cosa que, por lo visto, no se discute por irrelevante. En ambos casos, hay un problema de gestión y de control independiente (¿más burocracia?)
En otros sectores, puedo pensar que el riesgo de corrupción es el mismo. Si, como he repetido tantas veces, la corrupción, como el tango, es cosa de dos, tanto da que el bailarín sea privado o público si de lo que se trata es de robar el dinero ajeno.
El argumento a favor de la gestión empresarial de lo público parte de que esta opción es angelical, eficiente y dinámica. Como si Odebrecht no hubiera existido, las crisis económicas las creara el diablo y el estancamiento global fuera el sueño de una noche de verano.
La gestión empresarial de lo público puede tener un efecto aparentemente beneficioso: no hay empleos de por vida, como dicen que tienen los funcionarios públicos. El que los empleos sea precarios no añade mejor gestión sino gestión más barata, como bien supieron los servicios de seguridad privatizados en los Estados Unidos ANTES del 11-S. Los precarios, por muy inteligentes y formados que sean -que lo suelen ser-, no pueden tener la experiencia de los fijos que tienen el riesgo del automatismo y de la desatención.
Mejor sería reducir el papel corruptor de las empresas y el de corrompido de funcionarios y políticos, introducir criterios de organización, gestión y control en AMBOS campos y fomentar lo que de positivo tiene cada uno de ellos. 
Decir que lo público es (siempre) mejor que lo privado (como escuché decir en público a un concejal del pueblo de al lado) es tan ideológico como lo contrario. Pero ahora parece que los vientos soplan en dirección de esto último. Cuidado con las olas.
Recuérdese: en el sector público lo importante es la salvaguarda del procedimiento y su riesgo es el ritualismo. En el sector privado su fortaleza viene de la capacidad de decisión del líder. Siempre que respete los límites de la ley, su agilidad es mayor que la de los mastodónticos sistemas públicos... tan mastodónticos como algunas trasnacionales como Odebrecht ya citada. O Monsanto. O ExxonMobile. O Bayer. Solo por poner algunos sectores significativos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Medioambiente: qué hace quién

Se trataría de ver qué mueve a gobiernos, empresas, partidos, movimientos sociales en el tema del medioambiente, y levantar acta de los límites de sus acciones y, una vez evaluada la posibilidad de superarlos, hacer un mínimo pronóstico de lo que se puede esperar de cada uno de ellos.
Cierto. pasando al medio ambiente, emocionarse con la "hora del Planeta" de hace poco puede ser gratificante, pero no efectivo. Una hora menos en el dispendio de tan excesivas iluminaciones es más que nada, pero menos de lo necesario. Y los efectos prácticos de cara a la "concienciación" son, prácticamente, nulos. Pero no estuvo mal como espectáculo que las televisiones se encargaban de cubrir en tiempo real (las televisiones son servicio público y no se apagan nunca). Pero vayamos a los actores.
1. Los gobiernos. Se deben a la capacidad que tengan de manipular a sus ciudadanos. En general, están dispuestos a la retórica más encendida (o apagada), pero no a las decisiones concretas que comprometerían su reelección. El ejemplo más visible fue el de Bush I, en la cumbre de Río, diciendo que no podía firmar el protocolo porque a él le votaban en Detroit y en Detroit no estaban por la cuestión. Pueden, eso sí, firmar brillantes protocolos como el de China-USA (bajo Obama) que ya nació como papel mojado y mucho más mojado ha quedado por la parte trumpista. El gobierno español que tanto dice que, en el caso de los estibadores, tiene que seguir las directrices de la superioridad (es decir, de Bruselas), es el mismo que se salta a la torera las directrices medioambientales de la susodicha autoridad superior. Con las cosas de comer, no se juega.
2. Las grandes empresas. Si la lógica del gobierno es mantenerse en él, la lógica de las grandes y medianas empresas es la de la acumulación de beneficios (la de las pequeñas suele ser la de sobrevivir). Y ese beneficio tiene que ser a corto plazo. Mirar más allá es perder un tiempo que vale oro. Y si hace falta agredir al medio ambiente, pues se agrede. Y si saben que lo que están haciendo es dañino para la ecología, pues, en el mejor de los casos, se callan y, en el peor, se enzarzan en políticas "negacionistas": el glifosato no produce cáncer, las no-renovables van a durar más de lo que se dice y, en todo caso, no son dañinas para un inexistente cambio climático. Monsanto y ExxonMobile ya han sido objeto de acusaciones y pleitos varios.
3. Los partidos políticos. Si están en el poder, véase punto 1. Si no lo están y podrían estarlo, propondrán lo que más guste a sus posibles electores. y evitarán lo que les pueda molestar.  Si no lo están y saben que nunca lo estarán, entonces pueden ser claros y diáfanos y hasta incendiarios si hace falta... dando vivas al sol con tanta retórica vacía de contenido aplicable (ciertamente no por ellos). Algo así como declararse contrarios a la ley de la gravedad. En todo caso, no vendrá mal preguntarse quién de los que están en el apartado anterior (empresas) les ayuda fraternal y generosamente a su financiación (Son conocidas las iniciativas políticas de un miembro del gobierno de Bush II a favor de empresas químicas... que habían hecho sustanciosas donaciones a su campaña). Encuestas en mano, se sabe que los electores que se declaran de derechas suelen ser más escépticos sobre el problema medio ambiental y, en concreto, sobre el cambio climático que los que se declaran de izquierdas. Pero declararse es gratis.
4. Movimientos sociales. Los hay de muchos tipos. Los hay retóricos o amantes de acciones simbólicas (como dejar el contaminante coche o avión una hora al año). Los hay "concienciadores" que, por lo general, conciencian a los concienciados o, incluso, irritan a los que tienen intereses en los objetos de algunas de sus campañas. Y los hay capaces de intentar incidir en las políticas mundiales (porque si el problema es mundial, la solución tiene que ser mundial, aunque eso no significa que no se puedan defender determinados parajes o especies en extinción). Desgraciadamente, esto último choca con el poder realmente existente en 1, 2 y 3.
5. Quedamos la gente de a pie. Acabo de avanzar lo que puede esperarse de esta categoría, de gente que prefiere mirar hacia otro lado, no plantearse "qué futuro para nuestros nietos" y acatar, cuando no reforzamos, las reglas del juego mundial que se llama capitalismo, no ecologismo ni siquiera laborismo.
(Este último subrayado es muy importante y no aparece en la edición en papel)
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Que los gobiernos puedan, quieran y consigan manipular a sus electores no es una novedad. Basta, por ejemplo, envolver el tema que el gobierno desea y el electorado rechaza en un conveniente y convincente envoltorio. Así, por ejemplo, el gobierno de los Estados Unidos es manifiestamente  "negacionista" frente a un electorado que manifiesta, en un 50 por ciento, que sí que existe el riesgo de cambio climático frente aun 20 por ciento de "negacionistas". El 30 por ciento restante duda, lo cual es comprensible también, menos ideologizados que los otros dos grupos y más esperando argumentos sólidos en un sentido o en el otro
Sobre el sistema capitalista y las dificultades de que los que se benefician de esas reglas del juego permitan sin más cambiarlas y, en lugar de ir a favor del capital, introducir -o permitir- otras reglas del juego global que vayan a favor de otros colectivos, aquí hay un buen artículo en castellano: Wolfgang Streeck, Cómo terminar el capitalismo, New Left Review 87, May-June 2014, que me ha hecho llegar un amigo canario)

Crisis ambiental y LaMia

Un excelente artículo de Eduardo Gudynas comparando la situación medioambiental (latinoamericana) con los pilotos de aquel avión de la empresa LaMia que se estrelló en Colombia llevando, entre sus pasajeros, a todo un equipo de fútbol brasileño.
Claro que ahora, allí, hay pilotos del Estado que conducen por la derecha mientras otros lo hacen por la izquierda, pero las condiciones meteorológicas son las mismas, empeoradas, se dice al final, por la irrupción de Trump que ha hecho avanzar el "reloj del fin del mundo" que publican anualmente los del Bulletin of the Atomic Scientists y que, siguiendo su metáfora, situaría al mundo (no solo a América Latina) a "dos minutos y medio" de la catástrofe de medianoche.
Sin necesidad de citar los enlaces (algunos ya los he publicado), el vocabulario que se encuentra en otras fuentes es igualmente sombrío: Organización Meteorológica Mundial (el mundo, con sus 2ºC, entrando en "territorios desconocidos", es decir, impredecibles), EcoWatch (con el CO2, "punto de no retorno"), Paleoworld (a propósito del metano en el Ártico: escenario "apocalíptico"), Banco Mundial (inseguridad hídrica, "multiplicador de riesgos"), Organización Mundial de la Salud (el medio ambiente degradado mata a 1,7 millones de niños al año), Ecological Footprint (haría falta un Planeta y medio para proporcionar los recursos y absorber los deshechos), Living Planet Index (caída de la biodiversidad a un "ritmo alarmante"). 
Menos mal que uno de los países más contaminantes y depredadores del mundo (USA) tiene ahora un gobierno dispuesto a aumentar sus políticas contaminantes y depredadoras, política en la que es seguido por los responsables de más de la mitad de la contaminación mundial, a saber, la China y la India.
Los pilotos y pasajeros de este vuelo son como son. Y, como me diría Leonardo Sciascia paseando por Alicante, "non è che io sia pessimista; è la realtà che è pessima", con permiso de los que se irritan por el abuso del catastrofismo y los sentimientos que suscita. De acuerdo: falta racionalidad, sobran sentimientos.

martes, 28 de marzo de 2017

Religión y política

Vale la pena darle un vistazo a este artículo del que tomo este párrafo:
In the year of his campaign, Trump was described by a variety of religious supporters as “the last Trumpet” who would galvanize the second coming of Christ, and a modern King David, as well as Nebuchadnezzar. Most often, however, he was recognized as “Cyrus.”
Cuenta cómo la figura de Trump (la "trumpeta" que provocaría la segunda venida de Cristo) fue presentada por algunos predicadores como David, Nabucodonosor y, en especial, como Ciro el Grande que liberaría a los judíos de su cautividad y los devolvío a Jerusalén. Eso explica, dice, que gente muy alejada de Trump le votara (ya que no hace falta ser creyente para formar parte de los planes de Dios hacia esta Tierra).
Descreídos, abstenerse de proyectar sobre estos asuntos su modo de abordar los problemas. Cuesta creerlo, pero eso es no entender cómo funciona el pensamiento religioso que las religiones comparten con muchos creyentes de otros libros sagrados como El Capital o La Riqueza de las Naciones o la Teoría General de Keynes. Si me apuran, El Discurso del Método de los empiristas. Y los que se declaran religiosos han votado con más fuerza por Trump que los no-religiosos, según Gallup.
Es creíble que esos creyentes hayan creído lo que sus creencias les dictaban (o, mejor, lo que les dictaban los depositarios legítimos de tales creencias -pastores, sacerdotes, clérigos-). Está por ver si, esta vez, sí que han acertado.
Nótese que la religión no es LA causa de tales comportamientos sino que se introduce después de que conozcamos las inseguridades y frustraciones que la religión viene a curar. Poner a la religión como LA causa de un determinado comportamiento es lo que se hace, equivocadamente, con el Islam y el yihadismo y sus ataques terroristas. Que el Islam interviene (en esa peculiar variante, como peculiar es la variante de los de Ciro y Nabucodonosor) está fuera de duda. Pero es obvio que no todos los musulmanes son radicales, ni todos los radicales son yihadistas, ni todos los yihadistas son terroristas, ni siquiera todos los terroristas ponen en práctica ataques violentos. Si el Islam (o el cristianismo) fueran LA causa de determinados comportamientos, TODOS sus adeptos debería mostrar tales tendencias, lo que no es el caso. Primero porque hay variantes del Islam (de los sufíes a los wahabitas hay un trecho inmenso) como las hay del cristianismo (el franciscanismo predicado por Francisco de Asis no es el yihadismo predicado por Urbano II -"Dios lo quiere"- poco tiempo antes). Y, segundo, porque no todos los adeptos a esas variantes "violentógenas" dan el paso hacia la violencia: hace falta algo más y ese más juega más como causa mientras que la variante juega como legitimación o refuerzo de una opción tomada previamente.

lunes, 27 de marzo de 2017

Renta básica

Una buena crítica a las propuestas de una renta básica como forma de superar el desempleo tecnológico. La primera y más evidente es el concepto de trabajo que subyace en la propuesta, al margen de los cambios sociales que serían necesarios para su introducción. De momento, no sé qué va a pasar con mi pensión.

No todo es crecimiento

Interesante este gráfico del último informe sobre el desarrollo humano del PNUD:

Más allá de firuletes estadísticos a partir de datos de dudosa calidad (que no hay por qué rechazar, pero sí poner en su sitio), se levanta acta de los obstáculos para que las personas concretas en situaciones concretas vean satisfechas sus necesidades, es decir, logren su desarrollo como personas. Grupos vulnerables, desigualdad, abuso de poder, exceso de políticas de identidad, intolerancia y violencia intervienen en el caso.

domingo, 26 de marzo de 2017

Globalización

Unos se reúnen para salvarla mientras otros la declaran el enemigo principal. En el primer caso, lo que consiguen es un aumento del proteccionismo. En el segundo, no consiguen nada.
Unos y otros tienen que empezar definiendo la palabreja y hasta cayendo, como el segundo, en recuerdos nominalistas por aquello de "mundialización" y "globalización". Sería un ejercicio interesante ver la reciente reunión del G-20 desde el prisma del segundo texto y el segundo texto desde el prisma del primero.
Words, words, words, que diría Hamlet. De lo que se trataría es de ver las relaciones concretas entre actores concretos (gobiernos, empresas, partidos, movimientos sociales), cómo manifiestan su respectivo poder y qué estrategias adoptan o podrían adoptar para satisfacer sus intereses de manera comprobable. Cambiarle el nombre a la cosa no la altera mucho.

sábado, 25 de marzo de 2017

Efectos del Brexit y otros "exits"

Sabiendo lo dóciles que son los modelos econométricos para decir lo que sus creadores desean que diga, es decir, que sabiendo que intereses y sentimientos van muy por delante del análisis empírico. conviene guardar distancias hacia los efectos beneficiosos de estas salidas como el Brexit (de la Unión Europea) o el Catalexit (del Estado Español y, por tanto, de la Unión Europea). 
Conviene, primero, levantar acta de que sus respectivas sociedades están divididas casi al 50 por ciento sobre la oportunidad de tales rupturas. Las consultas referendarias las carga el diablo si es suficiente (sin contar la abstención)  un 51 por ciento de respuestas en una dirección para que tal dirección sea la que se imponga en aras de la soberanía, la nación y, no digamos, los intereses generales.
En el caso británico, se conocen los augurios de lo mal que iba a resultar el mero anuncio de la salida. No fue así. De momento. Normal. Pero ahora que se acerca el 29 de marzo y ya se sabe que la cosa va en serio (cosa que no siempre se sabe en el terreno de la política contemporánea), comienzan a verse efectos constatables a través de empresas que anuncian "exportación" de empleos mientras otras mantienen su apuesta por Londres y la City. Difícil saber qué compensa a qué.
Insisto: es inútil hacer este tipo de reflexiones "racionales" cuando el nivel de emotividad alcanza los niveles igualmente constatables. Cuando ya queda poco que hacer, excepto negociar para reducir los daños, hay antiguos entusiastas del "exit" que han hecho cuentas y ven que se equivocaron. Se dejaron llevar por los sentimientos a los que llamaron "sentido común". Por eso me cuesta apelar, a mi vez, por "otro" sentido común. Lo siento por mis queridos amigos catalanes. Que los tengo y los mantendré.

viernes, 24 de marzo de 2017

Socialdemocracia

Me gustaría tener una buena interpretación de un hecho constatable: el hundimiento de la socialdemocracia europea. El Partido Laborista podría perder medio millón de militantes. No sé cuántos ha perdido el PSOE español, pero ha perdido y podría perder más. De momento, va tercero en las encuestas. El gobierno socialista francés ha puesto a su candidato en cuarto lugar en las perspectivas para las elecciones próximas: impensable llegar a la segunda vuelta. En Holanda, sus resultados electorales en las pasadas elecciones han sido muy pobres y descendiendo. Italia es otro mundo.
Sin embargo, en Alemania, frente a Merkel,  Schulz parece tener un futuro menos sombrío que el de sus conmilitones europeos ya que algunas encuestas le dan perspectivas por encima de la ahora canciller. ¿Qué ha hecho el ex-cargo en Bruselas para salirse de la tendencia general? Que "Schulz sea el programa" y que todo se reduzca de momento a  estar "a favor de Europa y a favor de la justicia social, contra Trump, contra Erdogan y contra las bajadas de impuestos" no le hace tan diferente. Muy "izquierdista de barricada cantando la Internacional" no parece. No vendrá mal recurrir a los sentimientos antes que a los razonamientos: genera el entusiasmo que Merkel nunca ha generado. Pero no acaba de estar claro por qué.
Sobre los otros, las respuestas son más fáciles, una vez la "navaja de Ockham" prescinde de las condiciones locales: han perdido su espacio. Tony Blair, el "solchaguismo" u Hollande han hecho o hicieron lo que han hecho o hicieron. Tal vez los alemanes fueron más cautos, incluso en gobiernos de coalición, de Gran Coalición.
Péguy, en su Ève, diría
Car tout ce qui s’acquiert peut toujours se reperdre.
Mais tout ce qui se perd est à jamais perdu.
Et tout ce qui se gagne on peut toujours le perdre.
Mais tout ce qui se perd est vraiment dépendu.

jueves, 23 de marzo de 2017

Londres: lo que no se sabe

Esta madrugada The Guardian publicaba lo que se sabía sobre los asesinatos en Londres, incluyendo la declaración ante televisión del alcalde musulmán de Londres.
No se sabía la identidad del asesino. Enternecedoras las opiniones de algunos tertulianos españoles ayer ante las imágenes del supuesto autor, ya abatido a disparos, en concreto sobre el hecho de que llevara tal tipo de barba. Y curioso el periódico italiano que ya atribuía al asesino el calificativo de clérigo o predicador (musulmán, por supuesto), cosa poco frecuente. Creo recordar que hubo un caso en Australia, pero no estoy seguro (he mirado una lista, pero no me aparece). El tal periódico ya daba el nombre del asesino, Abu Izzadeen.
Ni, de momento, se saben sus motivaciones, antes de entrar en sus correos electrónicos (si no se había entrado ya, cosa probable, antes del atentado). Que el asesino vaya contra "nuestros valores", como ha dicho la primera ministra May, parece improbable. Desconozco cuáles son esos valores europeos, porque podrían ser los de Hitler, Kisling, Franco, Musolini, Petain o, en nuestros días, todos los nacionalistas "euroescépticos" como Le Pen, Farage, Wilders, Salvini y compañía)
Ni se sabe de su trayectoria, a saber, sus antecedentes penales (demasiados pequeños delincuentes en otros ataques de tibios musulmanes) ni su estado físico (como el de Orly, con el poco islámico alcohol en su sangre amén de otras drogas, estas ilegales). El uso del coche para matar a otros no solo tiene los antecedentes de Berlín o Niza sino también los de Heilderberg y Nueva Orleáns, con un enfoque diferente estos dos últimos respecto a los anteriores.
(Horas después ya se sabía que se trataba de una persona nacida en el Reino Unido aunque no se le ponía nombre, pero que había sido investigado con anterioridad, y se suponía que su acto había estado "inspirado" (sic) por el terrorismo internacional. Es alta la proporción de terroristas nacidos en el país en el que atentan. El problema de la inmigración es mínimo desde este punto de vista)
(Añadido por la noche: Ya tiene nombre y no es el avanzado por el periódico italiano ni tampoco se trata de un clérigo. Eso sí: la versión oficial habla de antecedentes delictivos, pero no en el terreno del terrorismo, y, como otros muchos casos, "radicalizado" en la cárcel. El Estado Islámico se apunta, aunque parece dudoso)
(Añadido el 25: los valores de Nigel Farage, del UKIP,  aquí)
(Añadido el 26: Una pregunta necesaria: ¿cómo distinguir la violencia motivada por la ideología -religión incluida- de la violencia del sociópata? Mi impresión es que las fronteras son imprecisas y que parece relativamente frecuente que el posible sociópata reciba, en la cárcel, el apoyo de la ideología como para encontrar una forma de dar rienda suelta a su agresividad. Le he dado vueltas al asunto en mi escrito, que está en la columna de la derecha de este blog con el título de
EL ISLAM, ¿ENEMIGO DE OCCIDENTE? (SOBRE EL TERRORISMO EN EUROPA)
(Añadido el 27: Tarea para examen: Comparar este comentario sobre el asunto -en castellano de España- con este otro en inglés de Inglaterra. En el primero, con la habitual verborrea carpetovetónica se denuesta a los que subrayan lo del "lobo solitario" y no ven la trayectoria del -supuesto- asesino y su carácter yihadista islámico -el alcalde musulmán de Londres no entra en ese grupo, luego no todos los musulmanes son "peligrosos" -¿o sí?-. El peligro acecha: hay que prepararse.  En el segundo, con la habitual distancia británica se exponen las diferencias entre las reacciones de las "derechas" y de las "izquierdas" ante estos hechos, en especial las de las "derechas" islamófobas. No hace falta añadir que esa islamofobia es uno de los factores que influyen en  el yihadismo europeo más o menos "inspirado" por el wahabismo saudí. Se puede leer primero el segundo comentario y, después, el primero, aunque yo lo haya hecho en el sentido inverso. Exagerando, se podría que decir que artículos como el primero intervienen, fomentándolo, en el problema que pretenden atacar y evitar. Como postre, este artículo en castellano comparando la facilidad con que se atribuye el carácter islamista a un atentado y se niega el carácter racista o fóbico de otro que, encima, igual se silencia. Bon profit)

miércoles, 22 de marzo de 2017

La gran reestructuración

“La raíz de nuestros problemas no es que estamos en una gran recesión, o un gran estancamiento, sino más bien en las primeras etapas de una gran reestructuración. Nuestras tecnologías están avanzando, pero muchas de nuestras habilidades y organizaciones están rezagadas. Por lo tanto, es urgente que entendamos estos fenómenos, discutamos sus implicaciones y presentemos estrategias que permitan a los trabajadores humanos avanzar con las máquinas en vez de competir contra ellas”.

Un informe del Banco Mundial comienza con esta cita de un experto del MIT y sigue con una documentada respuesta a la pregunta que le da título “¿Puede un robot sustituirte en el trabajo?” con todas las paradojas que la robotización supone para la sociedad y no solo para el empleo. Un campo particular es el de la fiscalidad y no extraña que ya haya quien plantea la necesidad de someter a impuesto a esos robots que reducen las aportaciones fiscales de los obreros a los que han desplazado.
Desde un punto de vista aparentemente distinto, The Economist dedicaba un número bajo el título “Clean energy’s dirty secret” a los problemas que las energías renovables plantean al mercado en general de la energía. Que podríamos pasar del 7 por ciento que las renovables suponen para la electricidad mundial en la actualidad a un 50 por ciento en los próximos 20 años, parece posible. Pero que, como dice la revista, va a ser difícil gestionar la transición, parece cierto, sobre todo sabiendo que, también aquí, el Estado aparece como uno de los actores y sufridores de las transformaciones que suponen estos cambios. También en este texto aparece el MIT avisando de que las renovables “canibalizan” su propia competitividad y... el Estado que las ha apoyado tiene que revisar sus políticas. “Cuanto mayor éxito tienes en incrementar las renovables”, se dice, “más cara y más ineficaz se convierte esa política”.
En un caso y en el otro, se trata de profundos cambios en la estructura económica y social del mundo y de sus componentes, al margen de que empresas de Silicon Valley dominantes en el primer campo, como Google o Amazon, están intentando digitalizar el consumo doméstico de energía basándose prioritariamente en energías renovables. No son, pues, cuestiones prácticas separadas en el día a día.
Son muchas las incógnitas que plantea esta doble cara de un único problema. Es difícil predecir cuál va a ser su impacto real y, aquí como en sus viejos tiempos manchesterianos, aparecen actitudes apocalípticas (el fin del trabajo, que no es una opción muy agradable aunque parezca lo contrario) o integradas (todo lo nuevo es bueno por el mero hecho de ser nuevo, que es la versión remozada de la vieja ideología decimonónica del “progreso”). Están los que, como los viejos ludditas que rompían las máquinas de hilar que sabían que expulsaban mano de obra, desearían romper estas novelerías y están los que, por el mero hecho de ser nuevas ya merecen un tratamiento laudatorio.
Pero la cuestión de fondo no es tanto la percepción que los ciudadanos puedan tener de tal problema, para lo cual ya se han producido reportajes televisivos curiosos. La cuestión estriba en saber quién gana qué, cuándo y cómo. Hay, en ambos casos (y ambos textos lo dan a entender), una dificultad en compaginar el largo plazo (positivo o negativo, no se discute: es rentable) con el corto plazo, en el que los efectos en la rentabilidad pueden ser mucho más discutibles.
Un paréntesis para hacerme eco de la trump-manía: impedir a empresas estadounidenses que vayan a México buscando mano de obra barata y hacerlo en aras de crear empleos en los Estados Unidos es algo problemático. Esas empresas, buscando como buscan el beneficio (que para eso están), robotizarán la producción en sus fábricas estadounidenses con lo que la creación de empleo será, en el mejor de los casos, dudosa.
La pregunta, entonces, no es tanto el impacto, sino el interés del inversor o de su sustituto el Estado, que interviene cuando el mercado todavía no es favorable al inversor, en la esperanza de que llegue a serlo (Insisto: el mercado es un instrumento que se utiliza según convenga, es decir, librecambismo cuando salgo ganando y proteccionismo cuando salgo perdiendo).
Si esto es así, dudo que los inversores se planteen (en aras de su supuesta responsabilidad social que, en realidad, es responsabilidad ante la próxima asamblea de accionistas) los posibles efectos de sus decisiones, preguntándose si será bueno o malo para la sociedad. La gran reestructuración creo que es ciega.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Un buen artículo en castellano sobre el declive del petróleo por problemas de oferta y no tanto de demanda, aquí)

Riesgos climáticos

El informe de la Organización Meteorológica Mundial para 2016 habla de los "territorios inexplorados" en los que se adentra el Planeta, vistos los cambios producidos en estos años y, en particular, el constatable calentamiento global reciente. Son difíciles de predecir los efectos que tendrán esos cambios, pero se los supone dramáticos.
Un informe de Ministerio de Medio Ambiente español (al que se hace referencia aquí, pero que no se cita ni se le da acceso) habla de un 80 por ciento del territorio peninsular en riesgo de desertizarse en este siglo.
De lo global a lo local. Menos mal que el actual gobierno de los Estados Unidos prefiere alinearse con los que niegan tales riesgos o, por lo menos, que se deriven de un supuesto cambio climático provocado por la actividad humana. El libro Sapiens de Harari puede leerse en internet. Sus ideas sobre el futuro del "homo sapiens" (y sobre su presente), son interesantes.

Financieros y políticos

Así empieza el artículo en The Guardian:
The German bank that loaned $300m (£260m) to Donald Trump played a prominent role in a money laundering scandal run by Russian criminals with ties to the Kremlin
El banco es el  Deutsche Bank, al que defiende-ataca el gobierno alemán vistas sus deudas. Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos y su relación es a través de Private Bank. Y el Kremlin, con quien algunos delincuentes rusos tienen buenas relaciones a decir de estas fuentes, es el Kremlin, sin personalizar. Tampoco se personaliza con el Banco, obviamente. Se le añade, en el artículo, Lituania (Trasta Komercsbanka como intermediario en este último escándalo de lavado de capitales. Y el Reino Unido
Dios los cría y ellos se juntan. Todo muy lioso y, por supuesto, en el pasado. Que ahora de eso ya no hay nada. Faltaría más. Pero, de momento, el Deutsche ha bajado en el ranking mundial de los bancos de inversión. No será por esto.


martes, 21 de marzo de 2017

Glifosato

Escuché la palabreja, por primera vez, en una reunión en la gobernación de Cundinamarca, Bogotá, sobre el Plan Colombia (estadounidense, claro) y en el contexto del uso de tal pesticida contra los cultivos de plantas de las que se podría extraer algún tipo de droga mala.
La vuelvo a encontrar ahora a propósito de las denuncias contra la multinacional que lo comercializa en los Estados Unidos. Ahora, como entonces, los denunciantes afirman el carácter cancerígeno de los productos que lo contienen.
Pero la novedad para mí es la posible connivencia que se afirma entre la tal multinacional y la agencia estatal de protección del medio-ambiente. Desgraciadamente, encaja con el esquema producto-propiedad-corrupción: tenemos un producto (bueno o malo, no es ahora cuestión), tenemos una empresa que lo vende y tenemos una relación sospechosa entre dicha empresa y la agencia gubernamental encargada de aprobar o rechazar el uso de tal producto. Discutir sobre el producto es importante. Hay que saber, en efecto, si es dañino o no. Por ejemplo, si, como parte del herbicida, es parcialmente responsable de la progresiva desaparición de las abejas (ver los enlaces al final de esta cita, aunque para leerlos haya que desactivar el anti-anuncios que tengo instalado).
Pero el fondo de la cuestión está en la lógica del beneficio (caiga quien caiga) de esas empresas y la necesidad que pueden tener de "untar" convenientemente al vigilante, cosa que puede hacerse mediante sobornos personales o mediante financiación (legal o ilegal) de las organizaciones (partidos políticos o sus candidatos incluidos) en las que se encuadran sus jefes. Los jefes, como decían los falangistas españoles, nunca se equivocan.
Sociedad-Economía-Política inseparables en la realidad aunque se aborden por disciplinas demasiado separadas como para dar cuenta de esa realidad. La versión mecanicista de una economía separada de la realidad ha hecho daño.
(Añadido el 24: Los políticos de la Unión Europea (que otros llaman "Europa" como si los noruegos o los suizos no lo fuesen) prepara una legislación contra el uso de neonicotinoides - pesticidas - a los que se supone responsables de la progresiva desaparición de las abejas
En castellano, este texto sobre la carta de una científica de la EPA sobre las mentiras "negacionistas" sobre el glifosato)

lunes, 20 de marzo de 2017

El color de mi cristal

Este es un ejemplo más de que no es tanto la realidad social cuanto el modo con que se mira lo que determina la reacción ante dicha realidad que, conviene recordarlo, es real, como su mismo nombre indica. Lo que sucede es que el cristal a través del cual se mira hace que una misma realidad se vea de una forma u otra dependiendo más del cristal que de la realidad.
Vayamos al caso: ¿Hay que preocuparse por el flujo de inmigrantes, demandantes de asilo, desplazados, refugiados? Claro que el tal flujo existe, pero parece que el cristal ideológico con que se mira influye en que tal cosa preocupe más o menos. Este es el ejemplo que presenta Gallup para los Estados Unidos:
Trend: Worry About Illegal Immigration, by Political Party
El porcentaje de muy preocupados por la inmigración ilegal en su país aumenta entre los que se declaran republicanos y, en cambio, disminuye entre los que se declaran demócratas o independientes partiendo de un momento en que los tres "cristales" llevaban a porcentajes semejantes. El tiempo (y el cristal) han hecho que las líneas sean divergentes, no el hecho de que haya habido más o menos inmigración ilegal o haya tenido más o menos efectos negativos sobre los encuestados.
Los casos semejantes abundan y casi siempre, desde uno de los bandos, se dirá que el diagnóstico certero sobre la realidad es el propio mientras que los "otros" no ven la "realidad" de manera acertada y se dejan llevar por prejuicios.
(Añadido el 22: todavía más fascinantes para mí las diferencias entre republicanos y demócratas de cara a sus respectivas situaciones económicas personales o familiares, simpre según Gallup y con gráficos muy expresivos. No parece que sea el caso de que las condiciones REALES de los que se declaran una cosa u otra sean REALMENTE diferentes. Es la percepción: los republicanos "creen" que gracias a Trump las cosas irán mejor mientras que los demócratas "creen" que por culpa de Trump las cosas irán a peor)

domingo, 19 de marzo de 2017

Más mercado, por favor

Si la realidad de una gran empresa es la que se describe aquí, prefiero el mercado por más que empresas como esa sigan marcando la pauta de no-mercado. Se trata de una empresa que
It has gained this position by a combination of deceit, threat, litigation, destruction of evidence, falsified data, bribery, takeovers and cultivation of regulatory bodies.
A lo que parece, es una empresa defensora del "libre mercado" y, cierto, no es la única en tal retórica. 
Nunca se repetirá suficientes veces: hay tres economías, a saber, en un extremo la de los capitalistas como esta empresa  y, en el otro,  la economía material (autoabastecimiento, trueque). En medio, las "pequeñas y mediocres empresas" pelean por oferta, demanda, precio y demás entretenimientos economicistas (Braudel ya se empeñó en esa división tripartita). Pero lo importante (además, son empresas en sectores estratégicos) se produce "allí arriba", donde no hay mercado sino acuerdos bajo manga y las llamadas "malas prácticas". 

sábado, 18 de marzo de 2017

Apartheid en Palestina-Israel

Así funciona la cosa. Una comisión de Naciones Unidas emite un informe mostrando las características de apartheid que tiene la política del gobierno del Estado de Israel hacia los territorios palestinos (el enlace al informe y un análisis del mismo pueden leerse aquí, pero el informe ya no está en internet a no ser en páginas alternativas, ya no en el original). No es la primera vez que se utiliza esa palabra para referirse a tal situación. Incluso estuvo en el título de un libro que publicó el presidente Jimmy Carter. No hay novedad, pues.
Desgraciadamente, tampoco hay novedad con uno de los efectos que ha tenido el tal informe: el secretario ejecutivo de la mentada comisión de la ONU se ha visto forzado a dimitir por presiones y amenazas originadas en "poderosos estados". Matar al mensajero. Y borrar el informe.
El libro de Carter planteaba una opción: o Paz o Apartheid.
(Añadido al final de la mañana: me he visto, en papel, tres periódicos españoles. No hace falta decir que no hay nada en ninguno de ellos sobre este asunto. No estoy en onda, evidentemente).

viernes, 17 de marzo de 2017

Petróleo es política

Nada de cherchez la femme como se decía en los viejos tiempos. Si ahora alguien quiere aclararse en determinados aspectos del mundo, el dicho tiene que ser cherchez le pétrole, pregúntese por el petróleo.
Escuché la otra noche, por la radio de los obispos españoles, a un entrevistador que intentaba desesperadamente que su entrevistado dijera que toda (toda) la culpa de lo que sucedía en Venezuela se debía a las políticas del chavismo (original y copia). El entrevistado, desesperadamente, intentaba explicar que el rentismo, el clientelismo y la baja ética del trabajo no se podían poner como únicos factores. Que el precio del petróleo "tal vez" podía tener algo que ver. Obviamente, ante un caso tan simplón, mi tendencia era ponerme de parte del menos simplista.
Que el petróleo, como dice en su libro el ecuatoriano Alberto Acosta (ex-ministro de energía, no se vaya usted a creer), se trata de "La maldición de la abundancia". Pero esa maldición se puede afrontar por lo menos de tres maneras: la primera es la de dejarse llevar por la ola propicia. Es lo que ha hecho el chavismo y también sus antecesores no-chavistas. La segunda es la de saber que todo se acaba y obrar en consecuencia dejando en un fondo soberano los beneficios de la extracción del petróleo público (porque es mejor que sea público a que sea privado, si hemos de hacer caso a lo que se puede observar y si por "mejor" se entiende el bien público y no el beneficio privado). Es el modelo noruego. Tiene sus problemas, como todo lo humano, pero parece que aunque no proporciona las alegrías inmediatas del modo anterior, sí puede sonreírse y decir que "al freír será el reír", que vamos a esperar a que el petróleo se acabe, incluso, que llegue al famoso "pico", para ver quién ha hecho mejor las cosas. Un modelo y otro presuponen sociedades bien diferentes. El caso noruego, de larga tradición socialdemócrata (otra cosa es cómo haya evolucionado recientemente) permitía políticas como la que acabo de resumir. La tradición terrateniente venezolana, las dificultaba.
Queda una tercera manera de enfrentarse a esa maldición: cambio de rumbo antes de que sea tarde y mientras se pueda. Parece que es el caso de la Arabia Saudita, diversificando su economía y preparándose por un lado al "pico" y, por otro, al crecimiento extractivista estadounidense (ese extractivismo del que aborrecen en América Latina. Véase lo que dice Eduardo Gudynas). Si en ese camino hay que repetir lo que otros, colonialistas, hicieron antes, pues qué se le va a hacer: esas son las reglas del juego global llamado capitalismo.
Que, como he dicho, muchas cosas se han podido explicar por el cherchez le pétrole, aunque nunca totalmente, me parece claro. Irak sin ir más lejos. Libia acercándonos. Y hasta algunos movimientos israelíes en Gaza de cara a la extracción de petróleo off-shore.
Claro que se puede hacer una economía del petróleo, pero, según lo dicho, parece claro que en el asunto intervienen políticas que tienen que ver con la sociedad en que se aplican, la ideología de los que la aplican, el estado de las reservas en ese momento y la política internacional, muchas veces excesivamente cortoplacista "y el que venga detrás, que arree".

jueves, 16 de marzo de 2017

Fuese ¿y no hubo nada?

Lo que decían las encuestas ante las elecciones holandesas de ayer era que Wilders ganaba, pero que no podría formar gobierno en un electorado atomizado por 28 partidos. Las profecías con fecha de caducidad tienen la ventaja de que pronto podemos saber si eran acertadas o no. No lo eran. Quedó en segundo puesto, aunque producía ternura ver cómo algunos periódicos maquillaban la realidad comparándolo con lo que habían dicho las encuestas y no con los escaños que tenía en la anterior legislatura. Si no me equivoco, ha aumentado su número, obviando el hecho de que el ganador perdía escaños. Claro, en política cuentan los resultados, no las tendencias, que las carga el diablo. 
No tengo ni idea de qué gobierno podrá salir de estas elecciones y cuándo (situación cada vez más frecuente en la Unión Europea), pero sí parece que los electores han tomado nota de qué pasa cuando gana alguien con tupé y propuestas ultra-xenófobas y a dónde llevan los euroescepticismos. Me refiero, obviamente, a los Estados Unidos y al Brexit. Es posible. Como es posible un abandono del vocinglero en plena crisis con Turquía.
Los defensores de la Unión Europea, aunque algo remisos a reformarla para que estas cosas no pasen, respiran tranquilos y se preparan para contener la respiración con respecto a Francia y, en menor medida, Alemania. No acaban ahí las elecciones europeas posibles: Italia podría ser la primera en salir del armario (y Renzi sigue preparando su retorno) y no es de excluir que España vaya en la lista si las dificultades para aprobar los presupuestos generales del Estado se mantienen. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Nacionalistas Sin Fronteras

También se la ha llamado “Internacional Nacionalista”. De llegar a existir, podría seguir las huellas de la Asociación Internacional de Trabajadores (1864) o la II Internacional (1886), o, en el siglo pasado, las de la Internacional Liberal (1947), la Internacional Socialista (1951) o la democristiana (1961). El tiempo lo dirá.
De entrada, en ella tendrían cabida los nacionalismos estatales (del tipo “españolista” por ejemplo, si el PP evoluciona como parece que va a evolucionar), pero también los sub-estatales (del tipo Esquerra Republicana, aunque no sé qué harían los de Unión Democrática de Cataluña que también están en la Internacional democristiana).
Sus primeros pasos se dieron hace un par de meses en Coblenza, Alemania, en una cumbre convocada por Alternativa para Alemania (AfD) en la que participaron el Frente Nacional (Francia), la Liga Norte (Italia), el Partido para la Libertad (PVV, Holanda) y el Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP). La sombra de Trump es alargada y varios de los líderes reunidos en Coblenza como Marine Le Pen o Nigel Farage ya han tenido encuentros con el máximo representante de esta corriente o, si se prefiere, de esta peculiar versión de la ideología nacionalista, coherente con aquello que se gestó en la Gran Revolución francesa (1789) o, antes, con Cromwell (1640-1688), que fueron los primeros nacionalistas (estatales, por supuesto). Lo que sucede es que ahora viene con los tintes propios de la época que vivimos y sus éxitos pueden producirse escalonados como Marine Le Pen se encargó de anunciar en aquella cumbre y que Geert Wilders, del Partido para la Libertad (PVV, Holanda) resumiría diciendo que “el presente año será el año de la gente, el año de la liberación, el año de una primavera patriótica”.
No son, obviamente, populistas de izquierdas. Si son populistas o no, dependerá de cómo se defina dicha palabra. Lo de izquierdas también es difícil de definir, pero no es exagerado afirmar que se trata de nacionalismo de derechas, suponiendo que pueda existir un nacionalismo de izquierdas, asunto que no voy a discutir con los que se declaran partícipes de esta última variante de la ideología.
Que esos planteamientos afectan y afectarán a la Unión Europea, está fuera de discusión. De hecho, las perspectivas expresadas por Jean-Claude Juncker, jefe del ejecutivo europeo, no son precisamente halagüeñas. En una entrevista del mes pasado manifestaba sus dudas sobre la capacidad de los europeos para permanecer unidos (dicho al margen de que muchos europeos nunca han estado unidos en esa Unión, como sucede con Noruega o Suiza). Desde otro frente, Yanis Vaoufakis defendía, por las mismas fechas, la existencia de la Unión como “alternativa al nacionalismo de Trump” mediante la exclusión de “la barricada de los estados nacionales” y del “enfrentamiento de ‘nuestra’ gente contra la de los ‘otros’ atrincherados en muros separadores”. Si es así y los que gobiernan se muestran tan pesimistas y el optimismo hacia la Unión lo manifiestan los que tienen muy escasas probabilidades de gobernar, el resultado es que el camino queda abierto a esta “internacional” que tiene, en su programa, el “exit”, empezando por el Brexit ya en marcha.
Estos partidos no son efecto de la globalización ni causa de su posible desaparición. Y la razón última es que la globalización es uno de tantos “palabros” con los que no se sabe bien qué se quiere decir. Si es “planetarización”, eso ya empezó con Cristóbal Colón o, si se prefiere, con el capitalismo del que hablaba el Manifiesto Comunista de Marx y Engels (todo aquello de que se obtienen las materias primas en un sitio, se produce en otro, se vende en otro diferente). Si es “mercado único”, es una exageración: la mayor parte de las transacciones son locales, aunque sí parece que la irrupción de importaciones extranjeras juega un papel importante en este auge. Si es “mano de obra moviéndose libremente”, ya me dirá usted. Eso sí: el mundo financiero es planetario (es, probablemente, lo único globalizado que existe, si se excluye el medioambiente y sus previsibles problemas inmediatos). Ahí sí que hay globalización, pero, repito, es arriesgado atribuirle un papel importante en este fenómeno de la internacionalización de los nacionalismos. 
Obsérvese, de paso, que en Coblenza había nacionalistas sub-estatales -los de la Lega Nord italiana- junto a los nacionalistas estatales ya citados. Y todos ellos clasificados como “populistas de derechas” (euroescépticos, xenófobos, islamófobos). No extrañe, pues,  que compartan el euroescepticismo con el espejo en que todos ellos se miran, a saber, el de Donald Trump coherentemente xenófobo e islamófobo.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Es curioso que en España no haya calado este "populismo de derechas". En Portugal, ni de derechas ni de izquierdas)

Distopía

Son dos formas de enfrentarse de forma imaginativa al futuro, la utopía y la distopía. La primera puede ser, al mismo tiempo, una forma de criticar el presente pero cada vez más se ha convertido en presentar un horizonte, como diría Galeano, inalcanzable pero que te permite caminar. La distopía, en cambio, consiste en una descripción muy negativa del futuro (próximo o lejano, no importa) con un propósito parecido a la utopía, a saber, permitir caminar pero ahora evitando los males que ese futuro distópico pronostica. 
La etimología es algo engañosa: utopía significa "no-lugar", que no existe "aquí y ahora", mientras que distopía sería "mal lugar". Olvidémosla.
Lo que ahora propongo es una distopía que refleja o cita, al mismo tiempo, los autores que más me han influido, citando a algunos con nombres y apellidos y sugiriendo a otros mediante algunas de sus frases o títulos de obras conocidos. Mi nivolita (diminutivo de nivola, que es término de Unamuno) está en la columna de la derecha en este blog con el título de "El eterno trastorno"  que no "retorno", o aquí. Me uno así a lo que parece una moda con egregios antecedentes.

lunes, 13 de marzo de 2017

La mitad es menos que el todo

 Lo dice Ian McEwan en la edición de El País para Cataluña:
“16 millones de ingleses estaban por quedarse en la UE y 17 millones, por irse, pero existe un pequeño grupo político muy enérgico, de impacientes y opacos, que llevan el proceso y hablan no como la mitad del pueblo inglés sino como si fueran todo el pueblo; es grave también porque Gran Bretaña funciona a partir de una democracia parlamentaria y no a golpe de plebiscitos, que me recuerdan al Tercer Reich”. Esos políticos, además, atacan a los que no piensan como ellos: “Reaccionan violentamente y su brazo armado, la prensa amarilla, ha empezado a indagar en las vidas de jueces que defendían que el Brexit podría comportar la pérdida de derechos humanos para ver si son homosexuales o cosas así; recuerda a la época del terror de la Revolución francesa y Robespierre… el aire está muy viciado en mi país”, resume.
 Es la parte de la entrevista que me ha interesado por motivos obvios: porque el caso del Brexit que el novelista describe no es el único que se puede encontrar en estos días en el mundo. Quiero decir, sociedades divididas, polarizadas, pero en las que una parte tiene poder suficiente como para presentarse como representantes de la totalidad (la nación, el país, la gente) y movilizar recursos personales, económicos y mediáticos para pretender que esa representación sea la única posible. McEwan piensa en el Tercer Reich (primeras victorias de Hitler hasta conseguir la victoria en la "lucha final") y en Robespierre. Lo primero es para ponerse nerviosos. Pero, dejando de lado la posibilidad de que la Historia se repita (que no se repite), no hace falta correr mucho para encontrar el caso de los Estados Unidos y, viendo dónde se ha publicado la entrevista, el caso de Cataluña como los paralelismos más inmediatos. Y con razón: los electos por procedimientos democráticos en un caso y en el otro, representan a la mitad de la población en el mejor de los casos, cuando tal vez ni siquiera llegan a ese porcentaje. Pero las normas electorales son las que son y, cierto, obtienen legítimamente el poder... para hacer algo que tiene que ver con la mitad (en la mejor de las hipótesis, como podrían ser los grupos a los que realmente representa Trump). ¿Cómo se legitiman? "America first", "Som una nació". 

domingo, 12 de marzo de 2017

Anti-judaísmo

Interesante este mapa:
Se trata, según sus autores, de amenazas producidas en los Estados Unidos contra instalaciones, sinagogas y escuelas judías. Anti-judaísmo, pues, tradicionalmente llamado antisemitismo como si los árabes no fueran semitas. Algunas de las amenazas han ido acompañadas de esvásticas y grafitis insultantes en tales edificios. Si eso tiene que ver con problemas internacionales de Israel (con el Lïbano, por ejemplo) o con la agudización de sus problemas internos (dentro de la comunidad judía o en su relación con las comunidades palestinas dentro y fuera del actual Israel), eso no lo sé.
Si tengo que hacer caso a la prensa británica, también allí las cosas están cambiando a peor (CST son las siglas de Community Security Trust, dedicada, como se dice, al seguimiento del antisemitismo y a proporcionar ayuda a las comunidades judías en el Reino Unido):
The CST, which monitors antisemitism and provides security to Jewish communities, recorded 1,309 incidents of anti-Jewish hate last year, compared with 960 in 2015, a rise of 36%. The previous record number of incidents was in 2014, when 1,182 were recorded.
No es fácil saber, como se dice en la primera cita, si todos estos datos son correctos, pero sí parece constatable el aumento de la preocupación por el asunto, vaya o no en paralelo con un aumento de los ataques o amenazas. La razón más banal es que las ONG dedicadas a un determinado tema pueden tener la tentación de exagerar la importancia real del tema. Según se dice allí, los datos del FBI no permiten afirmar ni el aumento ni la disminución en el caso estadounidense.
Pero el tema es real y corre en paralelo con la menos documentada (por lo menos no lo he encontrado) islamofobia. Casos aislados, sí. Pero no estadísticas comparables. Los 20 millones de personas que pueden morir de hambre en Yemen, Sudan del Sur, Somalia and norteste de Nigeria pertenecen a otro orden de cosas, parece.
Eso sí: parece que la xenofobia aumenta en aquellos países anglófonos y habría que ver si sucede lo mismo en otros como Francia, Holanda o Alemania y sus inminentes elecciones.
(Añadido el 19: Más sobre el anti-judaísmo y sus connivencias con el sionismo en los Estados Unidos de estos días, aquí)
(Añadido el 22: Datos sobre el anti-islamismo en los Estados Unidos, su aumento y el aumento de "grupos de odio" aquí con fuentes desde el FBI a grups de defensa de los musulmanes. Discriminación y ataques por encima de cualquier otro grupo)

sábado, 11 de marzo de 2017

Populismo económico

Como, por más que le doy vueltas al asunto, no encuentro acuerdos entre las diferentes definiciones de "populismo" y más si las subdivido en "de derechas" y "de izquierdas" (véanse mis disquisiciones al respecto en la columna derecha de este blog bajo el título de "Europa y sus 'populismos'"), mucho menos los voy a encontrar en el campo de sus propuestas económicas.
Sin embargo, hay dos casos que me resultan sugestivos. El primero es un artículo del chileno Andrés Velasco, versado en la academia y con experiencia en cargos políticos. Trata, apoyándose además en otros autores, del funcionamiento económico de los tales "populismos". Según este grupo de autores, el populismo económico “pone el énfasis en el crecimiento y la redistribución de la renta mientras reduce el énfasis en los riesgos de inflación y déficit financiero, las limitaciones externas y la reacción de los agentes económicos ante políticas agresivas de no-mercado” (Subrayado mío).
Políticas insostenibles y ahí me quedo no sin antes citar la opinión que le merecen a Hammon las propuestas políticas de Macron que, dice, llevarían a una "Francia ingobernable".
Los brindis al sol de algunas propuestas electorales tienen eso: que prometen el cielo sin calcular su coste. No sé si la renta mínima universal encaja en este capítulo, pero es lo primero que preguntó un amigo economista ante el estudio que otro amigo (abogado) estaba haciendo de la tal renta, a saber, "¿Has hecho números?". Pues eso.

viernes, 10 de marzo de 2017

Informar, deformar, mentir

Sigo con interés, pero sin perder demasiado tiempo, los avatares del asunto "Rusia" en las elecciones y la política estadounidense. Encuentro fascinante la intervención de James Clapper, anterior director de Nacional de Inteligencia. Excavando en su texto uno encuentra esos tres tipos de material: el que es informativo en sentido estricto (quién hizo qué cuándo dónde y cómo), el que ya incluye algo de deformación (añadiendo que lo que hizo era con, para, contra, por ejemplo, cosa que hace ver la información -supongamos veraz- bajo otro prisma) y la mentira pura y dura (el sol sale por Occidente y se pone por Oriente). Mi problema es que no es fácil distinguir estas tres cosas.
Un ejemplo chapetón/gachupín: la Asociación de Prensa Madrileña acusa al partido Podemos de acoso y amenazas a los periodistas cuyas informaciones no gustan a los podemitas por falsas o por críticas (crítica: comparar un hecho con un valor; el hecho puede ser compartido, pero el valor puede que no). La misma acusación de la APM tiene los tres elementos que acabo de indicar y Podemos, a su vez, acusa a la APM de esa mezcolanza de información, deformación y mentira. Y falta de datos.
Tenemos, pues, el acoso de algunos periodistas a Podemos y el acoso de Podemos a los periodistas. Y hay hechos probados, interpretaciones (¿deformaciones?), exageraciones (que es una forma particular de deformar), difusión del asunto en otros (con aquello de "y tú más" que poco resuelve)  y simples mentiras. Mi problema, en este caso como en el RUSO-USA es la dificultad en separar el trigo y la paja. No soy el único (ver aquí, o aquí, o aquí, o aquí por cubrir un espectro variado y encontrar una curiosa forma de informar que consiste en ocultar lo que el otro exalta).
Obvio que el new-Watergate estadounidense es mucho más importante (juicio de valor mío) que esta pelea madrileña. Por lo que incluye y por las consecuencias que puede tener. Lo de los madrileños puede ser como el valentón del que hablaba Cervantes: 
Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente."
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

jueves, 9 de marzo de 2017

Pequeño Hermano

Me refiero al de Orwell en el ahora best seller 1984. Y sin enlaces, doy mi estado de la cuestión, provisional como todo.
1. Hay una diferencia notable entre lo que Snowden contó sobre la NSA y lo que ahora cuenta WikiLeaks sobre la CIA. El primero trata de espionaje indiscriminado: se recoge todo tipo de dato, se filtra gracias al algoritmo apropiado y, en el mejor de los casos, se fomenta una sospecha. Es el tipo, llamémosle, paranoide: todo el mundo, mientras no se demuestre lo contrario, es una amenaza a lo que sea (la seguridad nacional -estadounidense por supuesto-, la paz mundial -como si no fuera cierto que si vis bellum para bellum-, la ley y el orden). No importa por qué no nos quieren. Lo que importa es que hay gente mala que no nos quiere y hay que saber quiénes son. 
2. El segundo, el de la CIA, va detrás de la persona en concreto. Pone, por ejemplo, un chip en el televisor de Putin para ver qué hace cuando ve determinadas películas. O sigue atentamente los whatsapp del presidente de tal país con su pareja ilegal. O se ocupa de espiar al espía que les espía. Cosas de esas. No es paranoide, Es cotilla. Claro que lo hacen por un bien superior (ver punto 1 recién redactado).
3. La cuestión de la legalidad es peculiar. Si vigilan indiscriminada o discriminadamente a estadounidenses, eso es ilegal. No puede meterse en la vida privada de un estadounidense sin permiso judicial (y ya me dirá qué permiso puede dar para vigilar a 300 millones de estadounidenses). Sin embargo, no tiene nada que ver con la legalidad hacerlo con el resto de habitantes del planeta sean egregios personajes sean mindundis. Es alegal. De todos modos, no creo que la legalidad sea lo que más les interese a los espías de uno y otro tipo. Eso lo dejan para las clases medias.
4. "Nadie es perfecto". Siendo, como son, humanos, cometen errores humanos, demasiado humanos. Dejan flecos sueltos, tienen agujeros hackeables (lo del hackeador hackeado, el pirata pirateado, es para otra novela)... y seguro que aparecen actores no previstos ni en la novela original ni en esta copia corregida y aumentada: las grandes empresas que encuentran, sobre todo en el material del paranoide, cantidad de datos importantes para su márketing, sus campañas y sus productos. No sé qué les pueda interesar en el material del cotilleo, pero seguro que un buen empresario sabe encontrar material para una buena inversión, O tal vez una buena "conversación" (de do ut des)  con el político en cuestión y, en lugar de ofrecer el mítico 3 por ciento (que es lo "decente" en las Españas -Cataluña incluida-) ofrecen silencio a cambio de una compra, un monopolio o una facilidad para invertir. O, sin eufemismos, un vulgar chantaje que, como se ha hecho entre caballeros, no se llama así sino eso, "acuerdo entre caballeros".
Podemos seguir discutiendo sobre el cierre de comercios en días festivos en Alicante. Es importante. Al fin y al cabo, ahí se pueden tomar decisiones y cambiar la realidad aunque sea mínima. Pero mucho más importante es lo que sobrevuela por encima, en lo que Braudel llamaba "economía del capital" o capitalista, alejada de la economía de mercado y, mucho más, de la economía material, sumergida y de autoabastecimiento. 
Sí, ya sé: es posible que el diagnóstico sea correcto, pero no se ve la terapia por ningún sitio. Así es. No tengo la más mínima idea de cómo enfrentarse a "eso" que sobrevuela por encima. Scusa tanto la vita è così non l'ho inventata io. ¿Qué hacer entonces? ¿Callarme? ¿Dedicarme a la novela de ciencia ficción? No es mala idea.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Partidos en el mercado electoral

Para las elecciones holandesas del próximo día 15, el acento está puesto en Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV) y los posibles efectos de su probable victoria en la ya renqueante Unión Europea, mucho más si, al mes siguiente, es Le Pen, líder del Frente Nacional,  la que obtiene la victoria en la primera vuelta francesa. Los optimistas, para ambos casos, pronostican las respectivas victorias, cosa harto probable, pero centran su optimismo en suponer que Wilders no podrá formar gobierno, ya que no encontrará suficientes aliados, y que tampoco Le Pen podrá hacerlo ya que, aunque pase a la segunda vuelta, su alternativa podría llevarse la victoria. Este último caso es bastante confuso ya que las andanzas de Fillon y su familia, al parecer  empleada por él, la debilidad del socialismo de Hamon y las dificultades de esa izquierda de Macron, no dejan claro cómo van a votar los ilustrados franceses en esa segunda vuelta que se anuncia. Es pronto para hacer quinielas ya que la fecha límite para cerrar candidaturas en Francia para las elecciones de abril se cierran en pocos días, pero todavía puede llover de aquí al 17 de marzo, que es cuando se cierran. Dos días después de las elecciones holandesas.
Wilders y Le Pen suelen ser calificados de “populistas” de derechas, para distinguirlos de los “populistas” de izquierdas del tipo Podemos, y tienen en común la xenofobia y el hiper-nacionalismo. Sin duda conocen los datos del Eurobarómetro que marcan como preocupaciones centrales de los europeos el terrorismo y la inmigración. De ahí a la islamofobia no hay más que un paso ya que es fácil convencer al electorado de que ambas preocupaciones se conectan a través de la islamofobia como en otros tiempos el Frente Nacional (el del padre) tenía el anti-judaísmo llamado antisemitismo. La maniobra es semejante a lo hecho por Trump en los Estados Unidos (de ahí las sintonías entre los tres) de que hay que hacer un muro para impedir que entren “esos” terroristas, islámicos por definición, aunque en los Estados Unidos haya habido más ataques de su extrema derecha que de tibios musulmanes reconvertidos al yihadismo.
Sin embargo, hay un elemento más que conviene tener en cuenta para Holanda y es la concurrencia de 28 partidos, muchos de ellos centrados en un solo tema. Es un fenómeno extendido en Europa e incluye ejemplos como el Piwo Partia (Partido de la Cerveza, en Polonia), los diversos Partidos Pirata y, fácilmente reconocibles, los animalistas. Sus campañas se centran en un solo asunto como sucedió también con UKIP (el Partido de la Independencia del Reino Unido), después en sordina.
Los partidos monotemáticos (en inglés queda mejor: single issue parties) generan entusiasmo en sus seguidores por encima de lo que consiguen los partidos atrapalotodo (catch all parties) que tienen que introducir en sus programas un toque ecologista, otro feminista, otro liberal, otro socialdemócrata, algo sobre cuestiones territoriales (especialidad de los nacionalistas monotemáticos) y así sucesivamente. Una anécdota: tengo un amigo que fue candidato en su país por el Partido Verde y me contaba las dificultades que había tenido en las ruedas de prensa cuando, en lugar de preguntar sobre medioambiente y paz, se le preguntaba sobre impuestos sobre la renta, proyectos de infraestructuras, planes de gestión de la educación y la sanidad y demás minucias sobre las que la “línea de su partido” era muy poco explícita.
Hay un interesante caso de monotemáticos que es el intento de organizar un Partido Feminista. Tienen ventaja sobre otros calificados en esa categoría y es que pueden ofrecer la “perspectiva femenina” sobre asuntos muy diversos de forma que, siendo monotemáticos, puede llegar a ser atrapalotodo o, por lo menos, atrapa-a-todas-las-mujeres sea cual sea su clase social, nivel educativo, lugar de residencia o edad (esto último importante si se introduce el tema de las pensiones).
Pero el resultado de esta tendencia a la fragmentación de la oferta es, como puede suponerse, un afianzamiento de la fragmentación de la demanda. Partidos del Frexit (que, a decir del gobernador Willeroy, costaría unos 100.000 millones de euros al año) olvidarán este espinoso asunto y proclamarán la grandeur, la soberanía y la independencia como criterio con el que motivar el voto.
Algunas peleas internas en más de un partido español lo son entre los partidarios de un modelo de partido (supongo que “transversal” significa atrapalotodo) u otro, monotemático. Fiel a mi costumbre de que sea usted el que, si quiere, piense, evito contar los resultados de mi “funesta manía de pensar”.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Para hacerse una idea de cómo está el asunto en los Estados Unidos y aunque solo pueda ser anecdótico, aquí cuenta el Washington Post el caso de cómo un individuo, tomando a dos indios -de la India- como musulmanes/árabes, asesinó a uno e hirió al otro. Ya puestos, también hirió al empleado del bar que intentó aliviar la tensión)

Manipulaciones variadas

Recibo uno de esos apestosos correos que incluyen un "pásalo" o "esto debe conocerlo todo el mundo" o "compártelo". Se supone que es una farmacéutica española que protesta por el acceso que los inmigrantes (extranjeros obviamente, no aborígenes) tienen a los medicamentos. 
Algunos detalles son sospechosos, como el tratarlos literalmente de UnterMenschen (infrahumanos) que es como los nazis etiquetaban a los judíos, gitanos y homosexuales para explicar por qué los podían llevar a campos de concentración y, eventualmente, a cámaras de gas: se trataba de purificar el ambiente social, dejando solo las razas y comportamientos puros (la homosexualidad entre algunos nazis no entra en la discusión).
También es sospechoso que confunda inmigrante reciente, nacionalizado, residente, gente rica invernando en la cálida España o gente pobre intentando salir adelante en la vida. Supongo que los noruegos de Alfaz del Pi (Alicante, primera colonia noruega fuera de Noruega y donde tengo muy buenos amigos) no están incluidos, ni los clubes británicos en Denia. Y el recién llegado con una mano delante y otra detrás (por seguir con su tono) se confunde con la chica colombiana que ayuda en casa, dada de alta en la Seguridad Social y, por tanto, con los mismos derechos que yo para acceder a los servicios sanitarios públicos.
Finalmente, es sospechoso que una farmacéutica se queje de vender su mercancía. Se le puede suponer un inmenso amor a las arcas públicas, pero es fácil suponer que esas arcas ya han hecho sus cálculos todo menos suicidas. Pero business is business, supongo, y si su farmacia no está en una zona "bien" de Madrid (todo ello en el caso de que la farmacéutica sea real y no sea un personaje de ficción) y su clientela es de UnterMenschen, no creo que haga gran diferencia en el dinero que entre en su caja: el dinero no tiene color ni raza.
Si ahora se lee esa carta (que obviamente, ya he borrado, no vaya a contaminarme el escritorio) desde la perspectiva de este artículo que George Monbiot publica en The Guardian, la cosa puede adquirir otros tintes, a saber, el uso artero del sentimiento para generar determinadas actitudes en la población. El artículo se refiere al uso de "big data" para construir perfiles emocionales a los que se pueda manipular y convencer. Algunos ejemplos son obvios para un sociólogo: según plantees la pregunta, puedes obtener resultados opuestos sobre un mismo asunto, si los planteamientos suscitan sentimientos diferentes e incluso opuestos en cada caso. Se me ocurren varias formas alternativas de plantear los hechos de la "farmacéutica" supuestamente madrileña sobre sus clientes.
Que se nos puede manipular es ya algo poco discutible: así es. Que defenderse de la manipulación no es fácil, tampoco es muy discutible. Lo último que se puede hacer si uno quiere seguir siendo "animal racional" y no qudarse en solo "animal", es estar atento. Sin paranoias, pero sin ingenuidades de "to' er mundo e' güeno". Y así me preparo para el engaño de hoy en día que espero que sea solo uno y que no se me acumulen como ayer, que fue un derroche. Salud.