martes, 31 de enero de 2017

La historia casi se repite

Juan Cole recupera un par de artículos que se publicaron en 1933. En el primero, el embajador inglés dice que el problema en Alemania no son los judíos sino la inmigración. En el segundo, se presenta el problema que supone para los judíos con nacionalidad alemana mantener dicha nacionalidad y el riesgo que corren de ser expulsados. ¿Les suena? parece decir el autor viendo lo sucedido estos días en los Estados Unidos y no solo en los Estados Unidos. No reniega de su comparación con lo que allí está sucediendo con lo que sucedió en su día en la Alemania nazi.
La comparación con los nazis es frecuente. Una política española los comparó con Podemos. Ahora otra los compara con Trump y la anterior se irrita por ello. 
Pero la historia no se repite aunque aparezcan elementos comunes entre ambas épocas. Las guerras ya no son lo que eran porque las armas ya no son las que eran. Los contendientes ya no son tan claramente dicotómicos (ahora el mundo es multicéntrico, no bipolar). La comunicación ha cambiado la percepción de lo que sucede. En cambio, el que se votara democráticamente por un determinado líder (Hitler en un caso y Trump en otro) no los hace comparables. Pero...

lunes, 30 de enero de 2017

Raíces del populismo

Este es el esquema que proporciona Edelman (una empresa de marketing) en su informe de 2017 sobre la confianza que merecen distintas instituciones:

Y este el que proporciona Transparencia Internacional (una empresa dedicada a la denuncia de la corrupción) en su informe igualmente de 2017:
Cierto que no hay una definición unívoca del llamado "populismo", pero sí parece que, a escala mundial, el malestar, desencanto, corrupción, miedos y desigualdad tienen algo que ver con un tipo particular de síndrome que llama a voces por que haya una respuesta política a tal situación. Ambas instituciones lo llaman populismo. Y a eso le estoy dando vueltas estos días.

domingo, 29 de enero de 2017

Torturismo y noticias falsas ("fake news")

Las noticias falsas son parte del mundo de las noticias. No hay novedad sobre su existencia y uso. Incluso sobre la producción de las mismas, por ejemplo hacer saltar un barco propio, atribuir el hecho a un enemigo y conseguir así legitimidad para entrar en guerra con él. Un ejemplo podría ser la voladura del Maine en Cuba por parte de (bueno, que sigan discutiendo quién lo hizo) que daría pie, con la inestimable ayuda de la prensa de Hearst, a la guerra entre España y los Estados Unidos para ver quién se quedaba con Cuba.
El presidente Trump acaba de declararse partidario del uso de la tortura para conseguir información y, así, evitar el "terrorismo". El problema es que, a través de la tortura, se consiguen noticias falsas ("fake news"). Bajo la tortura (que incluye el waterboarding) se acaba confesando lo que haga falta con tal de que dejen de torturarte. No funciona. Y el ejemplo más chocante (y es verosímil) es que el inmenso error que fue la guerra de Irak comenzó gracias a una "fake news" conseguida a través de la tortura. El torturado acabó "confesando" lo que los torturadores esperaban.

sábado, 28 de enero de 2017

Drones asesinos

Cuanto menos ves a la víctima, mayor probabilidad de que no tengas problemas en matarla si es eso lo que te ordenan. Es el clásico experimento de Milgram. Matar a alguien a quien no ves es más fácil que matar a alguien a quien estás viendo a una distancia mínima, al alcance de la mano. Para eso hacen falta otros factores externos (apoyo del grupo como el caso de la muchacha agredida en Murcia, etiquetado de la víctima como subhumano -que fue el caso de los nazis hitlerianos con los judíos de entonces-) y, claro, factores personales del tipo de la sociopatía o psicopatía, incapacidad de empatía, odio de quien aplica la ley del Talión y demás. Pero, en general, al ser humano le cuesta matar a sus semejantes así como así. Hacen falta elementos particulares para que supere la repugnancia a matar a otro. Y el no ver al otro es uno que que funciona muy bien.
Véase este texto:
Now Donald Trump is a war criminal just like his predecessors. That didn’t take long. Over the inaugural weekend, while the president was obsessing about the size of his crowd, his government also let loose two drone strikes against defenseless Yemen, reportedly killing an estimated 10 people, some of whom could possibly have been terrorists about to strike somewhere in Yemen. Three of these people were on a motorcycle hit by one drone, the other seven were in a vehicle hit by the other drone.
The United States is not formally at war with Yemen but strikes the country with drones whenever it feels like it. The U.S. also maintains a naval blockade of Yemen, contributing to near-famine in the region’s poorest country, which has never been able to produce enough food to feed its 25 million people. And since March 2015, the U.S. has supported and participated in the undeclared, illegal war of aggression launched by Saudi Arabia and its allies with U.S. blessings.
Tenemos una guerra en el Yemen y un bloqueo que genera hambrunas en su población. Los atacantes están liderados por Arabia Saudí con el apoyo de los Estados Unidos en el bloqueo y, a lo que voy, con los drones. Alguien, desde un lugar lejano, dirige el artefacto hacia el lugar indicado (por otros artefactos o por infiltrados o por aliados) y dispara sin mayor problema a lo que encuentra como diana que la autoridad le ordena, el grupo al que pertenece le apoya y cuyas víctimas casi ni las ve. Son como cositas que se mueven en la pantalla a las que hay que derribar como en un videojuego. 
El artículo que cito comienza recordando el interés del presidente de los Estados Unidos en mostrar cuántos asistieron a su coronación (porque se trata de un rey) y así demostrar que la prensa que proporciona cifras inferiores está mintiendo. La búsqueda de "hechos alternativos" forma parte de este juego de engaños y manipulaciones. Mientras, 10 personas mueren en el Yemen. Tal vez algunos fuesen terroristas, pero eso no se sabe si no hay un juicio previo, es decir, que estamos ante un asesinato puro y duro. Pero eso no tiene importancia, comparado con el problema de saber cuántos asistieron a la ceremonia de cambio de presidente. El que apretó el botón para hacer el disparo contra aquello que se movía en la pantalla no estaba preocupado por ese asunto distinto y distante. Un gesto casi mecánico por parte del funcionario que cumple con su deber de obediencia a la autoridad y que, en todo caso, si siente algo de culpa, recibe el perdón por parte del grupo al que pertenece. Ni siquiera se plantea si eso MAGA "Make America Great Again". Se trata, más bien, de "current events". 
Es un caso aislado. Hay muchos más drones dando vueltas por el mundo y no solo estadounidenses. Ejecutan sin juicio previo y, en todo caso, matan a inocentes junto a los "culpables" y atacan objetivos de guerra sin haberla declarado. En el caso del Yemen, desde marzo de 2015. Y, anécdota, los yemeníes están entre los siete países musulmanes (es decir, de mayoría musulmana) a los que, según la orden del presidente, no pueden entrar en los Estados Unidos.
Y si los que mandan los drones se trata de criminales de guerra, la respuesta no depende de mí, sino del tribunal competente para juzgar tales actos. No sé cuál es. El de La Haya no creo que sea ni reconocido por el acusado, así que no les veo entrando en el juzgado de mi pueblo. Y de ahí hacia arriba. El artículo cuyo texto cito ya avisa, al final, que tal vez todavía no haya base para acusar a Trump. Pero a sus antecesores...
(Añadido el 29: primera baja estadounidense en Yemen, con tres heridos más, ahora ya bajo gobierno Trump sin duda. Las bajas yemeníes serían 57 personas,  de las cuales ocho mujeres y ocho niños, el resto militantes de Al-Qaeda)
(Añadido el 30: hay más países de mayoría musulmana, algunos de los cuales han proporcionado yihadistas en abundancia o sus nacionales han tenido que ver con grandes atentados como el de 11S. Pero resulta que tienen relaciones comerciales con el Complejo Trump, así que han quedado fuera de los excluidos. Primer conflicto de intereses)
(Añadido el 31: Me he referido a los drones -al fin y al cabo, una novedad- unas 300 veces en este blog. Vaya eso por delante. Y los "daños coletarales" son propios de los drones como de cualquier otra arma. Los misiles, como me dice el amigo que razonablemente me critica en algo en lo que estoy de acuerdo, comparten con los drones la lejanía y el anonimato y, por tanto, la probabilidad de tener "daños colaterales". La diferencia está en que los drones pueden ser mejor dirigidos que los misiles y, por tanto, sus errores son menos "perdonables". Claro que ninguno de los dos es comparable con una bomba atómica como la de Hiroshima o con un bombardeo masivo como el de Dresde. Los drones son menos monstruosos, más sutiles y más asequibles para cualquier contendiente con dinero suficiente como para acceder a ellos)

jueves, 26 de enero de 2017

Distopía orwelliana

Orwell ha aparecido en un centenar de las entradas a este blog desde 2008. Es obvio que su metáfora (Mil novecientos ochenta y cuatro) me parece relevante y que encaja en lo contrario de utopía,  que es la distopía. La utopía, con las consabidas diferencias, intenta describir un lugar (topos) que o no existe (u) o es deseseable (eu). El interés por la distopía (un lugar poco deseable que probablemente no existe) tiene en común con las anteriores su relación con el futuro: desear llegar a utopía o temer que se llegue a distopía. Pero puede ser peor: puede suceder que se estén encontrando indicadores en la realidad circundante que parecen mostrar que ya estamos entrando en tal distopía. Es el caso de ese centenar de entradas en el blog. Y el caso de esta serie de opiniones que reproducía The Guardian ayer. Un dato curioso: este libro es el mas demandado a través de amazon. Algo habrán entendido los compradores. 

miércoles, 25 de enero de 2017

Piense a quién (no) va a votar

Decir “No nos representan” es una banalidad. Por supuesto que no nos representan... a algunos. Si nos representasen, seguro que otros podrían decir lo mismo, a saber, que estos no les representan. Obvio: en sociedades heterogéneas, con intereses contrapuestos y no fácilmente conciliables, el que representa a unos es porque no representa a otros. Así de sencillo: el que representa a las grandes superficies no representa al comprador que mira el céntimo antes de tomar su decisión de compra. Y si defiendes a este último, seguro que el representante de grandes superficies no se va a sentir representado por quien ha tomado esa decisión contraria a sus intereses que voy a suponer que son tan legítimos como sus contrarios. Lo que llamamos sistema democrático es un medio, imperfecto como todo lo humano, para tomar decisiones a veces de forma que todos puedan decir que han salido ganando (y que les representan) pero las más de las veces para tomar decisiones a favor de quien ha comprado los votos mediante los medios disponibles en cada caso y que van desde convencer a mucha gente para que vote en una determinada dirección hasta convencer a los que tomarán los decisiones para que las tomen (pagando, eh, pagando) de la forma apropiada para el corruptor.
Me interesa el voto masivo porque no siempre es fruto del juego limpio. Pienso, por ejemplo, en el Brexit británico y en el trumpismo estadounidense. Ambos tienen un elemento en común: el arrepentimiento por haber votado de una determinada manera una vez se ve de qué iba realmente la jugada.
Vayamos al Brexit. Ganó la salida. Pero no limpiamente. Los partidarios del SÍ jugaron muy claramente sus mentiras para que el elector votase lo que creía que estaba votando aunque en realidad no se tratase de eso lo que estaba en discusión. Estaba, como se sabe, la propuesta de que votar SÍ era votar contra la inmigración ilegal que venía a quitar empleos no-británicos a los británicos y venía a poner en peligro la inmarcesible identidad inglesa (no digo británica: los escoceses lo entendieron muy bien). Era votar a favor del Paraíso (el SÍ) contra el infierno (el NO) representado por un gobierno algo chapucero. Una vez conocidos los resultados, vinieron las rebajas y resultó que el precio a pagar por el SÍ era muy otro: algo desde los negocios de la City a las ayudas a los dependientes pasando por los efectos sobre la libra esterlina o sobre los expatriados en otros países. Se equivocaron votando SÍ y hubo quien pidió volver a votar para no repetir el error cometido anteriormente. Mucha gente que había votado a favor de la salida se encontraba que tal salida iba claramente contra sus intereses personales y colectivos.
Algo parecido ha sucedido con la victoria de Trump. Con un sistema electoral tan peculiar como el suyo, Clinton ganó por casi 3 millones de diferencia en votos populares, pero Trump consiguió los votos electorales suficientes como para que se le declarara vencedor el 19 de diciembre y se le confirmara como tal el 9 de enero y tomara posesión el 20 de enero. Aquí las protestas fueron sonoras: “Not my President”, “que no me representa”. Y se intentó forzar un recuento de los votos (asunto particularmente chapucero) y hasta se maniobró para que alguno de los Grandes Electores cambiara el voto al que estaba obligado (¡legalmente!) y no votara por Trump sino que consiguiera que fuese Clinton la que no solo hubiese ganado en voto popular sino también en voto electoral. Habría sido algo espectacular, pero no se consiguió, sobre todo sabiendo que algunos (muchos) de los “Not my President” que lo habían proclamado por Twitter o Facebook ¡no habían votado! Y no se trata de los que torticeramente fueron apartados de su derecho a votar, sino de los que no quisieron votar, ese, aproximadamente, 50 por ciento de los adultos estadounidenses que o no se registraron o que, una vez registrados, no quisieron votar o, simplemente, no les dejaron votar por razones poco consistentes y sí muy interesadas electoralmente por parte de los que establecían los criterios para registrarse (en USA no es suficiente estar en el censo). Encuestas en mano, fiables, va a haber suficientes votantes de Trump descontentos con que Trump haya ganado.
En las próximas elecciones de aquí (sean generales o sea el referéndum catalán) ya sabemos que habrá quien no se sienta representado por el bando vencedor. Así es la democracia. Trabajen, pues, para ganar en las siguientes, pero no conviertan su derrota en un  demérito de la democracia. Democracia no es que ganen “los míos”.

martes, 24 de enero de 2017

En desacuerdo con los hechos

La cosa promete. Si, hasta ahora, era normal que los políticos mintiesen de vez en cuando y, si los pillaban, intentasen arreglar el desaguisado, la moda que se nos viene encima es la de poner lo que dice el político por encima de lo que puedan proclamar los hechos. La declaración vale más que la constatación. Eso que antes llamaban la "realidad", se podría sustituir por la "certeza" con que se la niega. Pobre Kant, con su noúmeno y su fenómeno. Cierto que la "realidad" (lo que la cosa es con independencia de cómo se la mire) se nos da muchas veces oculta tras numerosos velos (de ahí que la palabra griega para "verdad" tenga una relación etimológica con la de "desvelar", ir quitando velos). Pero de ahí se está pasando a despreciar la "realidad" en aras del "velo" que conviene al que tiene poder para afirmar que ese "velo" es la "realidad" y que, además, puede apoyar su afirmación en numerosos tuits que lo confirman (con independencia de que algunos de dichos tuits sean puros bots -producidos por una máquina como si fuesen humanos- y otros sean puros trolls -encargados de difundir el "velo" de quien le paga-). Peor: a usar de los "velos" como mentiras puras y llanas. Paciencia, pues. Y algo de filosofía, que nunca viene mal, sobre todo si es en pequeñas dosis.

lunes, 23 de enero de 2017

El capitalismo cambia

Esta es una posible secuencia de dichos cambios:
  1. liberal imperialism followed the 1840s revolutions; 
  2. Keynesianism followed the Great Depression of the 1930s; 
  3. and Thatcher-Reagan market fundamentalism followed the Great Inflation of the 1970s. 
  4. Could Trumpism – understood as a lagged response to the 2008 crisis – herald the emergence of a new capitalist regime?
El problema que plantea este autor (de donde he tomado la secuencia anterior) es el siguiente:
Donald Trump’s inauguration as the 45th president of the United States is widely seen as the beginning of the end of the post-1945 capitalist order that became globally dominant after the Cold War’s end. But is it possible that Trumpism is actually the end of the beginning? Could Trump’s victory mark the end of a period of post-crisis confusion, when the economic model that failed in 2008 was finally recognized as irretrievably broken, and the start of a new phase of global capitalism, when a new approach to economic management gradually evolves?
No va a ser "la" causa (como sus antecesores tampoco lo fueron). Sencillamente, marca un cambio de rumbo tanto en las preguntas como en las respuestas referidas al funcionamiento empírico del sistema mundial que llamamos capitalismo (porque está centrado en el capital; por eso no lo llamamos trabajismo-laborismo). Van a ser unos años interesantes: o el fin del principio o el principio del fin. Pero lo que parece claro es que el capitalismo cambia y, por tanto, las viejas recetas no tienen que servir necesariamente ni a favor de unos o en contra de otros cuando la cosa ha cambiado. Chi vivrà, vedrà.

viernes, 20 de enero de 2017

Influir en las elecciones

Hoy es el día de la toma de posesión de Trump y seguro que habrá más de una intervención sobre la manipulación de elecciones desde el exterior del país. Ya se sabe, todo eso de los piratas (hackers), el malvado Putin (pero no tan malo si va a nuestro favor), el recuento chapucero, los ordenadores manipulables.
Por eso es un buen día para leer este reportaje sobre cómo Inglaterra intentó influir en las elecciones estadounidenses de 1940 para conseguir un apoyo en el conflicto con Hitler. La lista de trucos suena tan, tan actual que solo falta internet como para sentirse puesto al día.
Ahí a la derecha están las diapositivas que he utilizado en dos charlas amigables esta semana (una de ellas, hoy mismo). Ya casi es un rito que me reúna anualmente por separado con un grupo de antiguos alumnos por un lado y un grupo de antiguos compañeros de trabajo (aunque fuera un trabajo que duró poco) y tengamos una tertulia más o menos informada sobre asuntos de actualidad. Este año han coincidido en las fechas y eso ha hecho que coincida también, por primera vez, el tema.

jueves, 19 de enero de 2017

Deuda externa, sin novedad en el frente

Un excelente artículo del economista (y a pesar de ello buen amigo) Alberto Acosta sobre el asunto. Copio y pego dos párrafos:
En definitiva, la deuda no puede seguir siendo un acto de violencia -que afecta a las sociedades y a la Naturaleza- cuyo objetivo es forzar al país deudor a hacer la voluntad de los acreedores vía renegociaciones y programas de ajuste estructural. Y tampoco puede ser un espacio para obtener ganancias exorbitantes, aprovechándose de las crisis y de la situación de indefensión de los países deudores que terminan muchas veces en manos de verdaderos “buitres” de las finanzas internacionales.
Violencia, sí. Estructural en este caso, pero sin excluir la amenaza de la violencia directa futura si no obedeces al que más manda y se está enriqueciendo a tu costa.
Y este dedicado a los españolitos que vienen al mundo (les guarde Dios: una de las dos Españas ha de helarles el corazón):
La historia nos enseña que, por la falta de respuestas estructurales, los países endeudados -con graves consecuencias sobre sus sociedades e inclusive sobre su medio ambiente- a menudo enfrentan muchos años de austeridad y miseria por las condiciones recesivas impuestas por los acreedores y los organismos de rescate, y sin ninguna garantía de que el sobreendeudamiento siquiera sea resuelto. Situación que termina por afectar a los propios acreedores.
Recuérdese el nivel de endeudamiento de las Españas (incluyendo a Cataluña) y véanse los ejemplos que Acosta toma de la historia.

miércoles, 18 de enero de 2017

El poder corrompe

Una posible lista incluye las siguientes noticias: Sacerdotes pederastas, pandillas de eclesiásticos abusadores de monaguillos, obispos adúlteros, entrenadores deportivos violadores (el caso inglés, entre los más espectaculares), bancarios estafadores o abusando de su información privilegiada (“delito del iniciado”) o de la falta de información del cliente ingenuamente confiado, abogados arbitrarios, defensores de “manos limpias” con manos algo menos limpias, catedráticos plagiarios, educadores deseducando de puro maleducados, políticos ladrones (parece que sigue habiendo corrupción, según dicen; y abusos con mucho desparpajo), policías nacionales proxenetas, guardia civiles narcotraficantes, agentes aduaneros dedicados al contrabando, solidarios de ONG robando donativos o inventando “causas justas” y, seguro, me dejo fuera más de una categoría. Sin ir más lejos: empresas farmacéuticas que inventan o promueven enfermedades a las que vender supuestos remedios.
Es, como puede observarse, una lista muy heterogénea en origen, actividades y beneficiarios. Unos tienen elementos sexuales, otros dinerarios, otros de (supuesto) prestigio (el sexo y el dinero suelen ser algo más empíricos). Pero, creo, todos tienen una cosa en común: hace falta algo de poder para poder abusar de él diciendo “tengo algo que tú quieres; si lo quieres, paga y yo impongo el precio”. De acuerdo: el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Pero no siempre. Así que la cuestión no está en el poder mismo (gente con mucho más poder juega mucho más limpio que estos de estas semanas) sino en el uso que se haga del mismo y de la reacción que genere su abuso.
Las reacciones pueden ser muy variadas también. Tenemos, por seguir en esa zona, la “tolerancia cero” hacia curas pederastas proclamada por el actual Papa y el consiguiente tribunal para juzgar los obispos encubridores, cosa en la que alguno de sus antecesores no han sido muy diligentes. O han mirado hacia otro lado cuando se ha tratado de obispos adúlteros y, sencillamente, les han trasladado de destino. O han guardado clamoroso silencio protector en casos tan poco edificantes como los sucedidos en México o en el Perú. Pongo estos ejemplos porque lo son de los dos extremos posibles ante el abuso de poder: rechazo/castigo (si se tercia) por un lado y “comprensión” hacia las debilidades humanas por otro.
De la lista inicial puede decirse que hay casos que sí y casos que no. Que es injusto (o, por lo menos, falso) atribuir a una parte del colectivo las malas prácticas abusivas de la otra parte. Pero también lo contrario: que ponerlos sobre el tapete, reconocerlos, describirlos y, eventualmente, rechazarlos no significa que se esté atacando al grupo en el que se ha producido tal comportamiento rechazable. Encontrar ministros prepotentes e irresponsables no es un argumento contra la existencia de todos los ministros, aunque sean o hayan sido representantes legítimos de una determinada circunscripción electoral. Lo que es grave es dar por hecho que el poder sobre feligreses, monaguillos, clientes ignorantes, ciudadanos de a pie justifica que se utilice tal poder para beneficios personales (o colectivos, que bandas organizadas claro que las hay) sean de la zona corporal que sea, de la cabeza a los pies pasando por todos los órganos intermedios existentes o imaginarios.
Cambiando de tercio, claro que hay abuso de poder en las universidades. Y el plagio va desde el doctorando que paga para que alguien le escriba la tesis hasta al “capo di tutti i capi” que usa como carne de cañón a los/las que saben que su futuro depende del uso que el “jefe” haga del poder del que dispone. Y como en bastantes de los casos antes enumerados, no deja de ser curioso que se dé como “normal” que se presente una tesis doctoral (cuando los tribunales eran de cinco miembros) en la que todos (insisto: todos) los miembros del dicho tribunal encuentran “copia y pega” de las propias obras, que se le eche en cara al candidato y que este quede asombrado de que se le critique por algo tan “normal”, es decir, habitual, corriente, aceptado y hasta aceptable.
De política y policías mejor ni hablamos: el poder, si no tiene algún tipo de control, tiende a expandirse. A la entrada de una de las cafeterías de la universidad de Valencia, y, encima, de ciencias, alguien ha escrito a mano:”Quis custodiet ipsos custodes”, quién vigilará a los vigilantes.
A todo esto, el cuarto poder ¿corrompe? Pues no es mala idea planteárselo y más admitiendo casos cercanos en el espacio y el tiempo que hacen pensar que sí, que corrompe. Pero, como los otros, no siempre. Menos mal. Uffff.

miércoles, 11 de enero de 2017

Nubarrones políticos

Esta es una lista, incompleta probablemente, de los males que aquejan al sistema político.
1. Campañas electorales mentirosas. Es el aperitivo. Lo que se diga en la campaña no tiene por qué parecerse a lo que después se va a hacer. Puede suceder, incluso, que, una vez terminada la campaña, se diga exactamente lo contrario de lo que se dijo en ella. Y no te digo si lo que se compara es lo que se prometió y las decisiones que se toman después: si hay algún parecido es pura casualidad.
2. Encuestas con voto oculto y su uso mediático. Si pretende orientarse por lo que anuncian las encuestas, lo tiene claro: fracaso tras fracaso. Y por dos razones principales. La primera, por la abundancia de voto oculto: el encuestado no está dispuesto a reconocer ante un desconocido encuestador qué es lo que va a votar realmente y, o dice que “no sabe”, o responde lo “políticamente correcto” en ese momento. La otra razón es que impecables encuestas desde el punto de vista profesional son utilizadas por los medios que las publican intentando arrimar el ascua a una sardina u otra sea ocultando algunos datos de las mismas o poniendo en titular lo contrario de lo que se dice en el cuerpo de la noticia.
3. Voto en negativo (votar en contra, no a favor). Es suficientemente frecuente como para que las encuestas funcionen mal, en particular en lo que los profesionales llaman “la cocina”. Pero es también un indicador de que algo no funciona bien en el sistema: demasiada gente que no es partidaria de nadie sino contraria de algunos o, incluso, contraria a todos los contendientes.
4. Papel de los medios y las redes. En este contexto de inseguridad por el “qué hacer”, el ciudadano busca (o se encuentra de sopetón) algo que le oriente. No tanto las palabras (que se lleva el viento) sino la presencia y la imagen en la televisión, gran fuente “orientadora”. La novedad son las redes sociales y sus “noticias mendaces” cada vez más frecuentes que indican a quién no votar.
5. Sistema electoral problemático. Es una fuente de frustración para el elector que ve cómo el porcentaje de votos (a escala nacional) no se corresponde con los resultados políticos observables. Claro que no existe el sistema electoral perfecto (que dé una fotografía  de la ciudadanía real o asegure la estabilidad gubernamental), pero hay casos demasiado extremos como para estar contentos con tal sistema.
6. Férrea ley de la oligarquía (y debilidad del asambleísmo). Se trata del papel que, en ese contexto, tienen los aparatos de los partidos. Sus élites dedican mucho más esfuerzo a mantenerse y mantener la organización (no siempre lo logran) que a responder a las supuestas demandas del electorado que, como en el fondo se desconocen, acaban siendo irrelevantes. El asambleísmo, como alternativa, funciona para pequeñas unidades (una comunidad de propietarios es el mejor caso que conozco y aún ahí tiene sus bemoles), pero no es aplicable a entidades con mucha población donde, tarde o temprano, aparecen los delegados que delegan en delegados hasta llegar a la oligarquía que se conoce desde el siglo XIX. El que no se conozcan las demandas de electorado incluye lo difícil que es saberlo por encuestas y lo curioso que resulta pretender conocerlas a través de libros (Marx, Smith, Hayek, Keynes, Laclau o similares).
7. Sociedad dividiéndose o ya irremediablemente dividida (táchese lo que no proceda). No hace falta recurrir a esa “lucha de clases” que reconocía Warren Buffet, poco sospechoso de marxista. Basta ver las distancias reales que separan en poder, privilegio, prestigio y bienestar a personas clasificadas por su sexo, profesión, nivel de renta, residencia, nivel de educación, edad, “raza” (si se puede aplicar) y demás desigualdades observables en cada sociedad.
8. Populismo y ¿algo más? He puesto “populismo” sin comillas porque así está siendo utilizado cada vez más para etiquetar a nuevas propuestas políticas que no acaban de encajar con las tradicionales o convencionales. Digamos, con uno de los sospechosos habituales, que "El único antídoto para las décadas de ruinoso gobierno en manos de una pequeña élite es una audaz infusión de voluntad popular. En cualquier tema que afecta a este país, el pueblo tiene razón y la élite gobernante está equivocada". El problema, es que estos males pueden agravarse y hay quien ve que lo que está en peligro es la democracia misma.
No tendría que hacer falta, pero no estoy hablando de las Españas, sino de los Estados Unidos (y esta última cita es de Trump en campaña electoral)
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante-)

Y lo publican el 10

Los calendarios electorales estadounidenses suelen ser bastante rígidos: se vota tal día, se nombran a los Grandes Electores tal otro, estos últimos se reúnen un día fijado y votan al candidato elegido por ellos (no por el voto popular, que esa es otra), los discursos de despedida tienen fecha fija y la toma de posesión, el gran día, también.
Ayer era 10 y había que cumplir con la agenda... que fue cumplida por algunos periódicos hablando de informes (des)clasificados en los que se afirmaba que "los rusos" (es decir, Putin, que los representa a todos) tenían información comprometedora sobre el pasado del presidente electo.
No era del tipo de este recorte del 7 de enero que copio y pego
Aunque en el fondo tanto me da que se trate de asuntos que afecten a distintas partes del cuerpo del electo (de la cabeza a los pies pasando por la cartera y con descansos genitales a mitad de camino). Es la fecha  y fuente lo que me intriga.

martes, 10 de enero de 2017

Piratear está muy feo

A nadie se le ocurre defender que "los rusos" hayan pirateado (hackeado, se dice en fino) mensajes estadounidenses interviniendo en una campaña electoral como la pasada. Claro está que no es lo único que han pirateado, así que lo menos que se puede hacer con ellos es expulsar a algunos de sus piratas para que quede claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos.
Una pequeña ayuda a la memoria: el gobierno de los Estados Unidos a través de sus diversas agencias de espionaje (NSA, CIA y todo eso) han estado pirateando al mundo entero con la inestimable ayuda de empresas igualmente estadounidenses a las que ya me he referido aquí en otras ocasiones.
¿Piratas buenos -los nuestros- y piratas malos -los otros-? Primero, que no está tan claro quiénes son "los nuestros" (que se lo digan a mis amigos mexicanos sufriendo la que están sufriendo y no toda originada dentro del país). Segundo, que no parece un buen argumento decir que el pirateo malo es el que se descubre y el bueno es el que permanece oculto. Y, tercero, que Orwell y su Gran Hermano era un inocente.

domingo, 8 de enero de 2017

Peligrosos economistas

Lo reconocen ahora sin mucho pudor y desde puestos relevantes: sus predicciones económicas fueron un desastre, en particular en lo que respecta al Brexit. Se trata de una mezcla de factores que pretendían ocultarse bajo capa de cientifismo, matemática, modelización y distanciamiento, partiendo de supuestos más parecidos a la física que a las modestas ciencias sociales convencionales. 
Partían de un modelo de comportamiento humano que no acaba de encontrarse en la realidad, a saber, la de la "elección racional", la del "homo oeconomicus" que toma sus decisiones con frialdad calculada y en búsqueda de maximizar sus intereses (como si sus intereses fuesen uno solo). Cuando el presupuesto del que parte un modelo es radicalmente falso, sus resultados pueden ser correctos o incorrectos, pero eso nadie lo sabe hasta que la "rugosa realidad" se impone e imparte su veredicto de "culpable" o "inocente".
Su economicismo era un segundo obstáculo: la realidad realmente existente no es únicamente económica sino que tiene la manía de unirse a otros elementos que tienen muy poco que ver con dicho economicismo. Y de dicha unión nacen hijos de lo más variopinto según quién domine, cómo lo haga o, incluso, si ha llegado a haber "intercourse" o "ayuntamiento carnal".
El poder es mal consejero. El creerse con el vocabulario (lo que llaman "teoría") correcto (y algo esotérico, todo hay que decirlo) que divide al mundo entre los iniciados (ellos) y el resto (los ignorantes que somos los demás) no es una buena fuente de conocimiento de cómo son las cosas. No es eso de que "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Es, más bien, que "el creerse con el poder intelectual engaña y el creerlo absolutamente engaña -muchas veces- de manera absoluta".
Conocimiento e intereses, si no recuerdo mal, fue un trabajo de Habermas en el que planteaba, en mi opinión, la cuestión de fondo: el conocimiento nunca es desinteresado de manera absoluta y los intereses que mueven la investigación (los modelos, las propuestas, las recetas) pueden tener más importancia y fuerza que los mismos datos a los que se pretende acceder. Weber creo que también tuvo cosas parecidas. No son, por tanto, asuntos de la prensa del día sino que ya tienen edad suficiente como para aportar algo de modestia a la arrogancia de estos peligrosos economi(ci)stas. De derechas o de izquierda (que, de nuevo, puede ser cuestión de intereses). Tanto da. Eso sí: los nuestros nunca se equivocan... hasta que la realidad los desmiente y dedicamos un cierto esfuerzo en explicar por qué la realidad fue tan ignorante como para no adecuarse a nuestros modelos.

sábado, 7 de enero de 2017

Paz judío/israelí

Con los pocos datos de que dispongo este sábado, la acusación a Netanyahu, primer ministro israelí, de haber recibido coimas y ser, por tanto, un político corrupto entre tantos no parece un asunto de particular trascendencia. Sucede hasta en las mejores familias y supongo que hasta en los que tienen ascensores de oro en su casa.
Lo que sí tiene efectos sobre la paz mundial es el asunto de "los dos estados", es decir, una de las salidas posibles al hecho de la presencia de judíos en territorio que no lo fue, pero que ahora es israelí. El asunto de los asentamientos legales/ilegales (táchese lo que no proceda) que siguen sobre la mesa en estos días que preceden a la toma de posesión de Trump y en los que Kerry ha introducido algunos elementos dignos de consideración y las votaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU han jugado un papel nada despreciable.
Claro que se trata de una pelea de poder e intereses: quién consigue apoyos de quién para apoyar o rechazar tales asentamientos. Pero hay dos datos que me han hecho pensar gracias a una encuesta del Pew Research Center.
El primero es buscar una respuesta razonable a esta pregunta: los asentamientos ¿favorecen la paz en la zona o no?. Los palestinos que se ven desposeídos de lo que ha sido su territorio histórico para que allí se construyan casas para judíos, parece que lo tienen claro: les están robando y mediante la violencia legal/ilegal (táchese lo que no proceda). Los fundamentalistas judíos que saben que ese terreno les fue entregado por YHWH para su disfrute y propiedad, saben que mientras no consigan todo el terreno que su Dios les donó, no habrá paz. Como en tantas otras cosas, los que piensan una cosa u otra no son siempre los mismos: cambian de opinión, mueren los de una determinada línea, hay acuerdos. Este es el primer resultado. Se ha preguntado a estos últimos (no tanto a los primeros) si creen que los asentamientos serán un medio para lograr la paz en dicho territorio:
Bien vamos: los judíos que creen que los asentamientos fomentan la paz, aumentan. Casi llegan a la mayoría, razón por la que es comprensible que un gobierno, de corruptos o no, los apoye. 
La otra cuestión es qué tipo de razonamiento hay detrás de tales opiniones (porque supongo que el derecho a la propiedad es una opinión y que la donación divina es otra).
Es la ideología, estúpido. Cierto que son mayoritarios los judíos que piensan que los asentamientos judíos en tierra israelí (palestina, dirían otros) fomentan la paz. Pero resulta espectacular la diferencia entre derecha (la fomentan) y la izquierda (la dificultan).
Recuérdese: la ideología no es una forma de conocer la verdad (no hay ideologías que contengan elementos que las hagan "verdaderas" o "falsas" por el mero hecho de ser "la mía" o "la de los otros"). Pero una vez más, este dato sirve para darse cuenta de lo simplista que es hablar de "lo que los israelíes" demandan a su gobierno: hay muy notables diferencias entre ellos y no solo entre azkenazis, sefardíes, falashas, haredíes y demás clasificaciones posibles.
La cuestión está en la regla de la mayoría: qué piensan los más y qué piensan los menos. Y ahí entran otros criterios que se me escapan y tienen que ver, probablemente, con los elementos internacionales del asunto. 
Pero pesimista, lo sigo siendo.  Y más si estamos hablando de medio millón de casas destruidas.


viernes, 6 de enero de 2017

Pax americana (es un decir)

Jesús de Nazaret, si hemos de hacer caso a su liturgia, nació "estando el orbe en paz". Obvio: el mundo no estaba en paz y eso de "el orbe" era algo más bien reducido en tamaño y población, pero no es esa la cuestión. La cuestión es en qué mundo estamos ahora y este es el titular:
U.S. Special Operations Forces Deploy to 138 Nations, 70% of the World’s Countries
El orbe (porque ahora dicen que sí que hay globalización) recibe el despliegue de fuerzas de operaciones especiales estadounidenses en 138 países, es decir, en el 70 por ciento de los países del mundo. No es, pues, una potencia para reírse de ellos. Tal vez ya no sean lo políticamente fuertes que fueron en sus mejores momentos de mitad del siglo pasado. Ni su cultura es ya tan claramente "la" cultura dominante en el mundo (la cultura dominante -si es que la hubiere- ya no es la cultura del país dominante). Pero dominante sí que lo es. No su cultura sino sus ejércitos, su continua innovación en el sector armamentístico (su complejo militar-industrial como lo llamaba Eisenhower y ahora se hipertrofia) y sus proyectos de hacer creer que se van a retirar a sus cuarteles de invierno, se van a hacer aislacionistas y van a dejar que los que quieran guerrear entre sí, lo hagan sin su "ayuda" ni  su "provocación". 
Solo hay que verlo: "estando el orbe en paz". La diferencia más importante no es tanto con la impresionante capacidad militar del país cuyo presupuesto militar respecto a TODOS los presupuestos militares de todos los países del mundo según este cálculo o según este otro (ya se sabe que los estados mienten, por razones diferentes, en lo que respecta a este gasto de keynesianismo invertido y pervertido):
Resultado de imagen de military spending us vs world sipri 2016
 La diferencia está en que los medios para ponerlos en práctica pueden destruir el Planeta.

miércoles, 4 de enero de 2017

Vaya añito que se nos viene

Algunos sin fecha. No se sabe cuándo subirá el petróleo hasta demostrar quién ha ganado la batalla entre Arabia Saudita y Estados Unidos ya que un buen precio ya permite que el “fracking” estadounidense inunde los mercados... y el medioambiente. De momento gana Estados Unidos. Tampoco se sabe cómo terminará la porfía euro-dólar. También ahí los Estados Unidos llevan ventaja. Igualmente, no se sabe cuándo reventará el sistema bancario internacional, el único sector realmente “globalizado” aunque los precipitantes vengan de Alemania (algo pudo ayudar la multa de Estados Unidos contra el Deutsche Bank) y, claramente, de Italia y su viejo banco del siglo XV, el Monte dei Paschi. Energía, moneda y sistema bancario europeos en la cuerda floja. Ni se sabe cómo va a evolucionar el terrorismo internacional en Europa. Ni la ciberguerra o similares.
Sí tenemos fecha para la toma de posesión del presidente estadounidense. Accidentada porque hasta el último momento se ha hablado de recuento de votos para superar posibles pucherazos y de “traiciones” de Grandes Electores dispuestos a votar contra el mandato recibido de sus votantes y que era a favor de Trump. Entre los dos millones y medio de votos populares a favor de Clinton, la posible intervención de Rusia en general y de Putin en particular en la campaña electoral a favor de aquel y las propuestas peculiares del electo, hubo una veintena que dudó el pasado 19 de diciembre. Pero el 20 de enero comienza otra época: la de quien jugó sus cartas televisivas y, después, como se ha visto a través de sus nombramientos, las ha mostrado con mucha claridad. Que se mienta en campaña es habitual, pero parece que esta vez fue espectacular. En todo caso, nadie duda del impacto mundial de Trump, especialmente cuando se analizan sus colaboradores y ¡aliados!. Por muchos cambios que se produzcan, no parece que se pueda dudar del papel que mantendrá dicho país.
En febrero los planes para el Brexit, “duro” o “blando”, ya habrán sido terminados con lo que, si todo se produce según lo previsto, comenzarían a correr los 18 meses que terminarían con la probable salida británica de la renqueante Unión Europea. Mucho más si los meses siguientes producen otros resultados en Francia.
Marzo es el mes de los Países Bajos, donde el Partido de la Libertad, euroescéptico y xenófobo (no siempre van juntas las dos cosas), podría tener buenos resultados, por ponerse optimista.
Abril y mayo estarán dominados por las elecciones presidenciales francesas. Respectivamente primera y segunda vuelta con un posible triunfo de Le Pen al mando del Front National. Posible aunque la opción probable para esa segunda vuelta sea entre la derecha de Fillon y la extrema derecha, euroescéptica y xenófoba. Y subrayo lo de euroescéptica.
Las elecciones federales alemanas de septiembre es probable que vuelvan a llevar a Merkel a la cancillería, previas rebajas en su programa. La incógnita, en ese caso, es la de AfD (Alternativa para Alemania) tan euroescéptica y xenófoba como lo es el Front National. Tan euroescéptico como el FPÖ, Partido de la Libertad de Austria, que se presenta a las elecciones de octubre y ya ha hecho sus pinitos en las pasadas presidenciales.
¿Cataluña?¿Septiembre? Difícil es saber en qué va a consistir.
Hay elecciones posibles, pero no anunciadas aunque podrían completar este calendario. Las de Italia, si el gobierno, de nuevo no-electo, no puede afrontar los embates de la santa alianza entre Berlusconi y Grillo que ya se puso de manifiesto en el referéndum constitucional. Y ya puestos, si hay que hacer caso al freudiano acto fallido del presidente español en una de las numerosas cenas navideñas animando a prepararse a nuevas elecciones, también las habría en las Españas aunque, como matizaría su vicepresidenta, “con todo el ritmo de cenas que llevamos, que estamos bastante cansados, a esas horas ya la cabeza no está tan viva”. La primera elección, la italiana, podría también tener efectos sobre la renqueante Unión Europea, la segunda no tanto.
Frente a tales constantes, quedan algunas para insensibles europeos: parece que van a continuar  las guerras (no solo las de Siria/Irak o Palestina) en las que participan europeos y estadounidenses. Tampoco parece que vaya a acabar ese inmenso cementerio en que se está convirtiendo el Mare Nostrum con cadáveres de emigrantes, demandantes de asilo y exilio, en muchos casos por conflictos que no son ajenos a Europa aunque siempre con raíces locales, como la trata de carne humana viva para uso de europeos, como parte de la prostitución masculina, femenina e infantil. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, como, de momento, todos los miércoles)
(No son las únicas elecciones dignas de atención: Tailandia, Corea de Sur, Hong Kong y la China -aunque no es una elección en sentido estricto sino el 19 Congreso del Partido Comunista que puede traer resultados tan “populistas” (frase del Newsweek) como los otros tres-. Para las europeas, váse Newsweek. Y sobre la presencia militar estadounidense fuera de su país, aquí)
(Añadido el 22 de enero: interesante la reunión de la extrema derecha europea anunciando su triunfo tras las huellas de Truemp)

Sensata internauta

Se ha dado de baja de twitter, harta de ser pasto de trolls, robots y dictadores. Menos mal que nunca me di de alta. Fue suficiente darme de baja de facebook, cosa de la que me alegré.

Añado la diapositiva que he preparado para una charla que voy a dar sobre este Donald (no confundir con el pato): falsos seguidores, uso de cifras en plan propagandístico, Lobo, lobito, no me pillarás. Ni hace falta decir que estas cosas no solo son made in USA. Entradas falsas, entradas automáticas para hacer bulto, entradas para hacer creer en que la ley de la gravedad va a ser suprimida gracias a las brillantes decisiones de los que apoyan mecánicamente lo propuesto. Una belleza.(Pasa en las en las mejores familias, Podemos incluidos)

martes, 3 de enero de 2017

Quid est veritas?

Ignoro, de haber sido cierta la entrevista, en qué lengua se desarrolló lo que los evangelios canónicos narran como encuentro entre el gobernador Poncio Pilatos (el poder imperialista y fuerza de ocupación romana en Palestina, para entendernos) y el acusado por sus connacionales igualmente judíos, Jesús de Nazaret. Lo podemos dejar en el latín convencional, lengua del conquistador, aunque no se excluye que pudiese haber habido un traductor arameo o hebreo (que esa distinción se me escapa).
Ahora sería What's the truth y la pregunta se la haría a sí mismo (en inglés, lengua imperial y de ocupación) Robert Reich, que fue alto cargo en gobiernos estadounidenses demócratas, no republicanos precisamente. No viene en unos evangelios ("buena nueva" en su traducción literal) sino en su facebook personal. Vale la pena leerlo ya que contrapone, con mucho tino, las verdades que unos van diciendo con las verdades que dicen otros (respectivamente, políticos republicanos y sus voceros frente a políticos demócratas y sus voceros). Qué dicen unos sobre cambio climático, Medicare, criminalidad en USA, participación rusa (de Putin, por definición) en la última campaña electoral y qué dicen otros: cargos, futuros cargos, ex-cargos, medios de comunicación "de referencia" (para los unos o para los otros) y cosas por el estilo. Es un buen ejercicio para percatarse de lo fácil que es tomar partido sin conocimiento de causa (ni unos ni otros) por el mero hecho de haber tomado partido ANTES de cualquier respuesta al viejo "quid est veritas". Pilatos era más radical: no se preguntaba sobre quién tenía la razón sino que quería saber qué diablos (con perdón) era eso de la veritas, thuth o, por usar lenguas periféricas, verdad o veritat.
(Sobre el papel del periodismo respecto a la verdad o contra la mentira, aquí)

lunes, 2 de enero de 2017

Periodismo de estos días

Para muchos (cada vez menos) el ideal del periodismo se corresponde con la ironía con la que Borges trataba los intentos de reproducir la realidad a escala 1:1, es decir, conseguir que la reproducción fuese algo absolutamente exacto con la realidad que se intentaba reproducir. Este es su texto:
... En aquel Imperio, el arte de la Cartografía alcanzó tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él.
El ideal del periodismo sería el de conseguir reproducir la realidad en todos sus detalles: que la narración fuera idéntica, de manera total, con lo narrado. Imposible ¿verdad?. Pues hay alternativas. Esta es una (voy a jugar solo con titulares).
1. Simplismo. Se trata de la portada del The Economist (17-23 de diciembre)

Alepo ha caído. Hemos ganado. Pero ¿quiénes? Resulta que el vencedor es un caballero llamado Putin y el perdedor todo un conjunto de países que se agrupan bajo la etiqueta de "Occidente". ¿Seguro que ha ganado un caballero y ha perdido "todo" Occidente? Claro que hay que leer el texto, pero la portada no deja de ser de un simplismo poco digno de una revista tan seria... inglesa pero muy vendida en los Estados Unidos (no se olvide este pequeño detalle).
2. Simplificación. Como la "complexité de la complexité" borgiana es inútil (e imposible) y el simplismo economista poco edificante, queda esta opción, la del ABC (28 de diciembre):
Turquía y Rusia pactan el alto al fuego en toda Siria
Es de suponer que no se trata de una inocentada, propia de hispanistas de toda la vida que bromean con las noticias precisamente ese Día de los Inocentes. La noticia no puede ser más positiva: El gobierno sirio, su oposición beligerante, y los gobiernos rusos y turcos respectivamente, pactan el alto al fuego, que no fin de las hostilidades, que eso ya sería mucho. Putin aparece en algunos reportes. Pero aquí no se habla de "pequeñas" partes de Siria que dificultan hablar de "toda Siria", es decir, del territorio bajo el dominio militar del DAESH que, en castellano, sería Estado Islámico de Irak y SIRIA. Y el EI no es el único grupo que se queda al margen de este esplendoroso pacto de alto nivel, en todo caso no "pacto de paz", según la ONU. Ni muy visible.
Item más: no solo estamos tratando de pactos entre dos (que no entre cuatro -gobierno con Rusia, oposición con Turquía-) sino entre algunos más, que hacen la cuestión más reacia a la simplificación:: los turcos, por ejemplo, frente a Turquía y junto a Turquía. Y creo que los Estados Unidos algo han tenido que ver en el problema (que no en la solución): han ido siempre contra el gobierno sirio.
La simplificación permite algunas alegrías políticas como esta del decadente presidente Hollande: 
Hollande à Bagdad : combattre l’EI en Irak, « c’est prévenir le terrorisme sur notre sol »
No está tan claro: acabar con el DAESH en Irak/Siria es trasladarlo todavía con más fuerza a Europa. No es el primer caso de un alto dignatario haciendo afirmaciones dudosas, falsas (mentirosas) o apresuradas.
3. Comodin. Es la carta que sirve para lo que uno quiere. Putin, ya citado, es uno de ellos, Fethullah Gülen, el movimiento Hizmet, podría haber sido otro dentro de Turquía para explicar su particular Bataclan de este fin de año. Sin embargo, se ha preferido el más usado: "terrorista", que no se sabe bien a quién puede referirse aunque se intuye que se está hablando del yihadismo, ese que no va a venir a nuestro suelo mientras le combatamos en Siria/Irak... y le ganemos como, según decía un locutor de radio, ya les estamos ganando (¿Quiénes¿ ¿Occidente?)
Que el Estado Islámico se haya declarado actor de la masacre tiene un cierto sentido (las noticias, si tienen algo de coherencia, mejor): se trataba de una fiesta pagana y "glamourosa" rechazada desde las mezquitas y se podía entender como venganza de musulmanes (DAESH) contra musulmanes (no muy practicantes, digámoslo todo) por lo que musulmanes (turcos) llevan a cabo contra musulmanes (en la Siria del alto al fuego no tan evidente). En realidad, no parece ni que haya alto al fuego.
4. Inercia. Puede ser voluntaria o involuntaria. Si los hechos de Reina, en Estambul, se hubiesen producido en Nueva York, el titular no habría hablado de "terrorismo" ni, mucho menos, de "yihadistas", ISIS o, menos todavía, kurdos. Habrían hablado de un "loco".
La ventaja de la inercia es que impide plantearse qué ha sucedido realmente (sin llegar a los cartógrafos chinos, claro). Un buen ejemplo ha sido el supuesto (y probable) pirateo ruso (de Putin, por supuesto) en las elecciones estadounidenses: plantearlo así hace casi imposible preguntarse por otras posibilidades igualmente (o más) probables. Pero ¿a quién le interesa lo que ha sucedido? Lo que importa es para qué sirve la versión que se da, sea correcta o equivocada.
(Añadido el 7 a propósito de la matanza en Lauderdale, Florida, según El Mundo, Madrid:
Cinco muertos tras un tiroteo en un aeropuerto de Florida; un ex militar hispano de 26 años, detenido
A notar:
El hermano del sospechoso, [...] declaró a NBC News que el presunto atacante creció en Puerto Rico, en donde sirvió en la Guardia Nacional, luego fue destacado en Irak y posteriormente se mudó a Alaska, donde trabajó como guardia de seguridad. "Era una persona normal, espiritual, una buena persona", manifestó el hermano, quien reveló que Esteban Santiago sufría desordenes postraumáticos tras su experiencia en Irak.
Algo de inercia sí que parece que hay
Y, por supuesto, dirá Le Monde,
La piste terroriste n’est pas écartée
En qué consista la "pista terrorista" se puede imaginar, pero pertenece al género literario de estos días: ¿comodín?
En la misma línea (The Guardian)
The suspect in the Fort Lauderdale airport shooting that claimed five lives was a mentally troubled national guard veteran who served a year in Iraq and was later discharged from military service “for unsatisfactory performance”, officials said on Friday.
Aunque más sutil:
 Family members say Esteban Santiago, 26, returned psychologically troubled from his tour of duty and claimed to hear voices telling him to join Isis)